Por Diego Fishcerman
Una de las
pasiones de las vanguardias es la caracterización del enemigo. Como en todas las
revoluciones, la identidad depende más de los defectos ajenos que de las virtudes
propias. Y la estética que monopolizó la vida musical europea de los años 50
llevó esa pasión hasta un extremo peligrosamente parecido al absurdo. El compositor
Albert Gill, famoso por acompañar en sus siestas al sueco Bo Nilsson durante las
conferencias de Theodor Adorno, solía bromear acerca de la existencia de una
policía serial, encargada de vigilar el grado de disonancia de las obras
musicales estrenadas en esos años. La detección de un acorde mayor, aunque fuera
casual decía, equivalía a la deportación. Hablaba, claro, de la
deportación de los Festivales de Verano de Darmtadt, en donde el serialismo derivado de
las últimas obras de Anton Webern se había convertido en única palabra posible. Pero,
como siempre, la realidad parece haber superado a la ficción.
Aunque algunos empezando por el propio Pierre Boulez, gestor del proyecto se
encargan de negar los hechos y otros
sostienen que sólo se trata de una leyenda urbana más, el contemporaniómetro tiene todo
el aspecto de haber existido realmente. Con número de patente de invención 170009 R/122,
registrado en enero de 1953, este aparatito, ideado por Boulez y construido por el
ingeniero Jean-David Clouard, tenía como fin, sencillamente, detectar el nivel de
vanguardismo de una obra y llegó a ser utilizado en el Festival de Darmstadt del
54, obviamente para excluir a las obras que no eran suficientemente progresistas
por ejemplo, la que presentó el inglés Rodney-Bennett. O sea: aquellas que
no se ajustaban al modelo weberniano de distribución de sonidos y silencios con los que
estaba diseñado el pequeño policía electromagnético.
Una bobina de inducción señalizaba acústica y lumínicamente el nivel de aproximación
a las estadísticas webernianas insertadas en sus circuitos y con eso podía decidirse,
sin discusión, qué obras eran válidas y cuáles no. La música de Webern, caracterizada
por su poética del sonido en sí mismo y por cierto puntillismo (los sonidos aparecen
allí como puntos suspendidos en el espacio) se había convertido, años después de la
muerte del compositor, en la biblia de la vanguardia. Y la vanguardia la usaba como modelo
de corrección contemporánea. El contemporaniómetro, sin embargo, cayó en desuso y fue
depositado en el IRCAM. Allí fue visto por última vez en 1980. Al poco tiempo, había
desaparecido.
LOS GRABADOS OCULTOS DE DALI
Por un puñado de monedas
Un
terrateniente de San Pablo, Lover Ibaixe, decidió este fin de semana, después de 22
años de silencio, revelar que posee una colección desconocida de grabados del pintor
español Salvador Dalí, que compró directamente al artista durante un viaje a España en
1976. Ibaixe, que guardó estos 100 grabados durante 22 años en un cofre en un banco de
Goiania (centro de Brasil), se decidió a mostrarlos y a contar cómo los adquirió porque
considera que es un patrimonio demasiado valioso para permanecer dentro de una caja
de seguridad.
Una tarde de mayo de 1976, Ibaixe fue hasta la casa de Salvador Dalí y de su esposa Gala,
en Figueras, con la intención de comprar un cuadro. El brasileño fue presentado por un
amigo de la pareja a Gala, a la cual le manifestó su interés por adquirir un cuadro de
Dalí. En esta casa no se habla de dinero, le respondió Gala, según señaló
Ibaixe a la prensa. Nervioso por la respuesta, el hacendado brasileño comenzó a
juguetear con una moneda de oro austríaca que le servía de amuleto. La pieza llamó la
atención de Gala, que le preguntó si tenía más. El brasileño respondió que tenía
otras 300 en su país y ella prometió varios cuadros del loco a cambio de las
monedas. Días después, Ibaixe abandonó España con 100 grabados de la serie La
divina comedia, inspirados en la obra del poeta italiano Dante Alighieri, todos
ellos con las iniciales e.a (épreuve de iauteur, o sea prueba del
autor) y están firmados por Dalí. La serie, aparentemente fue encargada al artista
y nunca adquirida por el gobierno de Italia.
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