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“AHORA QUEDA POCO ESPACIO PARA LA PROTESTA”, DIJO EL RECTOR
La UBA quiere pero los alumnos no

En diálogo con Página/12, Shuberoff dijo que, tras el voto del Congreso contra el recorte, sólo queda volver a trabajar. Pero para los estudiantes todavía no hay garantías suficientes.


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Por Javier Lorca

t.gif (862 bytes) “Ahora que conseguimos el presupuesto tenemos que ponernos a usarlo. Ya queda poco espacio para la protesta”, concluyó el rector de la UBA, Oscar Shuberoff, en diálogo con Página/12, anoche, cuando el Congreso ya había votado contra el tijeretazo. “De ahora en más tendremos que dormir con un ojo abierto, pero es importante que la universidad vuelva a funcionar con normalidad”, coincidió el decano de Psicología, Raúl Courel. No obstante, hasta última hora de ayer, la dinámica propia del movimiento estudiantil mantenía a los alumnos desconfiados y en pie de guerra. Las clases públicas sobre la calle continuarán y hoy habrá una manifestación en todo el país.
Tras los anuncios oficiales de marcha atrás con el recorte a la educación y el voto también negativo del Congreso, las autoridades de la UBA sienten que ganaron una batalla, pero no la guerra. “Una vez votada la derogación del ajuste, se tiene que cumplir el giro de los fondos. Desde febrero que el Gobierno no nos envía nada. Esperamos que esta vez cumpla”, dijo a este diario el decano de Agronomía, Fernando Vilella. “Nos vamos a poner a trabajar para llenar las aulas y los laboratorios, que es lo que el país necesita y lo que nosotros sabemos hacer”, anunció un Shuberoff que se reconoció “contento, pero cansado”.
La llamada al orden del rector y los decanos de su entorno es una mera prosecución de su estrategia de los últimos días. Después de una semana de intensa protesta –cuando dijo que la UBA debería cerrar si se aplicaba el recorte–, Shuberoff y las autoridades universitarias habían bajado los decibeles. “Están expectantes, pero ya no llaman a la movilización como al principio –había dicho un colaborador cercano al rector–. Si los convocan, adhieren, pero no organizan. Toda la actividad está en manos de las federaciones estudiantiles y los gremios.” Lo que esperaban era una garantía y la ley votada anoche por diputados y senadores los conforma. “Estamos en la misma situación de hace 15 días –aseguró el decano Vilella–. Aunque no nos quiten los cien millones de pesos, sigue siendo un presupuesto insatisfactorio. Pero, al menos, llegamos a fin de año.”
“La reacción es de alivio, porque se ha torcido una voluntad que iba en contra de la educación pública –comentó Courel–. Se movieron procesos sociales de una dimensión que nos sorprendieron a todos. La vuelta a la normalidad es otro proceso que debe producirse. Esperamos que se cumpla bien.” Y agregó: “Aunque todavía hay un estado de efervescencia y movilización muy grande”. Por su lado, el decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Pablo Jacovkis, explicó: “Después de la denuncia de las autoridades de la UBA, los estudiantes tomaron el protagonismo en la protesta y ahora depende de ellos saber cuándo terminará. Supongo que habrá un lento reflujo”.
Para los estudiantes, la protesta sigue. “Hasta que no haya señales claras de que los fondos van a estar, nuestra lucha va a seguir. Con el aumento a los docentes también el Congreso votó una ley. Pero todavía no cobraron un peso”, recordó Raúl Sánchez, secretario de la FUA. Hoy habrá marchas en las principales ciudades del país. En Buenos Aires, los estudiantes se juntarán a las 18 en Plaza Houssay para ir, primero, hacia el Palacio Pizzurno, al que llegarán cerca de las 19. Después, zarparán rumbo a Plaza de Mayo. Y el miércoles 19 habrá una manifestación nacional. “Ya que Menem cedió una parte, ahora queremos que ceda todo”, se entusiasmó la presidenta del centro estudiantil de Exactas, Laura Núnez Kniznik. “Nuestra idea es no contraponer la lucha con el estudio. En Ingeniería y Filosofía y Letras estamos dictando clases normales, pero sobre la calle. Así, nos preparamos para mantener una lucha larga y sin perder el cuatrimestre”, anunció Guillermo Rocha, de Ingeniería.

