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PARA LEER, OPINAR Y DISCUTIR
Los 10 basquetbolistas del siglo

Mientras se sigue discutiendo si el 31 de diciembre representa o no el final de la centuria, Líbero inicia, con esta nota, una serie de producciones especiales que recorren la historia del deporte mundial –en particular el argentino– tratando de determinar a los personajes más significativos, más prominentes, más destacados, de las disciplinas más populares y reconocidas, una elección que puede provocar tantas aceptaciones como rechazos o polémicas. En el arranque de la serie le toca el turno al básquetbol, la actividad ideada por James Naismith en Estados Unidos para jugar bajo techo. Daniel Jacubovich, uno de los más expertos periodistas especializados en básquetbol del país, explica por qué los diez más grandes astros provienen de la NBA; aunque, claro está, la elección del número uno no provocará ninguna sorpresa...


Por Daniel Jacubovich
t.gif (862 bytes)  El básquetbol es uno de los deportes más complejos y que mejor refleja la locura que vivimos en este siglo. Si cruzás la mitad de la cancha, no podés volver; el tiempo se cuenta en décimas de segundo y hay dos relojes simultáneos; no más de tres segundos para estacionar en ciertas zonas, no más de diez para pasar la media cancha; la posesión de la pelota es limitada; existe contabilidad de tiros, rebotes, pases, pérdidas, robos, tapones. Un juego que se inventó para pasar el invierno, aunque nunca obligó a ajustarse los cinturones. Los mundiales se disputan desde 1950, pero siempre hubo una enorme diferencia entre los dueños de la pelota y el resto del mundo. Las ligas profesionales marcaban el camino que luego repetían los reglamentos de la Federación Internacional. De todas maneras, las comparaciones fueron absurdas, hasta que los soviéticos y los yugoslavos empezaron a ganarles -ayuditas mediante— a los universitarios yanquis que participaban de los Juegos Olímpicos. A los norteamericanos nunca les importó mandar novatos a los mundiales, pero no se bancaban perder la medalla dorada en su deporte. Si a eso le sumamos que la globalización multiplicó ilimitadamente el mercado de consumo, no resulta demasiado difícil entender por qué tuvieron la idea de formar un Dream Team para los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992.Ese, el verdadero equipo de los sueños, encerraba buena parte de los diez mejores basquetbolistas de todos los tiempos en el básquetbol. Podrán agregar a Drazen Petrovic, Arvidas Sabonis, Kikanovic, Belov, Oscar Schmidt, o a varios de los extraordinarios jugadores que nacieron en este siglo, pero en la lista de los diez mejores de esta centuria sólo hay lugar para los dueños de la pelota; en este caso, a fuerza de talento.Como lo indica la marca registrada del countdown, la cuenta regresiva, vamos a empezar por el décimo mejor basquetbolista, y así llegaremos al número uno, al que nadie discute.

10º: George Mikan

Este señor, elegido por la prensa norteamericana como el mejor jugador de la primera mitad del siglo, fue el que, con sus 2,08 metros, obligó a cambiar las reglas del básquetbol. Su dominio de semejante físico era absolutamente inusual para los años 40, y la marcación en zona le permitía jugar de “arquero”, junto al aro. Fue el primer jugador desequilibrante, jugó en Chicago y en la naciente franquicia de los Minneapolis Lakers. Ganó 4 títulos, 8 veces elegido para integrar el equipo ideal y 4 presencias en el Juego de las Estrellas

.9º: Bob Cousy

Hijo de inmigrantes franceses, este “Houdini de la Base” se crió en un ghetto de ratas, en la zona de Manhattan, Nueva York. Los técnicos lo hacían sentar en el banco por tribunero y la gente lo pedía siempre... Cousy fue el pasador más lujoso de la Liga hasta la llegada de Magic Johnson. Aceleró y le dio imaginación al juego en los 50 y los 60, ganó 6 anillos de campeón con los Boston Celtics, fue elegido 10 veces en el equipo ideal de la NBA, fue seleccionado en una oportunidad como jugador más valioso y participó en 13 ediciones del Juego de las Estrellas. La leyenda dice que no soportaba la sombra de Oscar Robertson y que su condición de ambidiestro no era natural, sino producto de la rotura de su brazo derecho, al caerse de un árbol en el ghetto. Hombre de negocios, dirigente de la Liga de Soccer, condecorado por el presidente Kennedy, Cousy es un símbolo de los primeros años en la NBA.

8º: Oscar Robertson

El primer jugador todo terreno de la NBA. Con una altura muy respetable para un externo (1,95 metros) y una variedad técnica desconocida hasta esemomento, Big O sintetizó el hambre de los negros segregados, esos que aprendían a tirar al aro con pelotas berretas en las calles de los barrios pobres, los que no podían ir al secundario, salvo cuando su talento deportivo les abría alguna puerta. Ganó sólo un anillo de campeón, pero fue elegido en nueve equipos ideales, fue el jugador más valioso en la temporada 61/62, tuvo doce participaciones en el Juego de las Estrellas y fue el único jugador en promediar un triple doble para una temporada: 30,8 puntos, 12,5 rebotes y 11,4 asistencias. Un fenómeno, que luchó siempre contra la segregación, que lideró la naciente Unión de Jugadores Profesionales y que no jugó en franquicias que le hubiesen permitido sumar más títulos, de acuerdo con su increíble talento.

