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Si liberaran el dólar,
el peso se devaluaría un 25%
Por Maximiliano Montenegro
Ojalá pudiera ser un poco más optimista, pero así es como veo las cosas en este momento, le dijo Jeffrey Sachs a Cash al finalizar el reportaje telefónico que concedió desde su oficina en la Universidad de Harvard. Sachs es tal vez el economista con más contratos de consultoría a grandes bancos de inversión, países subdesarrollados y organismos internacionales. En un inglés elegante, con su habitual cortesía, accedió a contar cómo ve el futuro de la Convertibilidad después del temblor en los mercados que desataron las declaraciones de George Soros. Al igual que Paul Krugman, el otro niño terrible de la academia norteamericana (ver síntesis del reportaje que publicó el martes pasado este diario), está convencido de que a la larga los costos ocasionados por la Convertibilidad serán mayores a los beneficios. A diferencia de Krugman, precisa el monto de la sobrevaluación cambiaria en Argentina: si se dejara libre el dolar, el peso se devaluaría entre un 20 y un 25 por ciento, afirma. Pero, descarta, por ahora, un ataque especulativo contra el peso: Aunque existe esa posibilidad, hoy la situación es manejable. En este reportaje, Sach también dice que Argentina está en una etapa de padecimientos, que la depresión se prolongará y que el desempleo volverá a estallar. También asegura que Brasil está hoy en mejores condiciones para crecer que Argentina. Descarta la dolarización, por inviable. E imagina una salida de la Convertibilidad al estilo de Domingo Cavallo: una moneda única del Mercosur que flota contra el dólar.
-¿Qué opina de las declaraciones de (George) Soros acerca de que el peso está sobrevaluado?
-Argentina ha sido golpeada duramente por la devaluación del real en Brasil. Esto es lo que uno hubiera esperado con un sistema de Convertibilidad. Es un momento muy difícil y no creo que haya mucho que Argentina pueda hacer. Pero sí creo que las dificultades son verdaderas, y no me sorprenden. Lo dije muchas veces: ésta es la clase de dolor que acompaña a los sistemas de Convertibilidad.
-¿Peligra la Convertibilidad en Argentina?
-Lo bueno y lo malo de este sistema es que una vez que uno lo adopta es extremadamente difícil salir. Entonces, no creo que Argentina vaya a salir ahora del sistema. Los costos de salir serían más bien altos. Pero también es cierto que los costos de mantener la Convertibilidad son bastante altos.
-¿Soros está reflejando la preocupación de los inversores en general sobre el tipo de cambio fijo en Argentina?
-Probablemente está expresando una opinión hoy muy generalizada entre los inversores sobre Argentina. Por muchos años, mi visión ha sido que el peso estaba sobrevaluado. Esto significa que Argentina es un país muy caro en dólares, comparado con otros países de similares niveles de tecnología y productividad. Por mucho tiempo, los problemas de estos altos costos estaban escondidos, porque la moneda brasileña también estaba sobrevaluada. Y Argentina estaba abriendo un muy buen mercado en Brasil. Pero ahora que el mercado brasileño colapsó, debido a la recesión y a la devaluación, el costo en Argentina de un peso fuerte queda más a la vista. Lo que Soros hizo es expresar esta creciente percepción, que hoy está instalada incluso entre gente que no veía o entendía antes el problema.
-¿Está hablando de una gran sobrevaluación cambiaria o de un nivel de sobrevaluación que podría resolverse mediante políticas de oferta para los sectores productivos: como reducir impuestos, subsidios a las exportaciones, etc.?
-Si Argentina no estuviera atada a la Convertibilidad, el peso se devaluaría entre un 20 y un 25 por ciento. Esta es una estimación grosera, porque es muy difícil ser muy preciso sobre este punto. Pero ése parece ser el rango de la sobrevaluación. Esto no suena como algo enorme, pero essustancial cuando los capitales pueden moverse rápidamente a diferentes países y el ambiente internacional es muy competitivo.
