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LA ALIANZA ESPERA UN FALLO JUDICIAL EN
CONTRA DE PEDRO POU PARA ECHARLO
Se busca un presidente
del Banco Central

La Cámara Federal confirmaría el procesamiento del actual titular del BCRA. Ese sería el argumento para reclamar su renuncia o destitución.

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Los jueces lo encuentran responsable por la estrepitosa caída de los bancos Patricios y Mayo.
Por Claudio Zlotnik

t.gif (862 bytes)  José Luis Machinea asegura que Pedro Pou continuará como presidente del Banco Central después del 10 de diciembre y que le respetará el mandato que tiene hasta septiembre del 2004. Eso lo dice cuantas veces se lo preguntan en público el futuro ministro de Economía de Fernando de la Rúa. Pero, en privado, frente a sus colaboradores más íntimos, sostiene que quiere que Pou se vaya; que no está de acuerdo con su restrictiva política que favorece la concentración del sistema; y que no es una persona en la que se puede confiar. De todos modos, Machinea sabe que una despedida traumática del banquero podría traerle problemas. Como no podía ser de otra manera debido a su estrategia de acelerar la extranjerización de la banca, Pou se ganó el fuerte respaldo de los financistas del exterior y también de los organismos internacionales. Sin embargo, Machinea guarda en la manga una carta que le permitiría ganar esa partida y así sacarse de encima al actual titular del Central. La Sala Primera de la Cámara Federal confirmaría el procesamiento de Pou por incumplimiento de los deberes de funcionario público, dictado en mayo último por el juez federal Gabriel Cavallo. Y ello daría pie para que, con la Carta Orgánica del Central en la mano, el próximo gobierno ponga en jaque mate a Pou.En su artículo noveno, la Carta Orgánica del BC establece que “la remoción de los miembros del directorio será decretada por el Poder Ejecutivo Nacional cuando mediare mala conducta o incumplimiento de los deberes de funcionario público”. Justamente, esto último es lo que en estos momentos están tratando de precisar los camaristas Luisa Riva Aramayo y Horacio Vigliani tras el procesamiento dictado por el juez Cavallo a raíz de la responsabilidad de Pou y otros miembros del directorio en la caída de los bancos Patricios y Mayo. Y el perjuicio económico que esos cierres ocasionaron a los ahorristas (ver nota aparte).No obstante, esa misma Carta Orgánica establece un mecanismo de control a la discrecionalidad del Ejecutivo. Este podrá despedir al presidente del Banco Central, nombrado previamente por acuerdo del Senado, sólo una vez que una comisión especial de esa cámara lo aconseje. Por tal motivo en la Alianza sostienen que la salida de Pou requerirá de un acuerdo político con el PJ, aun cuando la Justicia lo señale como responsable de los cierres del Patricios y del Mayo. Pero ese acuerdo será más fácil de estructurar con un fallo en contra en segunda instancia.Lo cierto es que Pou genera resistencias tanto en la Alianza como en el justicialismo. Los cuestionamientos están dirigidos al modelo bancario que instrumentó el mandamás del Central, propiciando la extranjerización del sistema financiero, afectando así el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas. En estos últimos años Pou fue ganando enemigos, quedando aislado políticamente. Enfrentado con el propio Roque Fernández, con quien fundó hace veinte años el Centro de Estudios Macroeconómicos (CEMA), y con varios hombres del directorio que preside, Pou tuvo también cortocircuitos con los senadores justicialistas, con quienes debe negociar los nombramientos de la entidad rectora. El último de ellos, a mediados de la semana pasada, terminó con un portazo suyo en la Comisión de Acuerdos de la Cámara alta, ante la negativa de los legisladores de aprobar los pliegos de dos técnicos que postulaba para ocupar sendas vacantes en el directorio.Dos meses antes de las elecciones presidenciales, Pou remitió al Senado los pliegos de Guillermo Lesniewier (actual subsecretario de Presupuesto) y de Roxana Marta Matías Gago (subgerente general de la Banca Nazionale del Lavoro). Pero la movida terminó en escándalo, ya que los legisladores pretendían ocupar uno de los lugares con el especialista José Barone. “Les salió mal”, se ufanó en diálogo con Página/12 el senador de la Alianza Pedro del Piero, seguro de que el PJ quería dejar afuera de la negociación a la Alianza. El equipo que acompaña a Machinea está convencido de que, más allá de la suerte que termine corriendo Pou en la Justicia, deberían ser sus propios técnicos quienes vayan a cubrir los dos lugares en el directorio y el de síndico del BC. Este último es un puesto considerado clave, puesto que tiene poder de veto sobre las resoluciones que toma el directorio. Para este último cargo, en la Alianza buscan a un jurista de prestigio. Y para ocupar las vacantes en la cúpula suenan varios nombres: Osvaldo Cortesi, Juan Sommer y hasta el de Eduardo de la Rúa (primo del presidente electo), todos ellos especialistas vinculados con la UCR. Ni De la Rúa ni Machinea desconocen que les sería imposible remover a Pou sin motivos de peso. Por tal motivo, en el bunker aliancista aguardarán la decisión judicial antes de realizar cualquier movimiento. En sus años como titular del BC, Pou se ha ganado el reconocimiento por su tarea en el exterior. Los financistas internacionales le adjudican el mérito de consolidar el sistema financiero, que estuvo a prueba durante la crisis asiática. Por otro lado, es reconocido el estrecho lazo que Pou mantiene con el Fondo Monetario, a partir de su amistad con el también mendocino Claudio Loser, responsable para América latina del organismo. Consciente del delicado equilibrio político que lo sostiene y de sus problemas en la Justicia, Pou también juega sus cartas para permanecer en el cargo. “Siento que es mi obligación moral cumplir con el mandato vigente. Como forma de contribuir a la transición política y de ayudar a cumplir con el compromiso empeñado por la República de tener un Banco Central independiente”, señaló en un comunicado después de la pelea que mantuvo con los senadores del PJ.En todo caso, si fracasa la presión judicial para forzar su renuncia, en la Alianza quieren nombrar el síndico como a los dos directores vacantes. Esa troika actuaría en la práctica como una fuerza que controlará y condicionará la labor de Pou, con una estrategia de cercarlo para que finalmente abandone el Central impulsando medidas contrarias a su pensamiento. Una de ellas apunta a alentar políticas activas, como podría ser un ablandamiento en la calificación de las empresas para que éstas puedan tener un acceso más fluido al mercado crediticio.