7º: Bill Russell

El mejor pivot defensivo de todos los tiempos. Sus tapones obligaron a modificar las tácticas ofensivas de los rivales y el rubro se agregó a las estadísticas del juego. Jugador de equipo, negro en franquicia de blancos, Bill Russell fue un ejemplo de trabajo y dedicación, no era el más alto ni el más musculoso, pero su inteligencia y conocimiento del juego le daban mucha ventaja frente al resto. Ganó 11 títulos con la dinastía más gloriosa de los Celtics, tuvo 12 presencias en el Juego de las Estrellas, fue medalla dorada en los Juegos Olímpicos de 1956, cinco veces jugador más valioso de la Liga, y participó de 3 selecciones para el equipo ideal. Su aporte a la defensa interior fue fundamental para equilibrar la potencia ofensiva de monstruos como Wilt Chamberlain, quien lo superó en talento pero no en títulos.

6º: Julius Erving

Su número fue, justamente, el 6. Michael Jordan reconoce que fue su admirador, casi su modelo. Este ala se despega del piso con una facilidad asombrosa, mantenía la pelota en una sola mano y se quedaba un poquito más que el resto en el aire. Fue un jugador muy elegante, pero sus lujos eran para llegar al canasto. En una serie de play offs, contra los Lakers, entró en bandeja y superó la marca de dos rivales enormes... hasta que le puso la tapa Kareem Abdul-Jabbar; pero entonces el Doctor J siguió volando, retuvo la pelota en su mano derecha, pasó la línea del aro y tiró la bandeja con tablero, hacia atrás... Fue su jugada, a tal punto, que Magic Johnson confesó que no sabía si tirar la pelota para que nadie más la usara o pedirle que lo hiciera de nuevo. El Doctor jugó en la absorbida ABA, en el equipo de Virginia, donde obtuvo dos títulos. Al llegar la fusión con la NBA, allí consiguió un anillo de campeón, 11 veces elegido para el Juego de las Estrellas, recibió un premio por jugador más valioso y el reconocimiento como el jugador de más estilo en una época de muchos talentos.

5º: Larry Bird

Nació en Indiana y para muchos, fue el mejor jugador blanco de la historia. Su rival de siemprebu11fo02.jpg (10594 bytes) fue Magic Johnson, tanto en el ámbito universitario como en el profesional. Larry mide 2,06 metros y jugaba de ala, aunque sabía hacer de todo. Su gran mérito fue haber sido tan grande con mucho menos talento que otros. Desgarbado, caderudo, casi antiestético, Bird hacía reír hasta por su apellido. Claro que dentro de la cancha era terrible. Nunca daba por perdida una pelota, practicaba tiros de tres puntos con los ojos vendados, cuando recibía doble marca tiraba con la zurda... Parecía invencible. Las lesiones lo fueron ablandando en lo físico, pero nunca sus rivales se animaron a faltarle el respeto. Tirador mortal, tanto de libres como en tiros de cancha, gran defensor y pasador, fue un símbolo de la NBA en su época de apertura al mundo. Ganó 3 anillos de campeón, integró el Dream Team, nueve veces fue elegido en el equipo ideal, tuvo 10 presencias en el Juego de las Estrellas, recibió premios al jugador más valioso y 2 veces MVP en finalesde Liga. Durante su carrera, el Boston Garden vendió todos los boletos disponibles en partidos de play-offs, 541 encuentros en forma consecutiva.

4º: Wilt Chamberlain

bu11fo03.jpg (16830 bytes)Fue el pivot ofensivo por excelencia. Segundo goleador de la historia con 31.419 puntos, máximo rebotero con 23.924 recuperaciones, en su temporada inaugural marcó un promedio de 50,4 puntos por partido y mantiene el record de 100 puntos en un juego, que ya nadie quebrará, frente a Nueva York, el 2 de marzo de 1962. Jugó en Filadelfia, San Francisco y Los Angeles. Imparable en la ofensiva, convirtió más de 50 tantos en 118 partidos... Fue una estrella de los años ‘60, jugó al voley, al tenis y hasta se animó con el polo. Fue el jugador de la NBA con más presencias cinematográficas, mujeriego hasta su muerte (falleció hace unos meses, a los 63 años), ganó dos títulos de campeón, fue 13 veces elegido en el equipo ideal, tuvo 4 elecciones de jugador más valioso, un MVP de finales y varios números más de importancia. Pero una anécdota puede servir para simbolizar lo que generaba Chamberlain en una cancha: Tom Meschery, jugador de Seattle, amagó cuatro veces, lo hizo saltar y sin embargo, Wilt le tapó el tiro en dos oportunidades consecutivas. Tom quedó en ridículo y quiso pegarle, pero Chamberlain lo contuvo con una mano en la frente, mientras el enloquecido Meschery tiraba piñas al aire. Wilt siguió haciendo puntos, Meschery se fue de la cancha y nunca llegó la represalia. Para algunos, a Chamberlain le faltaba maldad. Es que sólo pensaba en meterla...

