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EL INADI DEMANDARA AL MUSICO POR DISCRIMINACION
Iorio, “un perro cristiano”

El líder de Almafuerte dijo en una entrevista: “Si sos judío no vengas a cantar el Himno”. En el INADI sólo pretenden que se retracte.

Ricardo Iorio se fue de boca y deberá responder judicialmente.
“Lo jodido de Iorio es que es un líder juvenil”, dice el titular de INADI.


t.gif (862 bytes) Ricardo Iorio podría ser condenado a una pena que va de un mes a tres años de prisión, si se probara que sus declaraciones a la revista Rolling Stone configuran una infracción a la ley antidiscriminatoria 23.592. El líder del grupo de heavy metal Almafuerte expresó en una entrevista a ese medio: “Si vos no sos judío, no me vengas a cantar el ‘Hava naguila’ en la fiesta judía. Y si vos sos judío no me vengas a cantar el Himno, la concha de tu madre”. (...) Cada lechón en su teta es el modo de mamar. Lo que no me gusta es que a mi país traigan guerras intestinas de otros lares. Y eso se evita siendo argentino”. El presidente del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), Víctor Ramos, presentará hoy por la mañana un escrito en Tribunales, donde un juzgado federal se hará cargo de la causa.
“Los neonazis no son tan peligrosos como Iorio”, explicó Ramos en diálogo telefónico con Página/12. El titular del INADI señaló al respecto que “a los neonazis los conoce todo el mundo, y la sociedad los repudia. Son casi payasescos. Pero Iorio muestra cierta pátina de progresismo, la juega de piola, de transgresor, participó de un disco con un poema sobre los desaparecidos, es amigo de León Gieco, y después sale con esta barbaridad. Tampoco Haider es como Hitler, el estereotipo del nazi. Haider es pintón, simpático, irónico. Esa es la gente más peligrosa”.
En un momento de la entrevista a Rolling Stone, Iorio vuelve a hacer pesar su incontinencia verbal: “Yo no soy judío; soy un argentino, un perro cristiano. (...) A mí (Alejandro) Lerner no me gusta, pero no me gusta su canción y su onda. Si fuese un judío todo sucio que toca heavy metal, ¿qué iba a decir yo? ‘¿Eh, judío sucio heavy metal?’ No. A mí me gustaría que esto quedara impreso de esta manera: lo opuesto de Almafuerte es Lerner. Nada más. Porque (el percusionista de los Cadillacs Toto) Rotblat es judío. Yo tengo amigos que no...”. El mismo día que salió publicada la revista, el INADI recibió más de diez llamados que denunciaban a Iorio, además de otras tantas presentaciones por escrito. Una de ellas correspondió a un joven de apellido Lerner, pero no se trataba del músico. De todos modos, asegura Ramos que su intención es llegar a una conciliación con el líder de Almafuerte. “Me gustaría que dijera que hubo un malentendido, que no quiso decir eso, que se equivocó, y que pida disculpas. Nada más. Pero intentamos ubicarlo y no pudimos. Un amigo en común habló con su señora, y ella le dijo que ‘no hay nada que aclarar’. En ese caso no nos deja más remedio que accionar judicialmente.” Almafuerte, cultor de un heavy metal criollo y ajeno a las tendencias modernas del género, se formó hace cuatro años alrededor de la figura ya legendaria de Iorio. El bajista y cantante forjó su condición de gurú de las huestes metálicas a través de su intervención clave en bandas heavies paradigmáticas, como V8 y Hermética. Sus letras, hasta ahora, nunca incurrieron en discriminación alguna, pero su costumbrismo suburbano, pletórico de denuncias sociales e historias de marginales de barrio, luce casi siempre teñido de tintes nacionalistas. A menudo Almafuerte tocó a beneficio de tribus aborígenes, y ha colaborado para hogares de chicos de la calle, pero los problemas comienzan cuando Iorio habla. Los shows de la banda en Capital Federal son seguidos por una masa de fans, en su mayoría adolescentes, que llegan desde los barrios más humildes del conurbano bonaerense. Es en este sentido que Ramos se muestra preocupado, ya que, insiste, “lo jodido de Iorio es que es un líder juvenil. Su opinión es importante para miles de pibes. Por eso, más allá del escrito que vamos a presentar en Tribunales, estamos más interesados en ganarle la batalla cultural que la judicial”. La INADI recibe diariamente un promedio de diez denuncias por discriminación, y un gran porcentaje, según Ramos, termina en conciliación. Pero Iorio, hasta el momento, no se mostró predispuesto a la retractación. Ni siquiera levantó el teléfono.

 

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