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Los bancos tienen cada vez más empresas morosas en sus balances

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Hasta ahora, los bancos se habían salvado de la crisis, pero la extensión de la recesión ha comenzado a impactar en sus cuentas. Para la Unión Industrial la economía ya está en depresión y mañana le piden medidas a Roque.


Por Alfredo Zaiat
t.gif (862 bytes)  A diferencia de la crisis mexicana, la actual todavía no tocó al sistema financiero. Pero no por eso los bancos tienen algo para festejar. La caída del nivel de actividad ha provocado un debilitamiento en la cadena de pagos y un aumento en la cantidad de empresas que optaron por presentarse en concurso de acreedores. Ese deterioro en el sector real de la economía terminará afectando la calidad de los activos y la rentabilidad de las entidades financieras. Para tratar de sacudir la pasividad que muestra Roque Fernández ante esta crisis, el titular de la UIA, Osvaldo Rial, se entrevistará mañana con el ministro para señalarle que para los industriales la recesión "se convirtió en depresión".

Por lo pronto, en febrero de este año, cuando la recesión ya se había instalado pero había esperanzas de una pronta recuperación que finalmente no se efectivizó, la morosidad bancaria había crecido a 13 por ciento, casi un punto más respecto de cinco meses atrás. Ante ese panorama, especialistas de la city adelantan que la situación de los bancos ha empeorado en estos meses, puesto que la extensión de la recesión económica ha generado condiciones adversas para el desempeño del sector financiero. Por caso, la Fundación Capital advirtió en su último informe semanal que el problema de irregularidad crediticia debilita "la capacidad de generar utilidades" por parte de los bancos, ya que deben castigar sus resultados con cargos por incobrabilidad "que van en aumento".

La perspectiva de los banqueros no es la mejor, al padecer una caída del margen de su negocio. La rentabilidad promedio del sistema (resultado/patrimonio neto) permanece por debajo del 4 por ciento anual.

El problema en el normal repago de los préstamos que enfrentan las entidades es en gran medida el causante del deterioro en la rentabilidad, ya que los bancos se ven obligados a incrementar el monto de los cargos por incobrabilidad (previsiones), castigando de esa forma sus resultados. En ese cuadro, los bancos extranjeros son los que están en mejores condiciones, al contabilizar el 7,8 por ciento de su cartera en forma irregular, mientras que los privados nacionales registran una morosidad del 9,3. Los públicos nacionales, en tanto, son los de peor performance, con cartera irregular del 21,6 por ciento.

La incertidumbre política por las próximas elecciones presidenciales agrega, además, un elemento más de preocupación a los financistas. Por prudencia, los inversores están disminuyendo su exposición en el mercado local y evitan aumentar sus colocaciones a plazo. Esto explica el estancamiento que se verifica en el monto de depósitos en el sistema. También por prudencia --en definitiva, miedo a lo que vendrá--, los inversores dolarizan lo más que pueden sus depósitos.

En ese escenario, la salida de la recesión se hace más difícil, puesto que los bancos restringen su asistencia crediticia justo en el momento en que más la necesitan las empresas. En estos momentos, los bancos sólo están otorgando créditos a compañías de primera línea, como las privatizadas, cuya actividad no sufre tanto la caída del nivel de actividad. Al resto, sólo le queda el descubierto en cuenta corriente o el descuento en cuevas de documentos a tasas usurarias.

 

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