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Un funcionario de Roque alertará
sobre irregularidades en Yacyretá

El análisis que un ex director de la EBY le prepara a la Alianza rechaza el reclamo de mayores costos de la firma contratista.

El estudio  realizado por Jorge Pedreira critica a las administraciones que avalaron el arbitraje para resolver el reclamo de Eriday.

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Por Cledis Candelaresi

t.gif (862 bytes) Desde su estudio jurídico, apenas repuesto de la severa crisis cardíaca que le habría provocado su paso por la función pública, Jorge Pedreira alista para la Alianza un informe de situación sobre la Entidad Binacional Yacyretá. El trabajo, que el ex director ejecutivo de la EBY le hará llegar a Fernando de la Rúa en pocos días, dará al futuro gobierno varios elementos para rechazar los multimillonarios reclamos que le plantea al Estado la contratista civil, liderada por Impregilo. El paper también descubrirá cómo las administraciones anteriores de la entidad binacional propiciaron que estas exigencias fueran sometidas a arbitraje, cuando abundaban elementos para rechazarlas directamente.
Yacyretá es una de las bombas de tiempo que amenaza estallar en manos del equipo aliancista. Una de las cuestiones a resolver de inmediato es el arbitraje asignado a Henry Kissinger y Mariano Cavagna Martínez para que se expidan sobre la validez de una serie de reclamos que Eriday –grupo a cargo de la obra civil– cuantificó en 1500 millones de dólares. La otra es la necesidad de subir la cota de la presa, para aumentar su capacidad operativa. De la Rúa debería convocar rápido a una licitación para esta obra adicional, ya que en setiembre vence la ley que permitiría expropiar los terrenos que, necesariamente, se inundarán con esa ampliación.
Pedreira fue titular argentino de la EBY hasta fines del año pasado, cuando la decisión de Carlos Menem de transferir a Presidencia la entidad, hasta entonces en la órbita de Economía, lo hizo renunciar. En su reemplazo fue designado Raúl Reali, un riojano ligado a la dirección de la entidad y más confiable para la Casa Rosada.
Roque Fernández convocó a Pedreira para la función pública cuando se sintió acorralado por las exigencias de Impregilo y necesitaba alguien de su confianza para que le esclareciera el panorama. En este intento, el ex administrador de Yacyretá estudió minuciosamente los cincuenta y cuatro reclamos privados y concluyó por escrito que el 90 por ciento no tenía fundamento. Pero, al mismo tiempo, tuvo en claro que si las anteriores administraciones de la EBY los hubieran rechazado, también con papeles, Impregilo no habría tenido fundamento para impulsar un arbitraje.
Este mecanismo es riesgoso para el Estado ya que, por poco generosos que sean los árbitros con las empresas, es previsible que obligarían al Estado a pagar más de lo que, seguramente, éste desembolsaría si aquellas exigencias se rebatieran por la vía administrativa o judicial.
A pesar de aquella falta administrativa, todavía hay elementos para que la EBY intente discutir fuera de un arbitraje los reclamos de Eriday, grupo que también integran las principales empresas nacionales como Sideco Americana, Impsa, Benito Roggio y otras: aún no se formuló la recepción “definitiva” de la obra. Basándose en esto, la Alianza intentará suspender la intervención de los árbitros.
Pedreira ya fue informalmente consultado sobre la situación de esta obra pública por un miembro del equipo delarruista, pero la idea de elaborar un informe es propia. En rigor, este trabajo podría considerarse sólo como un escueto anticipo del libro que prepara para fin de año sobre los puntos más controvertidos del “monumento a la corrupción”, según los términos presidenciales.
La Alianza aún tiene pendientes varias definiciones sobre este delicado tema, como la designación del futuro titular. Mientras el Frepaso postula al diputado Ricardo Vago, un estudioso del tema, el radicalismo hace lobby por Jorge Lapeña, especialista en energía.

 


 

NERVIOSISMO POR INDEFINICIONES. SUBE EL “RIESGO PAIS”
La city está perdiendo la paciencia

t.gif (862 bytes) El establishment financiero está impaciente. Y ya empezó a enviar señales de atención al presidente electo. Dice que Fernando de la Rúa está demorando más de la cuenta las definiciones de política económica y que José Luis Machinea, su ministro de Economía, está siendo superado en la negociación por el presupuesto con los gobernadores. En el último mes, el “riesgo país” de Argentina, que mide el humor de los inversores extranjeros con la plaza local, aumentó mientras cayó para toda Latinoamérica. Más aún, ayer el economista Miguel Angel Broda admitió que el “efecto imagen” de nombrar un gabinete nutrido en economistas no obtuvo los resultados esperados. Sólo unos pocos temen un “golpe de mercado”. Pero en la city ya se habla de una recuperación “lenta y mediocre” durante el primer año de gestión del nuevo gobierno.
Las principales consultoras financieras siguen hoy con atención los siguientes datos. Desde octubre, el llamado riesgo país (medido como la diferencia de tasa que pagan los títulos argentinos por sobre los bonos del Tesoro norteamericano) creció en 46 puntos básicos (casi 0,5 por ciento más de tasa de interés). En el mismo período el riesgo país de toda Latinoamérica cayó, en promedio, 56 puntos básicos. Con diferencias marcadas: el riesgo de Brasil se elevó sólo 8 puntos mientras que el de México se desplomó casi 78 puntos. El 19 de noviembre, De la Rúa anunció que su gabinete sería copado por el “dream team” de la city: Machinea flanqueado por Ricardo López Murphy, Adalberto Rodríguez Giavarini, Juan Llach, y Fernando de Santibañes en un estratégico rol de súper-asesor. Pero ni siquiera semejante gesto hacia el establishment alcanzó para mejorar la imagen relativa de Argentina frente a los mercados financieros.
“Yo hubiera dicho que el riesgo de Argentina con este gabinete iba a caer fuertemente. Mucha gente le explicó al presidente la importancia de nombrar un gabinete así, pero no dio resultado. Veo cierta desazón en los mercados”, afirmó Miguel Angel Broda, durante una selecta reunión con financistas.
Según el consultor, que cuando fue designado el gabinete dijo que se sentía “feliz”, “los mercados ahora esperan ver el libreto y la capacidad para implementarlo”. Desde esta perspectiva, lo primero sería cerrar el paquete de ajuste fiscal, que muchos en la city dicen se está demorando a causa de la “inexperiencia de Machinea y los suyos para negociar con los gobernadores del PJ”. Después, “habría 60 o 90 días en los que el establishment local e internacional va a mirar qué hay detrás del ajuste”, explicó Broda. “No descarto cierta desazón y un aumento del riesgo hacia mediados de año”, agregó. Y dijo que, por eso, hoy la norma es un “cauto optimismo”. El pronóstico de la city es que para el 2000 el escenario será “mediocre”, con un crecimiento que ni siquiera llegará a recuperar el nivel de actividad perdido este año. Y con el desempleo clavado en el orden del 14 por ciento.

 

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