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Los protagonistas del robo del
siglo que quedaron embargados

Rosa Capuano y Jorge Lema fueron condenados por encubrimiento.
El hijo de ella fue uno de los ladrones y en su casa apareció un millón. Aunque aseguran no tener dinero, ahora deben pagar.

Rosa Capuano y Jorge Lema junto a su abogado �que habla por teléfono�, Mario Natiello.
Cuentan que sus muebles, vajilla, artefactos y ropa �fueron robados en el operativo policial�.


Por Carlos Rodríguez

t.gif (862 bytes) Mucha gente los mira con envidia, pensando que están en libertad y que tienen escondida una fortuna: los 14 millones que nunca aparecieron del botín del llamado �robo del siglo�, cuyo monto total fue de 18.183.766 pesos. En una entrevista tras el juicio oral donde ambos fueron condenados a tres años de prisión en suspenso, sin aplicación efectiva, por el delito de encubrimiento, Rosa Capuano �madre de uno de los condenados por el robo� y Jorge Lema insistieron ante Página/12 que no tuvieron �nada que ver con el robo� y que han quedado �en total bancarrota� porque la policía les saqueó la casa que habían comprado, valuada en 185.000 pesos. La propiedad, afirman, �ahora está ocupada por usurpadores� y de todos modos les será arrebatada, porque �dicen� no tienen �ningún otro bien� para saldar los 226.836 pesos que deben pagarle a la empresa de caudales Firme, en resarcimiento, ya que se cree que compraron la casa con parte de lo robado. Más allá de lo dictaminado por la Justicia, en dos juicios, muchos aspectos del �robo del siglo� siguen en la nebulosa.
El resumen del caso tiene todos los ingredientes. Hay dos condenados por el robo, Cristian Capuano �hijo de Rosa cuando era soltera� y Marcelo Lencinas, quien falleció este año, enfermo de sida. Y cuatro condenas por encubrimiento: las de Rosa Capuano, Lema, Nora y Ramón Pérez. A eso hay que sumar cinco personas absueltas: Ramón Blanco, Osvaldo Murgan, Mirta Broglia, Liliana Luna y el pai umbanda Ives Betancur Martínez. El pai pudo zafar porque se inhabilitaron los datos en su contra, que llevaron a encontrar en su poder cerca de tres millones de pesos.
El Tribunal Oral 9, a cargo de los dos juicios que se hicieron en el caso, anuló la pista que llevó al pai por sospechar que le fue sacada bajo tortura al ex custodio de Firme Carlos Trillo, un policía retirado que poco después apareció ahorcado en su celda de la cárcel de Caseros, episodio que agregó su cuota de intriga. Por los apremios, que habrían ocurrido en la comisaría 32ª, el tribunal pidió que se investigue al juez Pablo Bruno.
En el estudio de Mario Natiello, su abogado, Rosa Capuano y Jorge Lema aseguran que fue �un error aceptar el préstamo� de 100.000 pesos que les ofreció Cristian Capuano y que usaron para comprar la casa ubicada en la calle Italia 726, de Adrogué. Ellos dicen que ignoraban �el origen del dinero� y que tampoco sabían que el joven guardaba un millón debajo del colchón, en la misma casa, allanada por personal de Robos y Hurtos y de Seguridad Bancaria de la Policía Federal, el 19 de febrero de 1997.
�Mamá, vení, está lleno de policías�, dice Rosa que escuchó gritar a Jorgelina, una de sus cuatro hijas menores, que dormía en la planta baja. En el acta de allanamiento se dejó constancia que para ingresar se ejerció �la mínima fuerza indispensable�, pero la puerta de entrada sigue sin cerrar correctamente. Lema, ex policía bonaerense �de la época de (Ramón) Camps� que pidió la baja en esos años �para no cometer delitos�, sostiene que la casa �era una comisaría por la cantidad de canas� que entraron.
Natiello recuerda que en el acta suscripta por Firme en una posterior visita a la casa, se dejó constancia de que sólo hallaron �dos tenedores oxidados�. El resto, desde los muebles a la vajilla, pasando por los artefactos eléctricos y la ropa de las siete personas que vivían allí �habían sido robadas durante el operativo policial�. Rosa Capuano cuenta que un viejo televisor, con la carcaza rota porque lo había tirado al piso un ovejero alemán que tenían, �era usado en Robos y Hurtos, aunque tenía un papel pegado que aclaraba que era fruto de un �secuestro��.
Mientras Lema y Cristian Capuano estaban esposados �a las ruedas de un automóvil�, en la planta baja, Rosa soportó la requisa en camisón. Según ella �todos los efectivos, con la única excepción de la mujer policía que estaba con mis hijas, se dedicaron a robar: los escuchaba mientras se repartían las medallitas, anillos y relojes de oro que habíamos comprado durante 15 años de matrimonio�. Natiello anunció que presentarán unademanda por robo contra la policía. �No lo hicimos antes por miedo, sobre todo después de la muerte de Trillo�, detenido en Caseros junto con Lema. El matrimonio estuvo tres meses en prisión.
Lema, en contra de lo que determinó el tribunal 9, asegura que ellos siempre tuvieron �un buen pasar� que los llevaba a irse �todos los años de vacaciones y a cambiar de auto cada diciembre�. Todos le siguen apuntando al juez Bruno: �No fuimos los únicos detenidos, hubo treinta, la mayoría familiares de los acusados a los que llevaban por las dudas�. Rosa Capuano menciona el caso de �un familiar de los Pérez, hemipléjico, que apenas podía caminar, al que llevaron esposado como si estuviese en condiciones de escaparse�. También denuncian que les quitaron �todos los documentos de identidad y ahora nos reclaman deudas por el uso de teléfonos celulares y un crédito en el Banco de Quilmes al que nunca accedimos nosotros�.
En fuentes del Palacio de Tribunales se admite que en la causa subsisten muchas dudas, por las fallas en la instrucción realizada por Bruno. �Ninguno de los detenidos tiene el perfil del ladrón que realiza un robo de tal magnitud�, sostiene Natiello, quien abona la posibilidad de que �los cerebros estén libres�, como muchos creen. Hay quienes hablan, incluso, de un �autorrobo�.
Ante una consulta en ese sentido, Natiello recuerda lo que declaró en el juicio el jefe de Seguridad de Firme, el policía retirado Oscar Cidre Rodríguez: �El aseguró que después del robo se pensó que la empresa iba hacia la bancarrota, pero después resaltó que hoy, en vez de 20 camiones, tienen 60�. La mayor incógnita sigue siendo el paradero de los 14 millones que nunca aparecieron. Como en el juego del Gran Bonete, nadie los tiene. Y todos los acusados están en libertad.

