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LA OPOSICION DICE QUE HAY AJUSTE INTERNO, PERO EL DECANO LO DESMINTIO
En alerta roja, Filo se ajusta el cinturón

Mientras un profesor instó a defender la UBA de la “ultraizquierda”, los opositores
denuncian un fuerte recorte de gastos.

Por Cecilia Sosa

univer01.gif (12522 bytes)t.gif (862 bytes) “La Universidad de Buenos Aires debe estar atenta a la acción destructiva de estos grupos facciosos y marginalizados (alumnos y no docentes de ultraizquierda) que utilizan las estructuras institucionales democráticas para minarla por dentro y distorsionar por completo sus fines”, escribió a principios de mes Osvaldo Guariglia, profesor de Etica de la Facultad de Filosofía y Letras, en el diario La Nación. Para despejar cualquier duda, el artículo se titulaba “Fantasmas de un pasado ominoso” y arengaba: “Debe, por lo tanto, la UBA, encontrar los medios para poder defenderse, con la ley en la mano.” La nota desató una tormenta de repudios y pedidos de juicio académico protagonizados por estudiantes y profesores de la facultad (ver Los fantasmas...). Pero la polémica no termina ahí. Los alumnos, docentes y graduados de la oposición vinculan a Guariglia con un virtual proyecto de ajuste en el interior de Filosofía y Letras. Pero, en diálogo con Página/12, el decano Raúl Carnese –quien expresó que no comparte los dichos del filósofo– negó la existencia de tal autoajuste. “Las afirmaciones de Guariglia pusieron a todos en guardia. Fue un escándalo –aseguró Jorge Panesi, profesor y director de la carrera de Letras–. A todos los que tenemos un poco de memoria, su lenguaje, la idea de “mancha roja”, nos hizo recordar el lenguaje que se usaba en la épocas pasadas, el lenguaje de los servicios. Detrás, hay una grave confusión histórica o un intento premeditado de confundir. Se ganó el descrédito unánime”, subrayó.
La polémica fue tan grande que hasta algunos colaboradores del filósofo lo calificaran de “bocón”. Sin embargo, para la oposición, Guariglia es mucho más que eso. “Es la cabeza visible del ajuste, el que hace el trabajo sucio. Es apoyado por la mayoría del consejo directivo”, afirmó Eduardo Malach, estudiante de Filosofía y consejero directivo por la minoría. La oposición asegura que la lógica imperante en la facultad asentada en Caballito es la de “para y cierra”. “Cada vez que un docente renuncia a un cargo, sea titular, adjunto o ayudante, la cátedra pierde ese cargo –dijo Malach, secundado por el vicepresidente a cargo del centro de estudiantes, Francisco Yofré–. La renta se utiliza para cubrir las deudas de la facultad. Además, todos los nuevos nombramientos docentes son ad honorem. Y se realizan concursos por área y no por materia, para reducir los cargos docentes. Tampoco se recontrata a profesores mayores de 65 años. Y hasta está desapareciendo el derecho de licencia por embarazo”, enumeraron.
“Lo que ellos llaman ajuste es una política de reordenamiento administrativo”, retrucó el decano Raúl Carnese. “Las restricciones presupuestarias de la universidad en general impiden que haya una política de designaciones muy amplias. Pero en toda la facultad sólo hay quince docentes ad honorem”, aseguró y subrayó: “La facultad recibe un presupuesto de 13,8 millones de pesos al año. Y sólo con el aumento presupuestario se logró licuar el rojo que dejó la gestión anterior”.
Otra versión se vive en la carrera de Letras, que se declaró en estado de emergencia. “El consejo directivo votó un plan de ajuste hace dos meses, independientemente de cualquier ajuste impuesto desde afuera. Esta carrera no está de acuerdo con el ahogo al que es sometida”, protestó Panesi. Por eso, el martes próximo, la junta de la carrera llevará al consejo directivo un petitorio para denunciar “las carencias estructurales que sufre la carrera” y exigir que se cumpla el plan de estudios vigente desde 1985. “El plan de estudios es sólo nominal –aseguró Alejandra Parentella, una alumna–. Materias que figuran como obligatorias ya no se dictan o nunca se dictaron.” E ilustró: “Desde que renunció la profesora Ofelia Kovacci, de las tres materias que tenía a su cargo sólo se dicta Gramática”. La junta de la carrera de Letras es la única íntegramente opositora a la gestión actual y a la reforma del plan de estudios. “Por eso las represalias son más fuertes”, comentó Yofré. Uno de los focos del conflicto es el avance de la reforma curricular de todas las carreras de la UBA, impulsado desde el rectorado. “Toda reforma implica un reordenamiento interno muy fuerte: nuevas designaciones, limpiezas, crear y disolver cátedras. En definitiva, los sectores que la apliquen van a ser obviamente los favorecidos”, arguyó Malach. Sin embargo, el decano se ocupó de aclarar que “sólo aplicarán la reforma las carreras que quieran hacerlo”.

 

En busca de la identidad

“Con el lanzamiento de esta campaña queremos enviarles un mensaje a nuestros nietos, para que se acerquen a nosotras en busca de su identidad”, anunció Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo. Ayer, junto a las federaciones universitarias de la Argentina y de Buenos Aires (FUA y FUBA), las Abuelas inauguraron la Campaña por el Derecho a la Identidad. También se proponen poner en marcha, a partir del mes que viene, una cátedra libre y nacional que se dictará en varias universidades del país.
La campaña buscará llegar a los jóvenes que tengan dudas sobre su origen a través de una memoria gráfica con fotografías y una serie de afiches realizados por alumnos de Diseño Gráfico. Todo el material está en exhibición en la Casa de los Estudiantes (Uruguay 969), donde ayer se lanzó la campaña. “Una de las características más terribles del genocidio fue el secuestro de los hijos de quienes el régimen consideraba subversivos, y negarles el derecho a la identidad –dijo a Página/12 Gustavo Fernández Russo, titular de la FUBA–. Apostar a su recuperación es una de las facetas más positivas del trabajo por la memoria.” La flamante cátedra libre “Por el derecho a la identidad” comenzará con una serie de charlas que se ofrecerán en la Casa de los Estudiantes y con un ciclo de videodebate coordinado por profesores de la UBA.