-Este año en Argentina hay elecciones presidenciales. Si los mercados están ya están preocupados por el valor del peso, todo parece indicar que las presiones sobre el tipo de cambio aumentarán.
-No estoy seguro, pero mi idea es que Argentina va a mantener su tipo de cambio. La razón es que cuando uno vive por ocho años con un sistema de Convertibilidad la economía se vuelve un valor muy grande y el peso y el dólar se entremezclan. Así que la capacidad de divorciar la moneda local del dólar queda muy reducida. Entonces, el sistema de Convertibilidad no parece tener una verdadera salida.
-Justamente, esto es lo que lo hace confiable.
-Así es. Funciona bastante bien la mayoría del tiempo. Pero no trabaja bien en los períodos de crisis. Me preocupa también que esta vez será diferente en comparación con la crisis de 1995. Argentina tuvo una rápida recuperación de la crisis del Tequila porque Brasil estaba atravesando un boom económico. Esta vez Argentina no tendrá esa suerte.
-¿Debemos esperar todavía más recesión?
-Sí. Eso es lo que yo esperaría. Que la recuperación fuera muy lenta y que el desempleo volviera a niveles superiores al 18 por ciento. Es el escenario más realista. Hong Kong, que tiene un sistema de Convertibilidad similar al argentino, también está atravesando una recesión muy profunda. Tener Convertibilidad en esta etapa significa recesión, desempleo en aumento y deflación. No es una situación permanente, pero sí una condición muy dolorosa.
-¿Usted cree que sostener el tipo de cambio fijo depende exclusivamente de voluntad política o puede haber una corrida insoportable de los mercados contra el peso?
-Que las presiones del mercado sean tan grandes que el peso no pueda ser sostenido o causen un enorme daño a las reservas del Banco Central es definitivamente una posibilidad. Pero no creo que hoy se esté cerca de esa situación. Mi sensación es que la situación es difícil, pero manejable. Por ahora, no soy tan pesimista, soy ligeramente pesimista.
-El presidente del Banco Central, Pedro Pou, siguió insistiendo esta semana con la receta de la dolarización como manera de frenar las presiones especulativas contra el peso y reasegurar la Convertibilidad. ¿La dolarización es una solución?
-Sería una solución muy cara. Sería muy costosa, porque los dólares tiene que salir de algún lado para comprar los pesos y para eso habría que vender las reservar en poder del Banco Central. Segundo, todavía quedaría el problema de un gran sector bancario, en dólares, sin un prestamista de última instancia. No creo que la Reserva Federal acepte convertirse en un prestamista de última instancia para Argentina. Así que no parece que ésta sea una solución viable hoy, a menos que la política del gobierno de Estados Unidos sea muy distinta de como yo creo que es.
Brasil sale
más rápido
-¿Brasil ya superó la crisis?
-Argentina tiene una situación fiscal y financiera mucho más transparente que Brasil. Brasil todavía tiene un presupuesto muy confuso, una relación complicada entre el gobierno central y las provincias, y tasa de interés muy altas. Todavía es un gran desastre. Sin embargo, tiene dos grandes ventajas en relación con Argentina. Primero, la moneda tiene un valor mucho más realista. Por lo tanto, a diferencia de Argentina, podrá disfrutar en los próximos meses del crecimiento de sus exportaciones. Segundo, la estructura industrial brasileña es mucho más fuerte que la argentina. Es una economía más diversificada. Como ve, uno puede identificar puntos a favor y puntos en contra. Pero, la gran ventaja para Brasil es que el real ya se depreció, de modo tal que no existe la percepción de una crisis por delante, porque eso ya ocurrió. Esto es lo que va a permitir que este año la economía brasileña se recupere mucho más rápido que la economía argentina.
Lo que dijo a Página/12
Krugman también advierte
El martes pasado, Página/12 publicó un reportaje exclusivo con Paul Krugman, quien habló desde su oficina del Massachussetts Institute of Technology. Estos fueron los principales conceptos del economista de moda en Estados Unidos, que rompió el silencio después de varios meses en los que evitó referirse a la Argentina para no asustar a los mercados.
