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MENEM ACLARO QUE SU PROPUESTA NO BUSCA LA RE-REELECCION

La ocurrencia de eliminar el voto obligatorio

El ministro Corach confirmó la iniciativa, pero aclaró que será aplicada recién en las elecciones del 2000, después de la campaña de 1999.

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t.gif (67 bytes)  El Gobierno reconoció su intención de impulsar una nueva reforma constitucional, pero aseguró que la medida apunta únicamente a eliminar el voto obligatorio. De todos modos no pudo bajar los decibeles de las críticas que la oposición, y también algunos dirigentes justicialistas, realizaron a lo largo de la jornada, ante la sospecha de una maniobra encubierta para "colar" en la Carta Magna la posibilidad de una nueva reelección presidencial.

Carlos Corach fue el encargado de confirmar la medida anticipada por Página/12. El ministro del Interior dijo que Carlos Menem, a su regreso de Japón, reactivará una propuesta de reforma constitucional. La idea es transformar en voluntario el actual voto obligatorio. El "sufragio es universal, igual, secreto y obligatorio", según lo establece la Carta Magna y sólo puede modificarse a través de una Convención Constituyente.

Corach negó que se vaya a aprovechar una virtual reforma para colar una cláusula que habilite la re-reelección. Y en ese sentido aseguró que cualquier modificación que allí se introduzca será aplicada recién después de 1999. "Esta es una propuesta para las elecciones del 2000", señaló.

De todos modos, la sospecha sobre una nueva intentona reeleccionista flotó en el ambiente. Menem ya intentó un tercer período consecutivo por distintas vías, pero en todas ellas fracasó.

Primero ordenó a su acólitos que presenten amparos judiciales que mencionen una palabra clave en la historia del justicialismo: la proscripción. Decenas de recursos atestaron los despachos judiciales pidiendo que a Menem lo dejen pelear por otro mandato.

Después intentó legitimar la jugada con un plebiscito en La Rioja, donde el resultado era cantado. Pero Eduardo Duhalde, su competidor interno, redobló la apuesta y llamó a los bonaerenses a que emitan su opinión, sabiendo que en la provincia las encuestas marcaban un rechazo masivo a una nueva reelección.

Ante la posibilidad de que los votos terminaran con su carrera ganadora, Menem desistió públicamente de su idea de buscar una nueva re-reelección. Aunque nunca bajó los brazos.

Poco tiempo después apeló a la vía partidaria. Convocó a un congreso en Parque Norte, donde una concurrencia adicta se comprometió a buscar todas las alternativas para que encabece una fórmula en 1999. Duhalde impugnó la asamblea ante la Justicia acusando irregularidades.

Menem mantiene a la re-reelección como objetivo de máxima y a ser jefe de la oposición de mínima. Decir por televisión que quiere eliminar la obligatoriedad del voto puede tener muchas lecturas. Una inmediata y verosímil: que el Presidente buscó generar un hecho político para que el triunfo de Fernando de la Rúa no se apodere de todo el centimetraje de los medios.

De acuerdo con esta lógica, Menem no pierde su lugar en el escenario político y genera con distintos temas --además de la eliminación del voto obligatorio, anticipó el veto a la ley de financiamiento docente-- que el Gobierno y la oposición no centren su atención en la interna de la Alianza.

Pero en la propia Casa Rosada son muchos los que dicen que la aparente frase casual de Menem sobre la inconveniencia del voto obligatorio es un nuevo globo de ensayo re-reeleccionista.

Al menos tres gobernadores justicialistas consultados por este diario confirmaron que en el círculo íntimo de Menem se está barajando la posibilidad de un nuevo mandato no sólo hacia adentro sino también hacia afuera. El Presidente incluso ordenó al Ministerio del Interior una encuesta para ver cómo está posicionado después del triunfo de De la Rúa en la interna opositora.

Textos y producción: Diego Schurman, Adrián Mouján y Romina Calderaro


"Al borde del ridículo"

 

Dos ex convencionales constituyentes de los partidos firmantes del Pacto de Olivos, el PJ y la Unión Cívica Radical, rechazaron ayer la eliminación de la obligatoriedad del voto.

* Juan Carlos Maqueda (PJ): "Esa iniciativa es poner en duda la legitimidad del sistema democrático en Argentina porque el voto es una función pública que obliga la ciudadanía y legitima a las autoridades que salen de un comicio. Si se acepta esa propuesta podría darse la paradoja de que en muchas provincias lo mantuvieran para la elección de las autoridades provinciales lo que nos podría llevar al borde del ridículo institucional".