 

El pai que logró zafar

El pai Ides Betancurt Martínez, nacido en Brasil, fue detenido el 22 de diciembre de 1996, dos días después de ocurrido el robo en la empresa Firme, en Brasil al 3100, en Parque Patricios. La investigación policial se fundó, entre otras cosas, en el entrecruzamiento de llamados entres dos celulares pertenecientes a Norma Pérez, esposa de Marcelo Lencinas, y otro que se cree estuvo en manos de Cristian Capuano.
Sin embargo, para la detención de Betancurt fueron vitales los datos aportados por el policía Carlos Trillo, detenido ilegalmente y sometido a apremios en la comisaría 32ª, según determinó la Justicia. Eso invalidó la detención del pai, quien de todos modos estuvo dos años y siete meses en prisión. �Me han destrozado la vida�, aseguró Betancurt a Página/12.
El pai denunció que en su casa los policías le rompieron �tres costillas a patadas� y que fue sometido a �descargas eléctricas� en la comisaría 32ª. �Nunca me voy a olvidar de lo que me sucedió a partir de ese día, pero ya he sido absuelto y prefiero no hablar más sobre el tema�, dijo el hombre que llegó a ser considerado �el cerebro� del robo.

Por qué quedaron libres

El fiscal Diego Nicholson, que intervino en los dos juicios orales por el �robo del siglo�, analizará después del martes, cuando se conozcan los fundamentos del fallo, si apela o no las condenas y absoluciones dispuestas. En diálogo con este diario se refirió al efecto que puede haber causado, en la opinión pública, una sentencia que dejó en libertad a los implicados en un caso de gran repercusión.
�Lo que hay que evaluar �dijo el fiscal� es que la pena, para un robo en poblado y en banda, tiene un mínimo de tres años y un máximo de diez�. En ese marco, Marcelo Lencinas, en el primer juicio, y Cristian Capuano, en el segundo, recibieron siete y seis años, penas que �podrían ser consideradas altas� dentro de esa escala.
En el caso de Capuano, Nicholson había solicitado cinco años, con posibilidad a seis, unificando este caso con otros delitos anteriores. El tribunal le aplicó cuatro y dos, llegando a la misma cifra. Sí hay diferencia entre las absoluciones que dictó el tribunal para Ramón Blanco y Mirta Broglia, para quienes el fiscal había solicitado cinco años de prisión. En cuanto al resto, las diferencias son menores.
Nicholson consideró posible que haya habido �algún cerebro� del robo que esté prófugo, pero ratificó su convicción de que �todos los imputados tuvieron participación en el hecho�, con la única excepción de Osvaldo Murgan, para quien pidió la absolución tomando en cuenta que las pruebas en su contra habían quedado invalidadas en el juicio anterior.

 

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