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Los boqueteros llegan al juicio
oral con el botín bien escondido

Cavaron un túnel de 70 metros y se llevaron un botín de unos 20 millones de pesos del ex Banco de Crédito de Recoleta. Fue en enero de 1997. Mañana empieza el juicio a cuatro de los acusados, dos de ellos ex agentes de la SIDE.

El día después: al descubrirse el robo, la policía secuestró el carrito usado en el túnel. El golpe demandó un año de planificación y se concretó el fin de semana del 4 al 5 de enero del ‘97.

Por Carlos Rodríguez

t.gif (862 bytes) Desde mañana, y durante tres meses, se realizará el juicio oral y público destinado a juzgar a los cuatro acusados –entre ellos dos ex miembros de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE)– de cometer el robo a la sucursal Recoleta del ex Banco Crédito Argentino, durante el fin de semana que fue del 4 al 5 enero de 1997. Se llevaron un botín estimado en 20 millones de pesos tras realizar un túnel de más de 70 metros por el que ingresaron en la bóveda, donde saquearon 164 cajas de seguridad. Entre los damnificados, que todavía no recibieron ningún resarcimiento, figuran Mirtha Legrand, Hugo Sofovich, Mauro Viale y el ministro de la Corte Suprema de Justicia Carlos Fayt. En el pedido de elevación a juicio, la fiscal Mónica Cuñarro dejó constancia de su presunción de que participaron “seis personas”, dos de las cuales aún no han sido identificadas. Se estima, además, que habría dos financistas en las sombras, en un robo cuya planificación y ejecución demandó una fuerte inversión.
La operación, según consta en el escrito elevado por Cuñarro al Tribunal Oral Número Uno de la Capital Federal, comenzó cuando una persona que se presentó bajo el falso nombre de “Luis Alcides Espejo” alquiló un equipo de radiomensajes el 25 de abril de 1996. En la causa se comprobó un vasto intercambio de llamados entre los cuatro imputados, Jorge Pomponi y Norberto García –señalados por fuentes judiciales como ex agentes de la SIDE–, Antonio Mandaradoni y René Riviere.
Todos utilizaban como “base” la central de radiomensajes y fueron muchos los llamados intercambiados desde los celulares de los imputados, sobre todo el fin de semana del robo. En algunos casos hubo comunicaciones desde teléfonos públicos o cabinas telefónicas, siguiendo siempre los mensajes -en apariencia cifrados– dejados previamente en la “base”.
El falso Espejo, que no es ninguno de los detenidos, realizó una intensa actividad previa al atraco. Además de alquilar el radiomensaje, firmó el contrato de locación del local de Callao 1519, desde donde partió el túnel que llegó a la bóveda, y de un departamento en el octavo piso de Callao 1586, con vista panorámica del banco, que está en la esquina con Las Heras, y del mencionado local.
La fiscal presume que, por medio de handys, los cómplices de los boqueteros detenidos se comunicaban desde el departamento, mientras observaban los movimientos en la calle, para alertar sobre la eventual llegada de la policía. “Espejo” también abrió una cuenta corriente en el Banco de Quilmes y contrató una caja de seguridad en la misma entidad robada, siempre dando domicilios falsos.
La primera etapa del túnel, un pozo abierto dentro del local con la excusa de instalar “un ascensor”, fue realizado en junio de 1996 por dos obreros contratados y ajenos al hecho. El túnel hacia el banco habría comenzado a hacerse el 15 de octubre de ese año. Fue realizado con gran precisión, esquivando los cables y otras instalaciones subterráneas. Al parecer, el plan inicial era ingresar en la bóveda el último fin de semana de diciembre, pero la operación se demoró porque tuvieron alguna dificultad para atravesar una pared de ladrillos que no tenían prevista.
En total, las cajas violentadas fueron 189, pero sólo eran 164 las que tenían valores en su interior; las demás estaban vacías. Un trozo de papel metalizado de tres capas impidió que entrara a funcionar uno de los sensores de la alarma que tenía la bóveda. El otro fue neutralizado con la colocación de dos cajas de metal.
El imputado Pomponi fue reconocido, en rueda de personas, por un testigo que dice haberlo visto junto con el falso Espejo durante una charla en una confitería. Una mujer identificó a Riviere como la persona que concurrió dos veces a ver el local de Callao 1519. La fiscal dijo que está probada la vinculación de ambos con García y Mandaradoni.
Otras pruebas concluyentes fueron el hallazgo, en el domicilio del imputado Riviere, en la localidad de Pablo Nogués, de una medalla de metaldorado con la siguiente inscripción: “EMC, el personal a Francisco G. González 1945-1970”, reconocida como suya por el nombrado, uno de los damnificados por el robo. En el mismo lugar se secuestró otra medalla con inscripción que pertenece a la cuñada de María Teresa Nino, quien la había guardado en su caja de seguridad del ex Banco Crédito Argentino.
En la casa de Mandaradoni, en la calle Matheu 574, en Lomas del Mirador, fue hallado un reloj marca Rolex reconocido por Sylvano Luis Saloy como de su propiedad, luego de haber denunciado que estaba en la caja de seguridad de la entidad bancaria. La fiscal sostuvo que Mandaradoni, con la posible ayuda de García, fue el encargado de realizar el boquete. Mandaradoni es señalado como el cerebro “por haberse dedicado durante su estadía en Estados Unidos del año 1971 a 1992, a la colocación de mármol y cerámica”. Bruno Zitto, abogado de García, aseguró a Página/12 que en sus “treinta años como penalista, no recuerdo ningún caso tan interesante como éste, pero a la vez tampoco tengo memoria de una acusación tan endeble como la que pesa sobre mi defendido”. Para justificar su apreciación, sostuvo que García “no fue señalado en ninguna de las ruedas de reconocimiento” y que la única prueba “son las llamadas que hizo al celular de Pomponi, con quien se conocía desde antes, pero eso no confirma su participación en el robo”.
En el juicio hay citados más de 300 testigos, incluídos los damnificados, y las deliberaciones se extenderán hasta mayo. Habrá sesión los días lunes, miércoles y viernes.
Informe: Gabriel Zuzek.

