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SE DERRUMBO LA BOLSA PORTEÑA COMO REFLEJO DE LAS TENSIONES POLITICAS
La crisis ya tiene ritmo de tango

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El nerviosismo del mercado se hizo sentir en la fuga generalizada de los inversores de los títulos privados

En medio de rumores sobre la renuncia de Roque Fernández y un clima político y económico enrarecido, la Bolsa de Buenos Aires sufrió una caída del 8,7 por ciento. El ministro culpó a Duhalde, que instaló el debate por la deuda. Kiguel señaló que "sería extremadamente peligroso cambiar de ministro ahora".


Por David Cufré
t.gif (862 bytes)  Esta vez no explotó ninguna economía asiática ni se produjo otro cataclismo internacional. La estrepitosa caída del 8,7 por ciento de la Bolsa de Buenos Aires reflejó nada más que el aumento de las tensiones políticas y económicas a nivel local. "Sería extremadamente peligroso cambiar de ministro de Economía en este momento", enfatizó ayer el jefe de asesores de Roque Fernández, Miguel Kiguel, en un virtual reconocimiento del clima enrarecido en que transcurren los últimos meses de la era menemista. El ministro, en tanto, responsabilizó directamente a Eduardo Duhalde por el nerviosismo de los mercados. Señaló que los inversores "sobrerreaccionaron" ante las alusiones del candidato en torno a la deuda externa. La crisis del PAMI, el inminente anuncio de una suba en la desocupación y las quejas de industriales y ruralistas completan el marco en que se inscribieron las dudas sobre la estabilidad del titular del Palacio de Hacienda.

El presidente Carlos Menem fue el único que ignoró ayer el avance de la tormenta, al calificar el abrupto descenso en las cotizaciones bursátiles como "pequeñas oscilaciones", y atribuirlas a "la evolución de la economía en el mundo" (ver página 4). Sin embargo, funcionarios del propio Ministerio de Economía subrayaron la gravedad de la situación. "Roque demostró ser el único garante de la transición y el único que puede respaldar que no haya desbordes fiscales", aseguró Kiguel. El curioso respaldo a su jefe evidenció que la conducción económica se siente de pie sobre terreno fangoso.

De todos modos, el asesor principal del ministro buscó transferir parte de la responsabilidad de la crisis al gobernador bonaerense. "Las declaraciones de público conocimiento de un candidato presidencial generaron preocupación en los mercados internacionales, y también perjudicaron al sector privado local", señaló Kiguel, en referencia a la intención de Duhalde de solicitar a Juan Pablo II que interceda ante los acreedores externos, a fin de suspender por un año el pago de la deuda.

Pero el detonante de las amenazas de renuncia del equipo económico no fueron las declaraciones de campaña de Duhalde, sino la pelea entre miembros del Gobierno por la crisis del PAMI. Esa disputa y las advertencias de Roque sobre su posible alejamiento influyeron ayer en el hundimiento de los valores de la Bolsa.

Por la mañana, el jefe del Palacio de Hacienda se reunió con el presidente de la Asociación de Bancos y titular del Banco Galicia, Eduardo Escassany, para solicitarle que un grupo de entidades financieras conceda a la obra social de los jubilados un préstamo por 200 millones de pesos. Esa es la única alternativa en que coincidieron Economía, la Jefatura de Gabinete y el ultramenemista titular del PAMI, Víctor Alderete, para saldar la abultada deuda de este último organismo. El incumplimiento en los pagos del PAMI llevó al cese de la prestación de servicios de 54 clínicas bonaerenses, mientras que los farmacéuticos se aprestan a seguir idéntico camino.

La gestión de Roque ante Escasany apenas sirvió para patear la pelota hacia adelante. El banquero le respondió que trasladará la solicitud del crédito a las otras entidades involucradas --los bancos BBV-Francés, Río, City, Provincia y Chase Manhatan--, y le dará una respuesta en 48 horas. De todos modos, fuentes de Economía comentaron a Página/12 que "hay muy buena disposición de los bancos" para conceder el préstamo. A la espera de esa definición, Roque, Alderete y Jorge Rodríguez resolvieron postergar la reunión que tenían programada para ayer.