3º: Earvin “Marvin” Johnson

Nació en Lansing y cuando en un partido de secundaria, a los quince años, hizo 36 puntos, tomó 16 rebotes y entregó 16 asistencias, un periodista local lo bautizó para siempre como Magic. La madre de Earvin se enojó, porque le pareció blasfemo que a uno de sus nueve hijos lo llamaran “mágico”, aunque con el tiempo se acostumbró. Magic cambió la lógica del juego, porque sabía hacer todo y podía jugar en todas las posiciones; jugaba de base, a pesar —o a favor, mejor dicho— de sus 204 centímetros de altura. Imposible de marcar, fue el pasador más espectacular de la historia, ganó 5 anillos de campeón con los Lakers, tuvo 11 presencias en el Juego de las Estrellas más 9 inclusiones en el equipo ideal, tres veces elegido como el jugador más valioso y otras 3 el mismo premio en las series finales. Integrante del Dream Team. Magic fue la belleza, la estética productiva que hacía funcionar al equipo del Showtime; su relación con el público siempre fue particular. En su debut subió a la platea para festejar, cuando se peleó con el técnico Westhead lo hizo echar, la gente lo abucheó a él y al asistente Pat Riley que asumía como técnico principal. Al poco tiempo lo adoraban, esta vez para siempre. En aquel tiempo cambiaron el Magic por el Tragic; sin embargo, lo más difícil vendría varios años después, cuando en noviembre de 1992 anunció que era portador del virus HIV.

2º: Kareem Abdul-Jabbar

Nació en Harlem, el ghetto negro de Nueva York, hijo único de un padre muy estricto y una madre sobreprotectora. El nene creció hasta medir 2,18 metros y cuando pudo, cambió de ámbito familiar, de religión y hasta de nombre. Muy arisco con la prensa y las relaciones públicas, declaraba “...soy el más malo entre los malos muchachos...”. Con el tiempo, los millones, el yoga y alguna paciente secretaria, se convirtió en un tipo más amable. Ganó 6 títulos en la NBA, jugó 20 temporadas: en 19, fue elegido para integrar el equipo ideal. Máximo goleador de la historia, con 38.387 puntos y detrás de Chamberlain con 17.440 rebotes, y habitué del Juego de las Estrellas, fue 6 veces jugador más valioso de la temporada, logró 2 MVP en finales, tres títulos universitarios en LosAngeles y una carrera que arranca en Milwaukee y se consolida en los Lakers. Protagonista del Showtime, junto a Magic Johnson, fue creador del Sky-hook, ese gancho cielo imposible de frenar para los rivales. Un fenómeno en la posición más desequilibrante, la de pivot, y más parecido a Wilt Chamberlain que a Bill Russell, pero sí una síntesis de sus antecesores.

1º: Michael Jordan

Nació en Nueva York, su etapa universitaria la vivió en Carolina del Norte y siempre vistió comobu11fo01.jpg (19038 bytes) profesional la camiseta de los Chicago Bulls. Jugó 13 temporadas, tuvo dos retiros, un retorno, 6 títulos, 2 oros olímpicos, fue elegido el jugador más valioso en cinco temporadas y seis finales, el mejor promedio de puntos por partido a lo largo de su carrera (31,5), un promedio que, para colmo, se superaba en los play offs (33,4 puntos por partido). Las últimas cifras lo ponen al tope de todos los tiempos. Fue un monstruo del básquetbol, que sufrió una lesión importante y al regresar logró su record personal (63 puntos contra los Celtics), un atleta fenomenal que se fue de la cancha cuando no encontró desafíos dentro de ella, frente a ningún rival. Revolucionó el juego —jugaba sin base y sin pivot—, desafió las leyes físicas de Newton para quedarse en el aire más tiempo de lo posible para cualquier humano, agresivo en defensa y ataque, dominador del juego y lo más importante: una mente incomparable. Jordan manejaba a su equipo, los jueces, el público y a los rivales. El pedía los tiros de definición, era un asesino en los cierres de juego. Fiel a sus socios confiables en la cancha y cruel con los errores de sus criticados, demoró un par de temporadas la llegada de Kukoc a la NBA. Sabía que si Pippen estaba incómodo, él no podría ganar más anillos de campeón. Hizo echar a Doug Collins y siempre bancó a Phil Jackson. Despidió a Stacey King por equivocarse en una final y aceptó a Steve Kerr como compañero, cuando éste se calló la boca frente a los periodistas, quienes sabían que el rubiecito había ligado de su puño algo más que un golpe accidental, en un entrenamiento caliente. Michael Jordan fue, simplemente, el mejor. En todo.

 

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