Principal RADAR NO Turismo Libros Futuro CASH Sátira


POR PRIMERA VEZ UNA CICLOVIA INCLUYE CALLES CON CARRILES EXCLUSIVOS
La ciudad que anda en dos ruedas

Desde hoy será posible cruzar buena parte de la ciudad en bicicleta sin el riesgo de los autos. El Gobierno porteño inaugura el primer tramo de la Bicisenda Interparques, de 20 kilómetros de extensión. Entre los parques, la ciclovía corre por calles con un carril especialmente destinado a las dos ruedas.


Por Pedro Lipcovich
t.gif (862 bytes) 
Por primera vez en la historia de Buenos Aires, los autos retroceden ante las bicicletas: hoy se inaugura el primer tramo de la Bicisenda Interparques, que arranca cerca de Lugones y General Paz, pasa por los parques Saavedra, Sarmiento y General Paz y llega hasta Agronomía. En pocas semanas se habilitará el segundo tramo, por los parques Centenario y Rivadavia. Es la tercera bicisenda porteña, pero la primera cuya traza pasa por las calzadas de las calles, lo cual permitirá empezar a usar la bici para ir a trabajar o estudiar. Cuando se escriba la historia de la militancia ciclística en la Argentina, el acto de hoy marcará la culminación de una etapa de lucha que empezó hace más de cuatro años e incluyó movilizaciones, negociaciones con las autoridades y hasta formas de escrache para los vecinos que estacionaban sus autos en la bicisenda. Pero la victoria recién llegará cuando toda la ciudad disponga de un retículo de ciclovías de fácil acceso.

  La bicisenda tiene 2,20 metros de ancho y es de doble circulación. Desde Lugones y Comodoro Rivadavia, toma por esta avenida y luego por García del Río hasta Parque Saavedra. El ciclista que vaya de paseo puede circunvalar el parque --donde hay sitios para dejar la bici estacionada--, y el apurado puede seguir por Ruiz Huidobro hacia Parque Sarmiento; de allí al Parque General Paz y, en el largo tramo por la calle Ceretti, empieza lo más interesante.

  Es que García del Río, como Ruiz Huidobro, son bulevares por cuyo sector central pasa la bicisenda, dejando las calzadas, como siempre, para los autos. Pero en Ceretti la senda se transforma en lo que, para ser fiel al vocabulario ciclístico, debe llamarse ciclovía: un carril exclusivo para ciclistas que ocupa una parte de la calzada. En cambio, las dos bicisendas con que ya contaba la ciudad --la del Parque Tres de Febrero y la Sur, por Avenida Roca y por Amancio Alcorta-- están íntegramente trazadas sobre parques y veredas.

  La ciclovía "está pintada de blanco, cuenta con tachas reflectivas, separaciones en amarillo y muchísima señalización", destaca Gabriel Ciribeni, subsecretario de Mantenimiento Urbano del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Los automovilistas que se acercan por las calles transversales deben frenar porque PRECAUCION. CIRCULACION DE CICLISTAS, le ordenan los carteles. "Hasta ahora, no hemos tenido accidentes", dice Ciribeni. La mayor parte del tramo que hoy se inaugura empezó a ser utilizada hace un par de meses y la circulación de ciclistas ya es considerable, especialmente en la zona de Parque Saavedra.

  La vía habilitada desde hoy llega hasta Chorroarín y Triunvirato, en Agronomía. La mayor parte del siguiente tramo, que por Chacarita llegará a los parques Centenario y Rivadavia, ya está lista en realidad, y podría completarse en unos 30 días, según Ciribeni.

  La nueva bicisenda permite empezar a usar la bici no sólo para pasear sino como vehículo de transporte urbano: un estudiante de Agronomía o Veterinaria que viva en Saavedra o Caballito puede ir en bici hasta la facu en aceptables condiciones de seguridad. La Ciudad Universitaria todavía no es totalmente accesible por bicisenda, pero la Interparques deja al ciclista relativamente cerca de la bicisenda Tres de Febrero, que llega al predio universitario.

  Martín Cáneva, presidente de la Asociación de Ciclistas Urbanos, no olvida el día en que todo empezó: "Fue el 22 de diciembre de 1997, cuando hicimos la 'Marcha por los Parques Porteños' para pedir una bicisenda que uniera los parques de la ciudad. Junto con la Fundación Campomar (ver nota aparte), llevamos esa idea al Gobierno de la ciudad". En 1998 y 1999, la asociación organizó congresos sobre la bicicleta en el tránsito; el 16 de julio del año pasado, la Legislatura porteña efectuó la primera audiencia pública sobre el tema y, el 19 de diciembre pasado, 40 entidades ambientalistas y vecinales adhirieron a una movilización de más de mil ciclistas en reclamo de ciclovías.

  La última etapa de la Bicisenda Interparques debería llegar a los parques Chacabuco y Avellaneda, y empalmar con la Bicisenda Sur. Pero el propósito de los ciclistas va mucho más allá: "Se trata de lograr una red de ciclovías longitudinales y transversales, de modo que cualquier punto de la ciudad esté a pocas cuadras de distancia; además, guarderías de bicis próximas a las estaciones de trenes y subtes, de modo que la gente pueda llegar pedaleando hasta el centro, o desde el centro a su casa", anticipa Cáneva.