* Antonio María Hernández (UCR): "Es una barbaridad jurídica. En 1994 consagramos en la Constitución el voto popular con los mismo caracteres que la Ley Sáenz Peña, o sea universal, igual, secreto y obligatorio. No se puede, mediante una ley, modificar estos derechos; la única manera es con una reforma constitucional. Es criticable que el Presidente Menem desconozca lo que dice la Ley Suprema de la Nación. Ahora pretenden arreglarlo proponiendo que sea obligatorio entre los 18 y los 25 años, eso demuestra un desconocimiento aún mayor de la Carta Magna. Es necesario crear la conciencia cívica necesaria para que los gobernantes conozcan y respetan la Constitución".

 



DUHALDE, DE LA RUA, MESTRE Y FERNANDEZ MEIJIDE

Hasta en el Pj desconfían

 

t.gif (862 bytes) En un nuevo set en el juego de la re-reelección, los propios justicialistas y la oposición le dieron piedra libre a Carlos Menem antes de que lograra disfrazar su renacida intención de postularse a un tercer período dentro de un proyecto para eliminar la obligatoriedad del voto. El precandidato presidencial por el PJ, Eduardo Duhalde, varios diputados justicialistas, el flamante candidato presidencial por la Alianza, Fernando de la Rúa, la diputada Graciela Fernández Meijide y el gobernador cordobés Ramón Mestre fueron los que dieron la voz de alerta sobre la nueva ofensiva que lanzó el Presidente.

"El Presidente está mal informado, o desinformado", dijo Duhalde quien luego llamó la atención sobre la ofensiva re-releccionista, en forma sutil, al interpretar que la eliminación del voto obligatorio, "es un tema menor" para el que hay que realizar una nueva reforma constitucional, la que Menem "naturalmente no hará". "Esa propuesta es inviable. No se puede modificar la Constitución", fue la negativa tajante de De la Rúa.

"Menem, antes de irse una vez más de viaje, lanza una especie de desafío que a algunos les puede parecer una bufonada, y es que el voto pueda ser voluntario, para aprovechar una circunstancia muy especial como nuestra interna, a ver si puede toquetear un poco la Constitución", advirtió Graciela Fernández Meijide. La diputada aliancista cuestionó la iniciativa presidencial al señalar que "Menem en lugar de ver como se mejora la participación de la sociedad, prefiere ver cómo la empeoramos, cómo hacerla más elitista".

Desde Córdoba, también llegaron las críticas del gobernador Ramón Mestre, quien consideró que "sólo se trata de un cortina de humo. Menem es un político hábil, trata de tapar la elección de Fernando de la Rúa con un tema que por ahora no es de discusión". Para el titular del bloque de diputados nacionales del radicalismo, Federico Storani, el globo de ensayo lanzado el domingo por el Presidente "es una especulación negativa y peligrosa".

Mientras que Marcelo Stubrin afirmó que "a nadie se le puede ocurrir que el Presidente ignore que el artículo 37 de la Constitución Nacional establece expresamente que el voto es universal, igual, secreto y obligatorio. No puede pensar que seríamos tan ingenuos de aceptar una reforma constitucional". En el bloque justicialista también se alzaron voces cuestionadoras, aunque sin hacer referencia a la re-reelección. La diputada entrerriana Sara Amavet señaló que "antes de tocar principios constitucionales sería mejor profundizar en la mejora del sistema electoral a través de una serie de modificaciones que permitan, por ejemplo, la eliminación de las listas sábanas y la institucionalización de las internas abiertas".


TRAS LA INTERNA ALIANCISTA, EL PJ SE PREPARA

Duhalde y Ortega apuran el trámite

 

t.gif (862 bytes) Una vez resuelta la interna de la Alianza, los peronistas comienzan a sentir que el tiempo corre ya que el justicialismo entrará a 1999 sin el candidato elegido mientras que la oposición ya tendrá su fórmula lanzada de lleno a la campaña electoral. Con la finalidad de evitar que los días se vuelvan en su contra, duhaldistas y orteguistas comenzaron a conversar sobre la conveniencia de adelantar la interna partidaria del 11 de abril.

En diálogo con Página/12, Alberto Iribarne, el jefe de campaña de Duhalde, admitió que "una de las posibilidades es elegir al candidato a presidente en febrero". Esta propuesta será analizada por Ortega, aunque sus principales colaboradores señalaron que "es una barbaridad, en febrero van a estar todos de vacaciones". Esta afirmación está en sintonía con lo manifestado el domingo por varios gobernadores e importantes dirigentes del oficialismo que luego de observar la concurrencia a la interna de la Alianza, dijeron: "Lo importante es realizarlas en una fecha que asegure asistencia y seguir manteniendo al partido movilizado para superar los números de la oposición".