 

Un fenómeno haciendo méritos

Por Alfredo Zaiat

Los Siete Pecados Capitales de un presidente del Banco Central:

1 Su objetivo primario y fundamental es preservar el valor de la moneda. Recomendó eliminar el peso y reemplazarlo por el dólar.
2 La Carta Orgánica del Banco Central no le confiere a su presidente ningún privilegio respecto de otros funcionarios públicos. El pidió tener inmunidad judicial por las medidas monetarias y bancarias que toma.
3 Una de sus tareas es la de brindar información en forma transparente para que la gente pueda elegir con, al menos, más elementos donde depositar su dinero. Pero demandó censurar a los medios que difunden información sobre bancos al borde de la quiebra.
4 Tiene que velar por la idoneidad y honestidad de los banqueros. Fijó sobresueldos en negro para sus colaboradores, dinero recibido en mano en bolsitas de plástico.
5 Debe ejercer su cargo sin beneficiar a unos bancos en detrimento de otros. Por una cuestión ideológica frenó la expansión del Banco Provincia de Buenos Aires, y se involucró en áreas de política económica que no le corresponden al preparar un proyecto para la privatización del Banco Nación.
6 Cuidar las reservas que respaldan la convertibilidad es una de sus principales misiones. No mostró tener esa cualidad en el manejo de la caja chica del Central, a la que le aplicó una fiesta, con odalisca incluida, para despedir a un funcionario amigo.
7 Su responsabilidad es presentar al BCRA en la Justicia como parte perjudicada cuando una banquero quiebra en forma fraudulenta. Defendió a uno prófugo, Raúl Moneta, diciendo que hizo “bien su trabajo”.
¿Qué más?

Uno más: a un presidente del Banco Central hay que tenerle confianza, creerle lo que dice, debe brindar seguridad de sus actos, no abusar del poder que tiene en beneficio propio. En lo más insólito y disparatado que haya hecho un titular de la entidad monetaria, escribió en hojas membretadas del BCRA un inmenso invento asegurando que tenía datos sobre supuestos documentos que probarían la existencia real de un escritor inventado por Jorge Luis Borges en uno de sus cuentos. Esa misiva se la envió a José Saramago, con el solo objetivo cholulo de tener una entrevista personal con el Nobel de Literatura.¿Por qué los economistas de la Alianza tienen tanto miedo de una reacción negativa de los mercados si echan a un funcionario con esa foja de servicios que muestra Pedro Pou?