 

Los clientes demandaron al banco

La doctora Nydia Zingman de Domínguez representa a 45 de los afectados por el robo contra el Banco Crédito Argentino y tendrá participación activa en el juicio que comienza mañana, aunque aclaró: “Para nosotros, lo más importante ya pasó”. En ese sentido explicó a Página/12 que “lo fundamental para mis representados, que también declararán como testigos, es una pericia ya realizada en el banco y que demostró que la bóveda no contaba con las medidas de seguridad correspondientes”.
Precisó que en esa pericia “quedó demostrado que las paredes de la bóveda no tenían el hierro suficiente como para hacerla segura frente a un robo de estas características, que no había cámaras de televisión y que durante los fines de semana no se tomaban los recaudos necesarios para vigilar el lugar”.
La doctora Zingman ha obtenido avances en favor de sus clientes en otro robo con boquete ocurrido en 1992 en el Banco Mercantil. “En diciembre se ha fallado favorablemente respecto de otros dos damnificados, de manera que es un precedente importante para el juicio civil contra el ex Banco Crédito Argentino”, que ahora pertenece al BVB-Banco Francés, contra quien se hace el reclamo indemnizatorio.
En el juicio civil por el robo ocurrido en 1997 “todavía estamos en la etapa de presentación de pruebas”, aclaró. Respecto del escaso número de damnificados que iniciaron la demanda, la abogada recordó que “la prescripción para este tipo de delitos es de diez años, de manera que todavía tienen tiempo de presentarse aquellos que no lo hicieron”. En ese sentido puntualizó que “hace unos meses recién se han presentado algunas personas que fueron víctimas del robo ocurrido en 1992”.

 

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