Principal RADAR NO Turismo Libros Futuro CASH Sátira


ENTREVISTA A LA PERIODISTA Y ESCRITORA MEXICANA ELENA PONIATOWSKA
“Me dió mucho trabajo escribir en español”

Nació en París, pero se confiesa “más mexicana que el tequila”. Antes de su charla con Pedro Orgambide en la Feria contó a Página/12 cómo compatibiliza sus trabajos testimoniales con los de ficción.

na21fo01.jpg (5818 bytes)

Por Laura Isola

t.gif (862 bytes)  Elena Poniatowska es una mujer de aspecto europeo con un inconfundible acento mexicano. Habla sin prisa, menos por el cansancio del viaje desde México a Buenos Aires que por las decenas de entrevistas a su llegada para participar en la Feria del Libro. La escritora y periodista mexicana se ha dedicado a la difícil tarea de recorrer a fuerza de testimonios y ficciones la compleja historia mexicana: desde la Revolución de 1910 y su impactante libro Hasta no verte, Jesús mío –la historia de la soldadera Jesusa Palancares–, hasta La noche de Tlatelolco, un documento de letras y fotos sobre la masacre a los estudiantes mexicanos en 1968. Proveniente de una familia con títulos de nobleza, que consideró que “una joven bien educada sale en los periódicos el día que nace, cuando se casa y el día que muere” y criada como “una niña de convento de monjas”, para quien escribir fue siempre una forma de luchar contra sus propios prejuicios, Poniatowska consuma un atractivo cruce entre el periodismo y la ficción en buena parte de su obra. La entrevista que concedió a Página/12 empezó por ese tópico, y puede tomarse como una introducción a la charla que mañana tendrá con su colega Pedro Orgambide, desde las 20 en la sala Leopoldo Lugones del predio donde transcurre la Feria.
–¿Qué aspectos de la labor periodística han influido en su narrativa?
–Yo creo que todos los conflictos y las situaciones límites han influido mucho: tuve que visitar las cárceles, entrevistar a mucha gente y ver la miseria y el horror. También han influido los grandes conflictos, como el de 1968 en la Plaza de Tlatelolco y el terremoto de 1985. Las circunstancias límites han tenido mucho que ver con lo que yo escribo. He hecho muchos libros documentales, como La noche de Tlatelolco, Fuerte es el silencio, Nada, nadie. Las voces del temblor y Todo empezó el domingo. Este último es sobre los paseos dominicales de la gente más pobre de México. Para Nada, nadie... entrevisté durante tres meses a la gente en la calle sobre el terremoto. Cuando les preguntaba el nombre, muchos contestaban: “no, nada, nadie..” Así nació el título.
–¿Existe el límite entre la narradora y la periodista?
–Yo creo que son lo mismo porque uso técnicas propias de periodismo para la escritura de la ficción. Sin embargo, en México soy la periodista. A mí me gusta reconocerme en ese oficio porque lo amo y le debo mucho.
–¿En qué está trabajando ahora?
–En este momento estoy escribiendo una novela sobre qué significa la ciencia para nuestros países, con gobiernos que juzgan que con importar la tecnología norteamericana o europea es suficiente sin darle el menor apoyo posterior. Para ello estoy inves-tigando mucho, documentándome de la misma manera que lo hacía para mi labor periodística, porque no sé nada del tema o sé lo mismo que el común de los mortales, que nunca se ha preguntado por qué se prende el filamento de la lamparita. Espero que el trabajo sea de literatura y no de periodismo.
–¿Le cuesta separar las dos actividades?
–Lo malo es que uno es periodista para toda la vida: haga lo que haga van a decir que lo que escribe le pasó antes. Si el cuento va sobre una borracha que está tirada en la calle, la borracha es usted o si en uno de mis cuentos la protagonista tiene cinco amantes, me preguntan cuántos tuve yo y le digo: “Yo tuve muchos más y les pido perdón a todos los que no tuve, con todos los que no me acosté me da mucha tristeza.”
–Una relación que tiene que ver con el desconocimiento sobre la ficción.
–Sí, es un poco injusto también. Una manera de minimizar lo que una hace porque están diciendo que no se me ocurre nada, que todo está dicho y que ando robando las experiencias de los demás.
–¿Las dedicatorias de los libros a su hermano son una manera de volver a contar los sucesos de 1968?
–Sí, a partir de la muerte de mi hermano junto a otros estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas en el barrio de Tlatelolco en diciembre de 1968, le dediqué mis libros durante veinte años. Era un poco hacerlo vivir o vivir por él todo lo que no pudo, ya que Jan murió a los 21 años. Tinísima se lo dediqué a mi mamá, pero a ella no le interesó nada porque la protagonista era comunista y mi mamá es furiosamente anticomunista y me dijo: “Otra vez vas a escribir sobre esa cochina comunista”.
–¿Por qué esa preocupación documentalista?
–Yo siempre estuve muy preocupada por documentar el país. Seguramente porque no nací en México. Creo que si hubiera nacido allí no me preocuparía tanto.
–¿Es una mirada extranjera?
–No, para nada porque dicen que soy más mexicana que el tequila.
–¿Cuál es el origen de su familia?
–Los Poniatowska son descendientes del último rey de Polonia, Estanislao Augusto Poniatowski. Mi madre es mexicana pero habla francés. Mis padres llegaron a México desde París, donde nací y me crié hasta los doce años. Mi familia, no sé por cuánto tiempo más, tiene títulos nobiliarios.
–¿Cuál es el suyo?
–Soy princesa pero jamás lo he usado. Una vez se lo conté a Mario Vargas Llosa, cuando era joven e ingenua, y se murió de la risa. Me dijo que mi nombre, La Princesa Poniatowska, sonaba a personaje de canciones infantiles como El rey de chocolate o El príncipe de nariz de cacahuete.
–¿Cuándo aprendió a hablar español?
–Aprendí en México con las muchachas de la casa, pero nunca lo aprendí académicamente. Todavía cometo algunos errores. Me costó mucho trabajo escribir bien en español.