"La única función de Economía en este tema es facilitar la entrega del crédito, después el PAMI se encargará de negociar las condiciones", indicó Kiguel, quien agregó que "el Estado nacional sólo dará un aval subsidiario ante la eventualidad de que desaparezca el PAMI", por lo que "no aumentará el déficit fiscal, sino que se considerará como deuda potencial y es muy probable que no la absorba nunca". A los banqueros esa garantía no les da demasiada seguridad, teniendo en cuenta que el respaldo legal es un decreto de necesidad y urgencia del Poder Ejecutivo y no una ley. Tampoco resultó muy tranquilizador que Kiguel mencionara "la eventual desaparición del PAMI".

Mientras la obra social de los jubilados no puede cumplir con sus pagos y cerca de 850 mil usuarios se quedaron sin servicios básicos, Menem se refirió ayer a la caída de la Bolsa. "Quizá sea producto de lo que están viviendo algunos países de la región y, fundamentalmente, de la evolución de la economía mundial", arriesgó. Más urgente y más cercana resultó la afirmación de Kiguel, apuntando que "sería extremadamente peligrosa" la salida de Roque del Gobierno.

 

"El PAMI anda de mal en peor"

Eduardo Duhalde buscó despegarse ayer del Gobierno en relación con la crisis del PAMI. Anunció que hará gestiones ante el Ejecutivo para que la administración de la obra social de los jubilados en Buenos Aires pase a la órbita provincial. El candidato justicialista aseguró que responde a una solicitud en ese sentido de los prestadores bonaerenses. "Queremos aliviar la situación del Estado nacional, que tiene ostensibles dificultades en este tema", sostuvo Duhalde, al tiempo que destacó que el PAMI "anda de mal en peor". "Mi idea es que podamos hacer lo mismo que hace dos años: tomar las riendas de la atención de los jubilados bonaerenses", añadió.


DISTINTAS VISIONES SOBRE UNA ECONOMIA EN PELIGRO
Los indicadores la condenan

 

Por Raúl Dellatorre
t.gif (862 bytes) Tanto el Ministerio de Economía como el Banco Central y los evaluadores de riesgo de inversiones comparten la visión sobre cuáles son los elementos fundamentales para medir la evolución de la economía argentina. Sin embargo, sobre una misma realidad, llegan a conclusiones distintas. Los fundamentos de la economía, es decir, la evolución de las principales variables, muestran un signo preocupante para los inversores, mientras que para Economía y Banco Central se trata de un desequilibrio que está "bajo control". Pero dada la alta dependencia argentina de los capitales financieros externos, son en definitiva los inversores los que definen la suerte del país en los duros meses de transición que quedan por delante.

Según estimaciones de analistas privados, el PBI tendrá este año una caída del 3,6 por ciento. El déficit en cuenta corriente, manteniendo en cifras niveles similares a los del año pasado --algo superior a los 14.500 millones de dólares--, pasaría a representar el 5,1 por ciento del PBI, contra 4,9 por ciento de 1998. El desequilibrio en la balanza comercial será inferior al del año pasado, pero solamente gracias a una caída en las importaciones superior a la que verificarán las exportaciones. Este comportamiento significa un aporte a la reducción del déficit en cuenta corriente, pero afecta la evaluación global de la economía en otro sentido: incrementa el déficit fiscal, al resentir la recaudación de impuestos.

La deuda pública --sin contar la provincial-- alcanzaría, a fin de año, a más de 118.500 millones de dólares, contra 112.300 millones a fines de 1998. Su relación con el PBI saltará del 37,7 por ciento el año pasado al 41,4 por ciento a fin del actual período.

La recaudación impositiva en el primer semestre resultó un 4,8 por ciento inferior a la observada en los primeros seis meses de 1998, pero la caída alcanza al 8,3 por ciento respecto de lo presupuestado.

La tasa de call en pesos, que había retrocedido al 5,2 por ciento anual a fines de abril, tuvo oscilaciones con tendencia ascendente a lo largo de mayo y junio, hasta ubicarse en 7,2 por ciento en la última semana. Por otra parte, el riesgo país, medido por la evolución de "puntos básicos" que paga la deuda argentina por sobre la tasa internacional, sufrió un fuerte ascenso.

Argentina muestra una situación externa más desfavorable que la de otras economías emergentes de la región. En exportaciones, mientras que las perspectivas para México señalan un crecimiento del 8,9 por ciento, para Chile del 5,4 por ciento y para Brasil del 4,3 por ciento, para Argentina revelan una proyección de signo contrario del 13 por ciento. En cuanto al déficit en cuenta corriente como proporción del PBI, en tanto que en Argentina alcanzaría al 5,1 por ciento, en Chile sería del 4,5 por ciento, en Brasil de 3,5 puntos y en México de 2,9 puntos. Al revés de lo que sucedería en Argentina, en los otros tres países se verificaría este año una baja en su relación entre déficit de cuenta corriente y PBI.