  El tramo que hoy se habilita tiene unos 13 kilómetros de longitud, o bien 20 kilómetros si se incluye la circunvalación de los parques Saavedra y General Paz. El costo de la obra completa, hasta Parque Rivadavia, será de 800 mil pesos, a razón de 35 a 38 pesos el metro lineal. La inauguración será a las 11 de la mañana en García del Río y Paroissien, Parque Saavedra.

 

Escrache a los invasores

Por P.L.
  "Tuvimos que llevar un camión con altoparlante para que la gente sacara los autos de la ciclovía", cuenta Martín Cáneva, presidente de la Asociación de Ciclistas Urbanos: "Hicimos dos marchas, en octubre y diciembre del año pasado, con nuestras bicis y un camión con audio que alquilamos, porque muchos vecinos estacionaban sobre la senda, aunque está sobre la mano izquierda donde está prohibido. Nosotros les pedíamos por el altavoz que sacaran el auto. Algunos venían enseguida, en pijama, era domingo al mediodía: pedían disculpas y nosotros aplaudíamos. Pero otros no aparecían y entonces insistíamos, gritábamos el número de patente por el altoparlante. Alguno salió con un perro, otro nos insultó..."

  Pero "la mayoría nos saludaba con buena onda: muchos tienen hijos o ellos mismos quieren usar la ciclovía. Les explicábamos que la senda no es un capricho del Gobierno sino un pedido nuestro, les pedíamos solidaridad". Además, señala Cáneva, "íbamos con bicipolicías que hacían las actas de infracción, y mandamos faxes a las comisarías para que controlaran: no fue sólo el camión". El hecho es que "cuando hicimos la segunda marcha ya encontramos muchos menos autos estacionados, y la gente nos recibió mejor: la campaña sirvió, pero lo nuestro es difícil: estamos peleando contra una cultura del automóvil".


EL PROYECTO PARA CREAR UNA RED DE CICLOVIAS
Cómo ganarle espacio al auto

Por P.L.
"La Ciudad de Buenos Aires debe establecer una red de ciclovías en las zonas de más denso tráfico": quien lo afirma no es un fanático de la bici sino el representante de una de las entidades de investigación científica más respetadas de la Argentina. A partir del estudio de la contaminación ambiental en la ciudad, los investigadores concluyeron que, como en muchos otros países, la mejor solución es la bici, cuya generalización bajaría la tasa de accidentes y mejoraría la calidad de vida. Sus planes, concretos, están a disposición de las autoridades.

  Enrique Belocopitow, director del programa de divulgación científica de la Fundación Campomar, cuenta que "al estudiar el medio ambiente de Buenos Aires, encontramos que el 78 por ciento de las sustancias tóxicas del aire se originan en los automotores. Cuando perseveramos en publicar esto, empezaron a acercarse arquitectos y diversas personas interesadas en el tema". Para el investigador, el Gobierno de la Ciudad "por evitar problemas, todavía no encaró el tema de las bicisendas en las zonas más densamente pobladas. Las de Palermo y el sur fueron fáciles de hacer porque están en los bordes de la ciudad, pero lo que más puede servir a los empleados y los obreros es que la bicicleta se convierta en un medio de transporte habitual: la Bicisenda Interparques va en este sentido".

  Belocopitow se comunicó con la empresa Metrovías: "Les pareció buena idea hacer guarderías de bicicletas cerca de las terminales de subtes". Se comunicó con facultades de la UBA: "En Ciencias Exactas ya hicieron un estacionamiento para bicis". La Fundación Campomar integra la comisión que asesora a las autoridades porteñas sobre el tema.

  "Tenemos un diseño que permitiría reservar calles para circulación exclusivamente ciclística cada 10 o 12 cuadras, lo cual haría que ningún punto de la ciudad estuviera a más de seis cuadras de una ciclovía. Se elegirían las calles de menor circulación de autos. Cada coche ocupa 14 veces más espacio que una bicicleta, de modo que, por intensa que fuese la circulación ciclística, se podría en esas calles ensanchar las veredas, como hoy lo son en la Avenida del Libertador, poniendo franjas verdes y habilitándolas como lugares de juego para chicos y contacto vecinal", explica el investigador.

  El mejoramiento de la calidad de vida se daría también en otros planos: "Ir y volver del trabajo en bicicleta permite un suficiente ejercicio físico cotidiano. La reducción del tránsito automotor bajaría la contaminación, y el descongestionamiento del tránsito beneficiaría también a los que siguieran viajando en auto. Y caería la tasa de accidentes, que en la Argentina desplazó recientemente a la cantidad de muertos por cáncer".

  Belocopitow destacó que "en Europa se han encarado políticas nacionales para evitar que los autos entren a las ciudades más densas, imponiéndoles pagos o directamente prohibiéndoles el acceso. Esto es así no sólo en países clásicamente ciclistas como Holanda o Dinamarca, sino también en Inglaterra, Suiza, Alemania y ahora en Francia".

 

PRINCIPAL