Lo que dijo Soros es razonable. Después de la devaluación del real no hay duda de que el peso ha quedado sobrevaluado.
Estaría muy sorprendido si dentro de 4 o 5 años, Argentina no devaluara.
En los próximos meses Argentina estará bajo presión. La economía sufrirá un extenso período de sobrevaluación cambiaria y tendrán que hacerse grandes ajustes internos para contrarrestarla.
Sería muy complicado plantearse hoy, en medio de la crisis, una salida de la Convertibilidad. Se desataría una reacción especulativa contra el peso.
A esta altura el caso para dejar flotar el peso se hace cada vez más importante. Los políticos argentinos parecen dispuestos a afrontar los costos, en recesión y desempleo, de mantener la Convertibilidad. Pero si entendieran que puede haber una forma incruenta de salir, el momento llegaría más rápido.
No creo que la Convertibilidad deba ser para siempre. Y por lo tanto, estoy en contra de la dolarización. Odiaría ver que Argentina la adopta a causa del pánico de una crisis.
Una moneda del Mercosur
La hora de los padecimientos
-¿La Convertibilidad podría sostenerse por cuatro años más, el período del próximo gobierno, o estaría sorprendido si esto sucediera como dice Paul Krugman?
-Hong Kong ha tenido su tipo de cambio fijo con el dólar por 15 años. No parece que haya una fecha límite para esta política, puede ser sostenida por mucho tiempo. Mi pregunta, siempre, es ¿con qué éxito y a qué costo? La recesión en Argentina terminará en algún momento. Pero la pregunta es si la economía argentina puede volver a crecer significativamente en los próximos dos o tres años. En estas condiciones yo no veo ningún motor de crecimiento rápido para Argentina.
-¿La devaluación del real, que no provocó un resurgimiento de la inflación en Brasil, sirve como lección para Argentina. Hay alguna manera de salir de la Convertibilidad siguiendo el ejemplo de Brasil?
-Brasil nunca tuvo un tipo de cambio fijo. Entonces, cuando devaluó no tuvo que cambiar todo un sistema sino una política cambiaria. Tampoco nunca la economía estuvo demasiado dolarizada. Brasil tenía mucha más flexibilidad que Argentina y la usó. Debió haber devaluado dos años atrás, para evitar la recesión en la que ahora está sumergida su economía. Una salida mucho mejor que la dolarización y que la devaluación unilateral sería si el peso y el real se fundieran en una moneda común. Una moneda del Mercosur, distinta del dólar, que fluctuara en relación al dólar. Esto tal vez suene utópico. Pero sería la dirección en que me gustaría ver marchar conjuntamente a Brasil y Argentina. Como ambos países son tan distintos de Estados Unidos, no creo que adoptar el dólar sea correcto. Una unión monetaria entre los socios de la región podría tener sentido. Aunque esto parece estar muy lejano en el tiempo.
-Hasta ahora ha sido muy pesimista. Plantea que no hay salida posible en el corto plazo de la Convertibilidad y al mismo tiempo pronostica que se prolongará la recesión y estallará el desempleo. ¿La idea de la moneda común del Mercosur es su mensaje de esperanza?
-Debo ser realista: ustedes están en una situación muy difícil. Nunca estuve a favor de la Convertibilidad. Es muy difícil salir una vez que uno está adentro. Hay una cierta ganancia por el lado de la estabilidad y la recuperación de la confianza, pero por otro lado los costos son muy altos. Hoy, Argentina vive un escenario de depresión y deflación. Esta en la etapa del padecimiento. Frente a la crisis, si uno compara con las ventajas que tienen Chile o México al dejar depreciar sus moneda, queda claro que alguna flexibilidad cambiaria es aconsejable. Esto debe ser ubicado en el contexto de la historia económica argentina: están pagando el precio de 50 años de descontrol monetario.
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