Procesado por incumplimiento delos deberes de funcionario público
Tumbado por el Patricios y el Mayo

Por Adriana Meyer

t.gif (862 bytes) La Justicia no le sonríe a Pedro Pou. La Cámara Federal porteña confirmaría antes del 10 de diciembre su procesamiento por incumplimiento de los deberes de funcionario público y abuso de autoridad en la causa que investiga la responsabilidad del Banco Central en las caídas de los bancos Patricios y Mayo. Los camaristas de la Sala I ya empezaron el análisis del expediente que culminaría en la ratificación de lo actuado por el juez Gabriel Cavallo, que lo llevaría directo al juicio oral.Hace dos semanas circuló en Tribunales la versión de que la Alianza quería mantenerlo en su puesto, pero a varios funcionarios judiciales les pareció poco creíble. “Creemos que el rumor lo hizo rodar la gente del Central, porque agregaban que la Cámara iba a resolver a su favor y suponemos que va a ocurrir todo lo contrario”, confió a Página/12 un funcionario cercano al tribunal. “Nos pareció extraño porque lo daban por seguro, cuando acá aún no se había empezado a estudiar el caso”, agregó. La otra hipótesis que provenía de la usina del BC indicaba que los camaristas Luisa Riva Aramayo y Horacio Vigliani pensaban postergar el tratamiento del tema hasta mediados del año próximo, pero las fuentes consultadas rechazaron también esa posibilidad. “No es posible demorar una resolución de ese tipo”, argumentaron. Este diario había adelantado hace dos semanas que el rechazo de los camaristas a un planteo de Pou –que pretendió que fuera anulada su declaración indagatoria– podía indicar la inminente ratificación de su procesamiento. Los funcionarios consultados aclararon que son cuestiones diferentes, pero admitieron que la Sala I ya tendría opinión formada sobre el caso. En principio, la resolución por la cual Cavallo procesó a Pou es considerada sólida por sus superiores.Vigliani y Riva Aramayo entendieron que las decisiones que tomó Pou en su cargo pueden ser revisadas y no son “actos políticos no judiciables”, como pretendió el presidente del Banco Central. En abril, Pou se había negado a declarar aduciendo que “no entendía” la imputación en su contra y que esa situación afectaba su derecho de defensa. “Si la acusación fuera imprecisa o poco clara, sus dos vicepresidentes (Martín Lagos y Marcos Saúl) no hubieran declarado durante varias horas por lo mismo”, fue la respuesta que le dio Cavallo, según recordó ante Página/12 un funcionario del Juzgado. Riva Aramayo y Vigliani le dieron la razón al juez.Pou y otros nueve directivos del Central habían sido acusados de haber demorado la suspensión preventiva del Banco Patricios y de no haber escuchado las objeciones de la Superintendencia de Entidades Financieras ante la absorción del Patricios por parte del Mayo. Y fueron procesados porque el juez consideró que “tamaña coincidencia” (entre los casos Medefín, Mayorista del Plata, Feigin, BID y Mayo) no responde a una mera negligencia sino a “un aparentemente deliberado y grosero retardo (del Central) en cumplir con las funciones que le son propias”. El Banco Central autorizó al Banco Mayo a comprar el Patricios cuando ya enfrentaba problemas de iliquidez que determinaron su cierre, poco después de la adquisición. La causa se originó en una denuncia de los diputados Jorge Rivas, Alfredo Bravo y Héctor Polino, quienes en octubre de 1998 pidieron a la Justicia que investigue si hubo negligencia por parte del Central. En enero de ese año ampliaron su acusación para determinar la posible existencia de una asociación ilícita.El presidente del BC propiciaba un proyecto de ley que le hubiera asegurado inmunidad judicial a él y a todo el directorio del organismo. Pero la iniciativa no prosperó, por lo cual deberá visitar varias veces los despachos de la jueces federales. u El ex presidente de la DAIA, Rubén Beraja –a quien el juez Cavallo le trabó embargo por 50 millones de pesos–, lo acusó de antisemita ante ese mismo magistrado por su opinión sobre los “bancos étnicos”. u La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) lo denunció por la pérdida de 160 millones de pesos que debía recaudar por multas a los bancos. El destino de ese dinero era un fondo de ayuda a discapacitados.u El fiscal federal Eduardo Freiler pidió que se investigue si Pou se enriqueció ilícitamente.u Los fiscales federales Guillermo Montenegro y Paulo Starc solicitaron en diciembre pasado al juez Gustavo Literas que lo cite a declaración indagatoria en la causa que investiga los redescuentos otorgados al desaparecido Banco Medefín-UNB. En ese expediente también está imputado el ministro de Economía, Roque Fernández.


SUBRAYADO
Paisaje trasel turbión

Por Julio Nudler

 

 

 

 

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