Para el tiempo... libre (si queda)

Libro. Hoy, a las 19.30, se presentará el libro Los alemanes, el Holocausto y la culpa colectiva, de Federico Finchelstein (Eudeba). En el Goethe-Institut, Corrientes 319.
Paz. La cátedra libre Cultura para la Paz invita a participar de su clase sobre “Derechos humanos a partir de la reforma constitucional de 1994”. Mañana, a las 19, en el aula 100 de Marcelo T. de Alvear 2230.
Festival. Este sábado, el centro de estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas (UBA) realizará el festival “Aumento presupuestario ya”. Desde las 14 habrá bandas y murgas en Ciudad Universitaria. Gratis.
Coro. Este sábado (y todos los sábados de fin de mes) se presenta el coro de la Facultad de Ingeniería (UBA). A las 19, gratis, en Las Heras y Pueyrredón.
Teatro. El sábado y el domingo, a las 20.30, se representará No hay que llorar en el auditorio de la Universidad de Morón, Cabildo 134 (Morón).
Derecho. Mañana y el sábado se realizarán las III Jornadas de Derecho Civil en la Facultad de Derecho de la Universidad de Lomas de Zamora, Camino de Cintura y Juan XXIII, Tel. 4282-9486, internos 113 y 146.
Arquitectura. Hoy, a las 19 se inaugurará una muestra de archivos de arquitectura contemporánea argentina en el Pabellón III de Ciudad Universitaria.


GRUPOS FACCIOSOS ACECHAN LA UBA, SEGUN GUARIGLIA
Los fantasmas ominosos del filósofo

Por C.S.

t.gif (862 bytes) El 24 de mayo pasado, el profesor de la UBA Osvaldo Guariglia fue objeto de un escrache por parte de un grupo de estudiantes de Filosofía y militantes de HIJOS, quienes quisieron recordarle el apoyo que, cuando fue promulgada, le brindó a la ley de Punto Final. Pocos días después, el 2 de junio, Guariglia se despachó con su polémico artículo, donde comparó a los alumnos y empleados de Filosofía y Letras con las Brigadas Rojas de los años 70 italianos. Mientras la facultad sólo le pidió una aclaración de sus dichos, tras veinte días y numerosas críticas, su opinión sigue firme: “La facultad está manejada por grupúsculos y partidúsculos de ultraizquierda, como el MST, el PCR, que yo ni sé lo que son y que junto con otras agrupaciones comparten los mismos métodos stalinistas: toman de punto a alguien y lo demonizan. Eso hicieron conmigo”, dijo a Página/12.
“La nota está bastante clara –fueron las primeras palabras que dirigió a este diario, cuando se le preguntó sobre si le parecía pertinente comparar a las Brigadas Rojas italianas con la oposición estudiantil y no docente–. La UBA tiene que instrumentar una disciplina interna para sancionar y suspender a los agentes de esta barbarie”, remató.
El primer capítulo del conflicto se abrió cuando un grupo de estudiantes y militantes ingresó en un aula donde Guariglia iba a dar clase y repartió un viejo artículo en el que el filósofo se había pronunciado a favor de la ley de Punto Final. Todo terminó en una trifulca entre quienes hicieron el escrache, el propio Guariglia y sus acólitos. El segundo capítulo fue la nota publicada en La Nación, donde Guariglia es habitual colaborador. Allí, sus alusiones al peligro que enfrenta la UBA se refieren a lo que ocurrió en Filosofía y Letras durante la reciente protesta contra el tijeretazo presupuestario: la facultad sufrió una fuerte huelga de los nodocentes y una toma de los estudiantes, que incluyeron algunos destrozos de vidrios y bancos.
Mientras decenas de afiches, cartas y volantes de repudio llovían contra el profesor, la minoría de alumnos, graduados y docentes presentó en el consejo directivo un pedido de renuncia; asambleas masivas lo declararon “persona no grata”. Y los no-docentes (apoyados por la Liga Argentina de los Derechos del Hombre y la CTA) exigieron al decano una solicitada aclaratoria ya que el artículo “ofende la memoria de los desaparecidos”.
Consultado por Página/12, el decano Raúl Carnese prefirió no hablar sobre el tema, pero envió su opinión escrita, donde asegura que no comparte el contenido del artículo y que la analogía entre las Brigadas Rojas italianas y los hechos ocurridos en la facultad es “inmerecida” para trabajadores y alumnos. “Es grave porque puede ser utilizado por corrientes antidemocráticas, detractoras de la universidad pública”, señaló. Pero el consejo directivo sólo le pidió a Guariglia una “aclaración de contenidos”. “Fue como pedirle peras al olmo –dijo el consejero Eduardo Malach–. No sólo no se desdijo, sino que hizo una defensa enconada de su artículo”. Y Esteban Chiaradía, alumno de Historia, agregó: “Lo más siniestro es que él, que apoyó la ley de Punto final, esté a cargo de una materia obligatoria y que, encima, esa materia sea Etica”.


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