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LOS CANCILLERES EUROPEOS DE LA KFOR EN KOSOVO, CON PALABRAS Y SIN IDEAS
Hacer un país no es tarea sencilla

Después de la visita triunfal de Bill Clinton I a su Protectorado balcánico, ayer fue el turno de los cancilleres británico, alemán, francés e italiano.

El canciller británico Robin Cook recibido calurosamente por los albanokosovares en Pristina.
Dijo que la comunidad serbia puede quedarse, pero las matanzas del UCK no convencen a nadie.

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t.gif (862 bytes)  Terminada la guerra (o casi), ahora viene lo peor. Las potencias atlantistas se enfrentan a la reconstrucción económica de una zona devastada por su propia ofensiva aérea y a lograr la instalación de un gobierno civil en Kosovo. “Estamos comprometidos a intentar asegurar una administración de las Naciones Unidas en Kosovo”, aseguró desde Pristina el ministro de Asuntos Exteriores británico, Robin Cook. Pero la misión podría complicarse si continúan los enfrentamientos entre serbios y albaneses. Mientras los refugiados albaneses comienzan su regreso, miles de serbios huyen de las matanzas del separatista Ejército de Liberación de Kosovo (UCK) en un éxodo masivo que amenaza al proyecto aliado de administrar un “Kosovo multiétnico”.
Los ministros del Exterior de los cuatro principales países europeos involucrados en los ataques a Yugoslavia y que controlan cuatro de los cinco sectores de seguridad en Kosovo –Gran Bretaña, Alemania, Francia e Italia– llegaron ayer a la provincia serbia para reafirmar el compromiso europeo con la “reconstrucción de una sociedad democrática y la instalación de una administración civil” en Kosovo. Robin Cook, Joschka Fischer, Hubert Védrine y Lamberto Dini viajaron a Pristina para entrevistarse con el comandante de la KFOR, el general británico Michael Jackson, con representantes de la comunidad kosovar y con el representante especial de las Naciones Unidas, Sergio Vieira de Mello –el encargado de la inminente instalación del gobierno provisorio en Kosovo–.
Antes de llegar a Pristina, Robin Cook hizo una escala en la aldea de Velika Krusa, uno de los lugares citados en la acusación por crímenes de guerra del Tribunal Penal para la ex Yugoslavia (TPI) contra el presidente Milosevic –cuyos bienes fueron congelados ayer por la Justicia suiza– y cuatro de sus colaboradores. “Estamos comprometidos a intentar asegurar una administración de las Naciones Unidas en Kosovo, que pueda comenzar con la labor de reconstrucción económica, y a garantizar a los refugiados toda la ayuda humanitaria que necesitan para prepararse para el invierno”, declaró el jefe de la diplomacia británica.
Antes de partir, Cook aseguró que la población serbia puede quedarse en Kosovo bajo la protección de la KFOR. “A las dos comunidades (la albanesa y la serbia) les decimos que hay una oportunidad para romper con el ciclo de la violencia. Queremos construir un Kosovo democrático, no violento”, explicó. Esto aparece sumamente relativizado ante el éxodo que se ha disparado entre los serbios por las limpiezas étnicas del UCK. Por su parte, el ministro alemán adelantó que “la implementación del gobierno civil se está retrasando mucho”, y reconoció que las tareas prioritarias de los aliados son garantizar la seguridad de los habitantes, establecer una administración efectiva, esclarecer los crímenes de guerra y preparar las elecciones libres.
“Todos los estados que quieren la paz civil en Kosovo deben estar representados en esta administración”, señaló el secretario general de la ONU, Kofi Annan, desde Moscú, donde inició consultas con funcionarios rusos para la elección del jefe del gobierno de Kosovo. La tarea clave de Annan en Rusia es lograr el apoyo del Kremlin para uno de los candidatos occidentales. Rusia, a pesar de ser uno de los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU con poder de veto, no tiene muchas posibilidades de imponer un candidato propio porque el grueso de los fondos para la reconstrucción de Kosovo será provisto por la Unión Europea.

 


 

DISCUTEN CON KOFI ANNAN EL DESARME DEL UCK
Rusia no acaba de dar su “da”

Por Rodrigo Fernández Desde Moscú

t.gif (862 bytes) El secretario general de la ONU, Kofi Annan, quien se encuentra en visita oficial en Rusia, se reunió ayer con el canciller Igor Ivanov, con el que debatió el tema del futuro jefe de la Administración Civil Internacional de Kosovo y otros asuntos, entre los que destacan el papel de Naciones Unidas en la operación multinacional de paz en esa provincia y la situación internacional en general. Annan también se entrevistó con el primer ministro Serguei Stepashin, a quien agradeció el “fuerte apoyo” que prestó Moscú a la ONU y a su Consejo de Seguridad. Hoy Annan tiene previsto reunirse con el presidente Boris Yeltsin.
El jefe de la diplomacia rusa subrayó la necesidad de formar cuanto antes la Administración Civil en Kosovo, que deberá colaborar estrechamente con la Administración Militar. Según Ivanov, habrá rusos en las diversas estructuras, incluido un vicerrepresentante del secretario general de la ONU. La principal misión de Annan es convencer a Rusia de que acepte a alguno de los candidatos occidentales para encabezar la Administración Civil en Kosovo. Pero Moscú condiciona esta aceptación a que se le dé un puesto de vicerrepresentante del secretario general en Kosovo y presencia en todos los niveles de la futura Administración provisional de la ONU.
Ivanov planteó nuevamente la preocupación de Moscú por el éxodo masivo de los serbios de Kosovo. Los rusos calculan que ya han huido 60.000 serbios, temiendo represalias de parte del Ejército de Liberación de Kosovo (UCK). “Se ha creado un vacío de poder, que han aprovechado los combatientes del UCK para entrar en la provincia”, señaló Ivanov, al tiempo que ponía énfasis en la urgente necesidad de desarmar a las fuerzas albanokosovares. Stepashin calificó de “error estratégico” los intentos de la OTAN de sustituir a la ONU durante el conflicto en torno a Kosovo. “El mundo se vio al borde de la catástrofe debido a los acontecimientos en Kosovo y Yugoslavia”, señaló Stepashin durante su entrevista con Annan.
El ministro de Defensa Igor Sergueyev aseguró ayer ante los parlamentarios que los primeros soldados rusos pueden partir a Kosovo inmediatamente después de que el Consejo de la Federación dé el viernes la luz verde que exige la Constitución. “Tres horas después de la votación podemos enviar al primer grupo del contingente de paz ruso”, dijo Sergueyev. En total, el Kremlin mandará 3616 soldados. Sergueyev e Ivanov intervinieron en la Duma estatal a puertas cerradas para informar de la situación en Kosovo. Después de la sesión, el líder comunista Guennadi Ziuganov, basándose en lo dicho por el ministro de Defensa, opinó que los “cinco batallones rusos pueden imponer cierta estabilidad y garantizar la integridad territorial de Yugoslavia”. A juzgar por las declaraciones hechas por los diputados al salir de la sesión secreta de ayer, Viktor Chernomirdin, el enviado especial del Kremlin para los Balcanes, fue duramente criticado por haber hecho, en opinión de los nacionalistas, concesiones excesivas a la OTAN.

 

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