 

Para ir, mejor contar con recomendaciones

Estas son algunas de las actividades que se realizarán hoy en el marco de la 25º edición de la Feria del Libro:
* 16.00 Cuentos literarios narrados por Ana Padovani. Auspicia Secretaría de Cultura de la Nación. En el stand 552.
* 18.00 Fundación El Libro. Horacio Peña lee a Julio Cortázar. Coordina Solange Ordóñez. En el Salón de Lectura.
Mesa redonda El pasado de nuestras novelas. Participarán María Esther de Miguel, María Rosa Lojo y Silvia Miguens. En la Sala Domingo Faustino Sarmiento.
* 19.00 Diálogo abierto de Elena Poniatowska con Silvia Hopenhayn y Marta Merkin. En la Sala José Hernández.
* 19.30 Magdalena Ruiz Guiñazú presenta el libro La tercera mujer, de Gilles Lipovetsky. En la Sala Juan Rulfo.
* 20.00 Café del encuentro coordinado por Mónica Sifrim. Participarán Horacio González, Eduardo Grüner, Laura Klein, Tununa Mercado, María Negroni y David Viñas. En el Salón de Lectura.
Educación, violencia y fútbol. Mesa redonda con Roberto Fontanarrosa, Javier Castrilli, Norberto Verea, Ariel Scher y Gustavo Veiga. Coordinada por Gustavo Lesbegueris, En la Sala Domingo Faustino Sarmiento.
Narración de cuentos para adultos a cargo de Maryta Berenguer, presentada por Ana Padovani. En el patio infantil.
* 20.30 Mesa redonda ¿Ha muerto el lector? Participan Isidoro Blaisten, Martín Caparrós, Liliana Díaz Mindurry, Eduardo Gudiño Kieffer, Liliana Heker, Rodolfo Rabanal, Alicia Steimberg y Cecilia Szperling. En la Sala Jorge Luis Borges.
* 21.00 Presentación del libro A contrapelo. Conversaciones con Osvaldo Bayer, de Osvaldo Bayer y Ulises Gorini. Con los autores y María José Grabivker. En la Sala Julio Cortázar.
* 22.00 Mesa redonda Homenaje a Honorato de Balzac en el 200º aniversario de su nacimiento. Participarán Tomás Alva Negri, Juan Jacobo Bajarlía y Marcelo Intili. En la Sala Domingo Faustino Sarmiento.
Poetas argentinos de 1998. Mesa redonda con Diana Bellesi, Liliana Lukin, Marcelo Pichon Riviere, Fernando Sánchez Cerrando, Susana Swarc y Paulina Vinderman. Coordina Daniel Chirom. En la Sala Jorge Luis Borges.

 

PRINCIPAL