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Y a todo esto, el generoso Instituto había hecho lo suyo, dividido el trámite
y mantenido el resultado incierto hasta cinco minutos antes del final. Gran gol de
Jiménez de cabeza, un penal de Sorín no concedido y un par de sutilezas de Sarría
mostraron que había venido a jugar de igual a igual, atacando con tres o cuatro, en
serio, con el Pucho Castro por afuera y con volantes Sarría, Buján y Rissio
que acompañaban. El segundo tiempo no repitió los momentos de calidad y sutileza del primero, sobre todo porque pese al esfuerzo inicial de Instituto por equilibrar en el medio y jugar en el campo de River, el cuarto gol lo paralizó. A partir de ahí el ritmo fue mucho más pausado, con un ganador cómodo que administró fuerzas y trató de cuidar la pelota, la hizo circular, mientras Instituto se empeñaba en ir e ir sin demasiada claridad. Insistía Sarría, acompañado con el ingresado Maldonado, probaba Jiménez, pero no hubo caso. River pudo aumentar en varias oportunidades: Yepes, Sorín, incluso Ramos. River y una actuación para ilusionarse. Angel, Saviola, Gancedo, Aimar, figuras.
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