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Yo me pregunto

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Vale decir

Culosucio

La foto de la publicidad muestra a una señora mayor sonriendo con ganas desde el interior de una bañera rebosante de espuma. A su derecha, se puede ver un extraño aparato empotrado a la pared; a su izquierda, una cinta negra, presumiblemente enganchada al aparato en cuestión y al borde de la bañera. Un lector avezado podría especular que se trata de otro de los tantos productos del ramo “Confort para la tercera edad”: una máquina útil para abuelas y abuelos a la hora de levantarse de la bañera. Pero no. Al leer el texto que acompaña la foto, el lector descubre que no se trata más que de un nuevo avance de la ciencia en su imposible lucha contra la paranoia, el papel higiénico y el bidet: “Relájese y disfrute de su bañera, sin obstrucciones. Después, enrolle el Bath-Knight pulsando un botón y deje la bañera lista para otros”. Ya sabe, si después de prestar alguna noche su bañera, encuentra “obstrucciones”: desenrolle el BathKnight y a otra cosa. Porque, como dice el dicho: donde culo hubo, obstrucciones quedan.

El padre de la criatura

El año pasado, la serie “Señoras y señores”, producida por Gustavo Garzón, abandonó intempestivamente la pantalla de Canal 13, y la versión oficial atribuyó la decisión a que el programa no alcanzaba el rating que la emisora esperaba. Sin mayores demoras, la serie comenzó a emitirse por América 2, hasta su salida del aire por motivos similares. Pero he aquí que el programa ha sido ternado para la entrega, el próximo martes, de los nunca del todo mal ponderados Martín Fierro. Y las nominaciones muestran la esquizofrenia APTRA en todo su esplendor: además de las nominaciones de “Señoras y señores” en las categorías Mejor unitario y/o serie y Mejor autor y/o libretista, el trabajo de Mercedes Morán compite en la terna Actriz dramática protagónica y el de Alejandra Flechner en Actriz de comedia protagónica. La pregunta es: ¿”Señoras y señores” era un drama o una comedia? ¿Será que Morán participaba en las escenas tristes y Flechner en las cómicas? Además, en caso de obtener alguna de las codiciadas estatuillas del gaucho más ilustre, habrá que ver cuál de los dos canales festeja, en pomposos avisos institucionales y con el orgullo de un padre, el éxito del hijo pródigo.
Abuelito dime clon

Desde hace unos días, los kioscos de revistas venden un kit completo -conformado por un álbum de figuritas (“cromos”), un video y un fabuloso maletín- dedicado a la enésima vuelta triunfal de Heidi a las pampas. Esta vez, la niña de los Alpes comparte cartel, video, maletín y álbum con un tal Marco, producto de una interpretación libre de De los Apeninos a los Andes: Marco es un niño italiano que parte en busca de su madre, quien dejó el hogar para “hacer la América” y mandar dinero a casa. En el primero de los 35 videos de la colección, Heidi -inexplicablemente más gorda que la última vez que fue vista en público- conoce a quienes la acompañarán en sus increíbles y bucólicas travesuras: Pedro, Copo de Nieve, Niebla y el huraño Abuelito. En cuanto a Marco, es un evidente clon de Heidi, en la mejor tradición de los dibujos animados japoneses (algo similar pasa con la madre ausente: resulta idéntica al abuelito, pero sin barba). Esta primera entrega da muestras de un envidiable ímpetu educativo y globalizador: los títulos de sendos capítulos aparecen en japonés, el mismo idioma en el que Heidi entona lo que se supone es el célebre “Abuelito, dime tú...”. Aun así, la promoción -por el poco módico precio de doce pesos- parece haber alcanzado un éxito rotundo: el maletín no sólo ha sido frecuentemente visto en jardines de infantes y guarderías; también en fiestas y raves. Aunque no todas son buenas noticias para los seguidores: según trascendidos, no habrá encuentro entre Heidi y Marco. ¿Cláusula de contrato? ¿Heidi se niega a un desnudo? ¿O será que Marco no quiere hacer nada sin consultarlo antes con su mamita?