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Por Raúl Dellatorre La angloholandesa Shell sigue, por el momento, jugando sola en este disputado universo. Quedó ranqueada en el segundo lugar y buscó, en los últimos meses, fortalecer su posición en el mercado gasífero, comprando reservas en diversos puntos del planeta. Una de estas adquisiciones la realizó en la Cuenca Noroeste argentina, con vistas a posicionarse para el abastecimiento del fluido a Brasil una vez que entre en operaciones el gasoducto que unirá el Altiplano con el sur de aquel país. En el país vecino, Shell ya participa en el emprendimiento de una usina eléctrica, la cual espera alimentar con gas de Bolivia y el norte argentino. La crisis del precio del crudo desató una ola de fusiones que, aseguran los expertos, aún no ha terminado. El recorte de ganancias que significó para las grandes compañías la caída de la demanda asiática, sumado a la incapacidad de los miembros de la OPEP principales países productores para decidir una reducción acordada de la producción, obligó a la adopción de decisiones estratégicas de supervivencia. El cartel de naciones petroleras finalizó ayer su reunión semestral en Viena (Austria) sin poder adoptar decisiones sobre recortes de la producción, y aplazó hasta marzo una resolución al respecto. Exxon, a través de la asociación de Mobil, pasaría a constituir un gigante del mercado de hidrocarburos, con reservas petroleras por 10 mil millones de barriles y gasíferas por casi 60 billones de pies cúbicos. Los analistas dan por seguro que la fusión implicará la eliminación de sectores de cada empresa y de persona. Ambas empresas tienen una estructura integrada verticalmente desde la exploración hasta la comercialización y actualmente compiten en prácticamente todos las franjas del mercado. La fusión BP-Amoco contó a su favor con que ambas empresas eran complementarias. En cambio, el principal valor del matrimonio entre Exxon y Mobil es la posición de primacía que le otorgará la suma de reservas. El petróleo crudo tipo Brent (calidad de referencia de la producción del Mar del Norte) tocó esta semana valores por debajo de los 11 dólares por barril. A este precio, muchos proyectos de exploración se abandonaron por haber dejado de ser rentables. Un buen ejemplo de ello es el reciente retiro de Shell de las tareas exploratorias en el área Malvinas. Bajo estas circunstancias, la decisión estratégica de las grandes compañías (las majors, como se las denomina en el sector) es comprar reservas ya exploradas o directamente las firmas propietarias de las mismas. Texaco, Chevron y ARCO (Atlantic Richfield Corp) son algunas de las empresas estadounidenses que ahora quedan en una posición vulnerable y presionadas a buscar algún tipo de asociación que les permita mantener su participación en el mercado. Las versiones circulantes sobre el avanzado estado de las negociaciones entre Exxon y Mobil impulsó las operaciones de las bolsas en el mundo. La plaza de Nueva York no operó debido al feriado del Día de Acción de Gracias, pero en Europa se registró un generalizado avance, ante la previsión de que la citada unión promoverá otras adquisiciones en laindustria petrolera. Las perspectivas de los analistas del mercado coinciden en que el precio del crudo seguirá planchado por un tiempo prolongado. Frente a tales condiciones, el actual reacomodamiento de piezas sólo representaría el inicio del proceso.
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