El Palacio de Hacienda, sin desconocer estos datos, afirma que la situación está bajo control, dado que ya se ha refinanciado el 90 por ciento de los vencimientos de deuda para este año y se cuenta con el respaldo del FMI con líneas de crédito otorgadas que superan el tramo faltante. Los desequilibrios en el mercado financiero son atribuidos a factores políticos que poco tienen que ver con los fundamentals de la economía.

Más fundamentalista aún, el Banco Central interpreta que cualquier riesgo de fuga de capitales se resuelve "por sí solo" en el marco de la convertibilidad: cae la actividad interna y con ella las importaciones, colocando otra vez en línea al déficit de cuenta corriente. Esto, precisamente, es lo que entienden que está sucediendo, y por lo tanto esperan que la recesión sea tan profunda como fuera necesario para volver a equilibrar al sector externo.

Para los calificadores de riesgo, Argentina está cruzando la línea amarilla y se aproxima a la roja. Demasiada deuda, excesivo déficit en cuenta corriente y escasez de divisas para asegurar el futuro cumplimiento de compromisos externos. Tres miradas distintas para una misma realidad.


La Bolsa se derrumbó un 8,7 por ciento

En el recinto bursátil no se registró una caída de esa magnitud desde el día en que Brasil devaluó su moneda. Ese antecedente muestra la profundidad de la crisis y la desconfianza que existe en el mercado hacia la economía argentina.

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Por Claudio Zlotnik
t.gif (862 bytes) La percepción de los inversores extranjeros de que en la Argentina existe incertidumbre política y económica se reflejó ayer a pleno en el mercado. La Bolsa tuvo su "lunes negro": el índice de acciones líderes MerVal cayó 8,7 por ciento, la segunda marca negativa más importante del año, sólo superada por el derrape que tuvieron los papeles empresarios el día en que Brasil devaluó, hace justo siete meses. Los títulos públicos no quedaron a salvo y registraron retrocesos de hasta 6,7 por ciento. Los analistas creen que la volatilidad continuará al menos hasta las elecciones de octubre.

A la hora de explicar los motivos del bajón, en la city confluyen varios argumentos. Entre los más escuchados figuran las últimas declaraciones de Eduardo Duhalde sobre la deuda externa y las amenazas de renuncia de Roque Fernández. El candidato justicialista dijo que quiere que la Iglesia pida la suspensión por un año de los pagos de la deuda. La expresión cayó como una bomba en el microcentro. "A los financistas no les interesa tener posiciones en la Argentina. Ven que hay turbulencias, idas y vueltas del Gobierno; declaraciones polémicas de los candidatos y tienen temor de que esos problemas les hagan perder dinero. Prefieren invertir en plazas más seguras, como México y hasta Brasil", comentó a este diario un analista de un importante banco de inversión estadounidense.

En medio de ese clima, la cotización del dólar a futuro (un año) subía de 1,04 a 1,10. Y los rumores inundaron la city. A media tarde, cuando el MerVal caía el 8 por ciento, en el recinto daban por segura la inminente revisión a la baja de la calificación de riesgo soberano de la Argentina por parte de una agencia estadounidense. Las razones: el país podría tener problemas para cumplir con sus pagos. Por lo pronto, el mayor riesgo país quedó evidenciado tras el derrape de los bonos. El rendimiento del Global 2027 se disparó al 14 por ciento anual. Y el del FRB (Brady que ayer cayó 1,1 por ciento) saltó al 16 por ciento. Peor les fue a los títulos en pesos. El Global 2002, por caso, bajó 5 por ciento y su rendimiento subió al 20 por ciento anual. Los previsionales, por su parte, cedieron hasta 5,8 por ciento. El hundimiento de los bonos redundará en que a Economía se le encarecerá el financiamiento. Por lo pronto, cuando esta tarde Roque coloque Letras del Tesoro por 625 millones de dólares, seguramente deberá pagar casi el doble que hace un mes.