El punto de coincidencia entre ambos precandidatos es que desean que en la interna se elija sólo al candidato presidencial. Pero a la hora de sentarse a charlar, las prioridades son distintas. Mientras los duhaldistas buscan que acordar el día de elección lo más pronto posible, los orteguistas quieren establecer condiciones de igualdad. En pocas palabras: una junta electoral que integre a todos los sectores y control a la hora de depurar los padrones.

Todos los ojos se fijan en la nominación del candidato a gobernador bonaerense. Desde el duhaldismo sostienen que "son muchos precandidatos para competir en la interna. Hacerla en abril le permitiría a Duhalde alinear a su tropa e impediría dispersiones". Esta situación depende de la crisis que enfrenta a Menem y a Duhalde. Para Ortega, que reconoce lo actuado por el Congreso de Parque Norte, es vital que la resolución sea favorable al Presidente porque "si Servini falla en favor de Duhalde será imposible acordar condiciones para trabajar de igual a igual".

CUATRO ANALISIS SOBRE LA PROPUESTA

 

"Aumentaría la apatía"

 

Artemio López *

"Aunque en 1983 el voto era obligatorio, no fueron a las urnas 2.579.766 electores. En octubrena09fo02.jpg (16005 bytes) de 1997 el ausentismo creció: no se computó la concurrencia de 5.136.684 personas. El voto en blanco, en el mismo período, se incrementó en un 280 por ciento (pasó de 227.000 sufragantes en 1983 a 841.295 en 1997). Si actualmente se instalara el voto voluntario y se liberaran las restricciones, el electorado descendería, aunque no en forma espectacular, ya que los datos anteriores demuestran que la apatía ya estaba en gran medida instalada. Creo que en ese caso dejarían de votar las personas más carenciadas, aunque no es bueno generalizar, ya que el clientelismo también puede operar. Esto se puede explicar así: cuando un hombre empieza a estar por fuera del sistema del trabajo, del sistema material; su vida cotidiana se altera, y el voto es parte de esa
vida cotidiana.
* Sociólogo.

 


"Los jóvenes son escépticos"

 

Luis Alberto Quevedo *

En las elecciones abiertas se puede analizar, en algún sentido, cómo funcionaría el voto voluntario. Es cierto que en todo el mundo baja el índice de votantes cuando se pone en práctica como sistema, pero hay que tener en cuenta que esto varía de acuerdo con el tipo de elección de que se trate: no es lo mismo una presidencial que una de diputados o de intendentes. En cualquier caso, la innovación mediría la relación de la gente con la política. De lo que estoy seguro es que si el voto dejara de ser obligatorio se produciría un corte por edad: los jóvenes --hasta 25 años-- en su mayoría dejarían de concurrir a las urnas.

Esto sería así porque uno de los fenómenos de estos tiempos es que las nuevas generaciones están escépticas con respecto a la política, constituyen una franja complicada.

* Sociólogo.


"Hay un clima favorable"

 

na09fo03.jpg (16667 bytes)Enrique Zuleta Puceiro *

Es difícil hablar en abstracto. En Argentina, la abstención ya estaba llegando al 30 por ciento con prohibición. Si se instalara el voto voluntario, creo que treparía al 35 por ciento, nada escandaloso. Igualaría así los índices de países muy urbanos como España, Grecia. Con o sin obligatoriedad, la abstención puede ser de dos tipos: técnica, que tiene que ver con problemas de obtención de documentos, padrones, etc; y voluntaria, que está relacionada con la anomia, el rechazo a la política. Estimo que la "voluntaria" no se va a afectar decididamente. Creo también que se va a perder la franja de los jóvenes, que fueron los que menos votaron el domingo, por su falta de compromiso con la política.

Esto es una ofensiva inteligente del presidente Menem, quien plantea una reforma institucional porque sabe que en la opinión pública hay un clima favorable.

* Consultor.


 "Votarían muchos menos"

 

Rosendo Fraga *

El 45 por ciento de los encuestados en octubre de 1997 respondió que votaría aunque el votona09fo04.jpg (14761 bytes) no fuera obligatorio. El 51 por ciento dijo que no, y el 4 por ciento que no lo sabía. Si se analiza por edad, el 54 por ciento de los mayores de 50 años respondió que seguiría votando. Entre quienes tienen entre 30 y 49 años lo seguiría haciendo el 45 por ciento, y sólo votaría sin estar obligado el 36 por ciento de los que tienen entre 18 y 29 años. Por nivel socioeconómico: en el segmento clase alta, media alta, y profesionales independientes votaría un 58 por ciento, en el segmento clase media y media baja el 47 por ciento y en el segmento clase baja y sectores con necesidades básicas insatisfechas, votaría sólo el 39 por ciento. Entre quienes tienen trabajo, votaría el 47 por ciento y entre los desempleados sólo el 29.

* Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.

 

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