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Insubordinación y valor en Chile

El arresto de un jefe de la policía política de Pinochet que se había atrincherado provocó el malestar de las Fuerzas Armadas.

El titular de las Fuerzas Armadas chilenas, Ricardo Izurieta.
“Los militares están preocupados”, admitió el gobierno.

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t.gif (862 bytes)  El proceso judicial iniciado en Chile contra la cúpula de la Central Nacional de Información (CNI, la sucesora de la DINA) amenaza con crear una crisis entre las Fuerzas Armadas y el gobierno. El ex general Roberto Schmied Zanzi desafió ayer una orden de comparecencia ante un tribunal, y se atrincheró durante horas en el cuartel de un regimiento del Ejército. Schmied fue detenido más tarde ese mismo día. El gobierno llamó a la calma, pero admitió que los militares “se están reuniendo y están preocupados”. El ex vicecomandante de las Fuerzas Armadas Rafael Villarroel amenazó con “medidas”, sin entrar en detalles. El titular de las Fuerzas Armadas, Ricardo Izurieta, se reunió para discutir la situación con el Centro de Generales en Retiro, que emitió una declaración condenando los procesos contra la inteligencia pinochetista. En este ambiente de tensión, varios diputados socialistas (incluyendo a Isabel Allende, hija del derrocado presidente chileno) recibieron ayer amenazas de muerte anónimas. La crisis fue desatada por el caso del asesinato del líder sindical Tucapel Jiménez en 1982. Jiménez había sido encontrado degollado en las cercanías de Santiago, y un primer proceso había sido cerrado en 1988 sin encontrar culpables. Pero el caso fue reabierto la semana pasada por el juez Sergio Muñoz, quien pasó a pedir el arresto del ex jefe de la CNI Humberto Gordon y de su lugarteniente Schmied, por “presunciones de su responsabilidad” en el caso. Schmied era el comandante de la CNI en el área metropolitana cuando se cometió el crimen. Gordon acató el arresto y actualmente está detenido en el Hospital Militar, pero hasta ayer Schmied estaba fugado. En un principio, se atrincheró en el regimiento de infantería Buin. Después se retiró del cuartel, y fue detenido en el Regimiento de Telecomunicaciones en la capital chilena. El Ejército chileno mantuvo el silencio ayer, pero extraoficialmente expresó malestar por el proceso. El Centro de Generales en Retiro emitió una dura declaración en la que condenó el proceso contra Gordon y aseguró que existe “una virulenta campaña de desprestigio de las fuerzas armadas con consecuencias imprevisibles para la paz y convivencia nacional”. El abogado Miguel Retamal, defensor de algunos de los procesados, acusó al juez Muñoz de haberle “declarado la guerra al Ejército”. El gobierno chileno intentó evitar la controversia. “Hay que dejar que la justicia cumpla su labor las decisiones de los tribunales deben ser respetadas”, afirmó ayer escuetamente el presidente Eduardo Frei. El secretario de Gobierno Carlos Mladinic recalcó que el proceso contra Gordon y Schmied “no tiene por qué enrarecer al ambiente nacional”. Pero el ministro de la Presidencia, José Miguel Insulza, confesó que existe “un clima político enrarecido”. Este clima estuvo reforzado ayer por las amenazas a varios legisladores socialistas chilenos. El senador Ricardo Núñez denunció que había recibido una fotografía donde, a lo largo de su cuerpo, habían marcado blancos para dispararle. La imagen era una página del diario La Tercera. En el reverso figuraba una entrevista al ex agente de la DINA Alvaro Corbalán, quien está siendo procesado por crímenes cometidos durante la dictadura. También fueron amenazados los legisladores Juan Bustos, Juan Pablo Letelier —hijo del ex canciller asesinado Orlando Letelier—, Isabel Allende, y José Antonio Viera Gallo.

 

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