El resbalón no es un hecho aislado. En las últimas tres ruedas, el MerVal retrocedió un 14,1 por ciento y ayer la caída se hubiera acercado al 10 por ciento si no fuera por la baja moderada de YPF. Desde la semana pasada, entre los financistas viene asumiéndose que a la Argentina le costará salir de la recesión. Y que las últimas jugadas tanto del Gobierno como de los candidatos apuntaron más a agitar las aguas que a aquietarlas. En ese marco, la salida masiva de los inversores, vendiendo papeles argentinos a precios de liquidación, quedó refrendada en el volumen de negocios --41,5 millones de pesos--, un 25 por ciento por encima del del jueves pasado. Siderar fue la acción que más bajó: 15 por ciento. Seguida por Renault (-14,3%), Indupa (-12,9%), Acindar (-12,2%) y Perez Companc

(-11,8%). La caída repercutió en los mercados latinoamericanos: la Bolsa de San Pablo declinó 2,2 por ciento y el real se devaluó 2 por ciento (1,834 por dólar) alcanzando su valor más elevado desde marzo. En México, la baja llegó al 2,0 por ciento.

La opinión de analistas consultados por Página/12 fue la siguiente:

* Pedro Lacoste: "Las declaraciones de Duhalde potencian el debate sobre el tipo de cambio. Los inversores extranjeros ven a la Argentina como el único país de la región que no devaluó y, ante la duda de que vaya a hacerlo, dejan sus inversiones. Los próximos meses serán complicados".

* Agustín Mackinlay: "El Gobierno viene teniendo errores en su política económica. Si a esta falencia se le añade la incertidumbre por las elecciones, cualquier declaración de campaña podría repercutir negativamente. La suba del riesgo país es transitoria y no implica que Argentina no vaya a honrar sus deudas".


LA UIA VA CON SUS RECLAMOS A VER A ROQUE FERNANDEZ
Libreto de medidas urgentes

 

t.gif (862 bytes) La Unión Industrial Argentina se puede constituir a partir de hoy en un nuevo dolor de cabeza para Roque Fernández. Los principales dirigentes de la entidad se reunirán por la mañana con el ministro para reclamarle la "urgente aplicación de un plan antirrecesión". Si Roque respondiera con evasivas, como es previsible, los industriales ya tiene pensando un plan de lucha que elevará el tono de las críticas sobre Economía.

"No estamos pidiendo imposibles sino medidas que pueden producir una rápida reactivación y para las que sólo se necesita voluntad política", dijo ayer el titular de la UIA, Osvaldo Rial. "Si la voluntad política no existe, entonces el ministro deberá hacerse cargo de los costos de no tomar las medidas a tiempo", agregó José de Mendiguren, secretario de la entidad fabril. "Fijaremos plazos perentorios para que se apliquen las medidas que consideramos urgentes, y de no cumplirse con ellos quedará demostrado quién no hace nada para salir de esta recesión", explicó luego De Mendiguren.

Lo más probable es que los industriales utilicen ese tono para llevarle sus demandas a Roque Fernández, que las ha ignorado por completo desde que asumió, hace tres años. En la cúpula de la Unión Industrial se debatió ayer la posibilidad de endurecer la posición con el ministro, justo cuando éste atraviesa su momento de máxima debilidad en el gobierno, enfrentado con el ala política por el conflicto del PAMI (ver aparte).

La conclusión fue unánime. Los dirigentes de la entidad consideran que Roque debe continuar en su puesto, porque su reemplazo en las actuales circunstancias agravaría aún más la crisis económica. Pero, por otro lado, consideran que la interna del gobierno no es excusa suficiente para suavizar los reclamos de los sectores productivos. Dicen, además, que los cimbronazos financieros que soporta en estos días Argentina responden a la vulnerabilidad de fondo de la economía que provoca la recesión y el alto endeudamiento público y privado. Y, por eso, creen que es imprescindible adoptar "medidas urgentes" para reactivar la actividad productiva. "Lo primero para bajar el riesgo país es saber qué medidas se van a tomar para salir de la crisis", sostuvo Rial, resumiendo la posición de la UIA. Entre las medidas que los industriales pedirán a Roque se cuentan las siguientes:

* Suba significativa de aranceles y aumento de reintegros a las exportaciones y su inclusión intraMercosur.

* Aplicación de cupos y salvaguardias en favor de la producción nacional intraMercour.

* Sistema de bonificación de las tasas de interés que pagan las pymes. La UIA propone que el Estado subsidie, por lo menos, 4 puntos las tasas que pagan las pequeñas empresas.

* Puesta en práctica del bono de refinanciación de pasivos para empresas.

* Devolución de 2400 millones de dólares a las empresas, en concepto de retenciones impositivas.

* Fijación de facilidades de pago de deudas fiscales con períodos de gracia, reducción de intereses y condonación de intereses punitorios.

 

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