 


 

manifestacion estudiantil frente al congreso
Para darle el golpe de gracia a la tijera

Por Cecilia Sosa y Marina Caporale

t.gif (862 bytes)  “¿Y ahora qué pasa?”, se fastidia una mujer desde la puerta de un locutorio. “Son los estudiantes que protestan contra el recorte”, dice un señor apurado, mientras señala las banderas que cubren el sector norte de la Plaza del Congreso. “Pero si Menem ya lo derogó”, retruca ella. La concentración de anoche fue convocada por la dirigencia estudiantil para custodiar el momento en que el retroceso de la tijera oficial era plasmado en ley por los legisladores. Pero los estudiantes y docentes aprovecharon para avisar que el reclamo no afloja.
“Nos quieren hacer creer que ganamos pero antes del recorte ya estábamos mal. Y ahora queremos más”, amenaza Florencia Russo, de 19, con la cara teñida de rojo. Y Diego Martínez, de Medicina, advierte: “Dar marcha atrás fue sólo una maniobra del Gobierno para desarmarnos. Pero mientras el recorte para la salud y los jubilados siga, nosotros seguimos también”.
Cerca de las 20, la Educación agoniza en el pavimento de Callao. En vano, el Arte intenta reanimarla con masajes cardíacos. Hasta que otro personaje –una figura oscura– le da el hachazo final. “Artículo 1º –grita el verdugo–: todo individuo tenía derecho a la educación pública.” Juan Ismael Gutiérrez tiene los ojos fijos en la representación de la Escuela de Arte Dramático: “Mi Argentina es triste. Los grandes están haciendo mucho daño a los jóvenes –dice–. Les están vendiendo la patria para pagar la deuda.”
Desde el escenario, representantes de FUA y FUBA leen adhesiones y anuncian la inminente aparición de Teresa Parodi, Víctor Heredia, el Chango Spasiuk y, tal vez, Mercedes Sosa y Susana Rinaldi. Pero una columna de estudiantes y docentes surgida por fuera de las federaciones, ingresa en la plaza. “Este es sólo el primer paso –advierte Luciano Brom, sujetando la bandera que dice `Interfacultades’–. Ahora, queremos derribar la Ley de Educación Superior y la reforma de Shuberoff. Además, queremos un mayor presupuesto.” El tráfico responde con bocinazos. Y los chicos de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini aprovechan para filtrar sus volantes entre los automovilistas. “Algunos te dan bola y otros no”, dice nervioso, Federico, de 13, y parte en busca de una nueva presa. “Queremos más presupuesto y que se les pague a los auxiliares docentes que trabajan ad honorem”, exige Patricio Brodsky, docente de Ciencias Sociales. A su lado, un ex nihilista confiesa: “Yo pensaba que no iba a militar más en mi vida. Pero esta mañana tuve que salir a comprar más bombos”.

 

La división interna

“Se pasean con palos. Patotean a todos. Ayer vigilaban la toma con un chumbo.” Los alumnos de Ciencias Sociales están divididos. Un grupo destituyó al centro estudiantil y lo acusa de pagar a barrabravas para amenazar a los demás. En el centro dicen que la destitución es simbólica y que no saben nada de patoteros. Mientras, la facultad sigue tomada y muchos profesores, dando clases públicas sobre Marcelo T. de Alvear y Uriburu. Disconformes con la protesta coordinada por el centro de la Alianza, los alumnos se sumaron a una organización interfacultades, que funciona por fuera de la FUBA. “Todas las decisiones se toman en asambleas de independientes y militantes opositores”, dice Paula, de Comunicación. “Eso al centro le revienta, por eso nos amenazan”, agrega Malena, de Sociología. “Queremos hacer una lucha en unidad. La protesta tiene que ser de todos, no de agrupaciones políticas”, responde Nicolás Schneider, del centro.

 

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