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ENTREVISTA AL MUSICO DOUG "COSMO" CLIFFORD
"No necesitamos de las modas"

Creedence actuará la semana que viene por tercera vez en la Argentina. Su baterista sostiene que la gente quiere seguir escuchando las viejas canciones, aunque ya no estén los hermanos Fogerty.

Ahora se llaman "Creedence Clearwater Revisited", pero las canciones son las mismas.


Por Fernando D'Addario
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El caso Creedence sacude los criterios de "verdad" y "mentira" que rigen la lógica rockera. A priori, nada de lo que rodea a Creedence admite la más mínima credibilidad: ya no están ni John Fogerty (la histórica voz de la banda y autor de todos los hits) ni, por supuesto, su hermano Tom. Su vida útil como grupo de rock and roll se consumió abruptamente en 1972. Lo que el público verá el 14 de marzo próximo en el teatro Gran Rex y al día siguiente en la ciudad de Rosario, no será más que las esquirlas de una banda que aún superado su período de gloria, sigue delatando un modo de ser rockero en el mundo. En 1995, el baterista Doug "Cosmo" Clifford y el bajista Stu Cook ensayaron un retorno que se preveía musicalmente innecesario y comercialmente condenado al fracaso. Sin embargo, unas 350 mil personas en todo el planeta dieron vuelta las presunciones, vivaron al ignoto cantante John Tristao (de quien se puede decir que Fogerty lo imitaba muy bien, tan bien le sale esa voz negroide y aguardentosa...) y se sumergieron en un revival atípico, que no admite coletazos extramusicales, salvo el de ser la banda de sonido de sucesivas generaciones de fierreros, motoqueros y diversos amantes de la vida on the road.   

  "Somos un grupo que no nunca necesitó de las modas", dice Clifford en una entrevista telefónica con Página/12, y definitivamente acierta con el diagnóstico. La banda lleva vendidas 120 millones de placas, pero ni siquiera fue un referente de su época. En la segunda mitad de los sesenta, mientras el rock se encaminaba a la sofisticación y a la psicodelia, los Fogerty y cía. abrevaron en la simpleza del country blues sureño. De allí sacaron estiletazos musicales de consumo inmediato, singles con melodías imbatibles ("Proud Mary", "Down on the corner", "Fortunate son", "Travellin'band" y un larguísimo etcétera) que, paradójicamente, sobrevivieron a los álbumes conceptuales que se imponían en aquel tiempo. El posterior ostracismo artístico de John Fogerty contribuyó a la leyenda, que los componentes menos talentosos del grupo aprendieron a capitalizar en los últimos tiempos. El ex cantante demandó judicialmente a sus viejos compañeros de ruta, que, mientras tanto, editaron CD's (Recollection un doble álbum en vivo) y siguen generando interés en países que vivieron de lejos la fiebre de Creedence. En la Argentina, por ejemplo, será su tercera presentación en dos años, situación que amenaza tibiamente con reeditar otros ejemplos de fidelidad inexplicable, como ocurrió alguna vez con los Ramones y con Megadeth, entre otros.

  --Es inevitable preguntarle por John Fogerty...

  --Yo no sé nada de él, ¿y vos?

  --¿Qué opina de su decisión de no sumarse al retorno y aún más, de repudiarlo?

  --Lo de John es terrible. Hace años que no nos habla, sino a través de sus abogados. Pero creo que más allá de todos los juicios que pueda hacer, lo más penoso es comprobar que después de todos estos años, él no es un hombre feliz. Y nosotros sí nos sentimos felices de seguir tocando la música que amamos, la música que aprendimos a tocar junto con él. Pero John nunca consideró ni siquiera la posibilidad de compartir el éxito con alguien, por eso se recluyó e inició una carrera solista sin pensar en nadie más. En el mejor momento del grupo, ni siquiera dejó que su hermano sobresaliera.

  --¿No hay nuevas canciones en el Creedence Revisited?

  --No, ¿para qué? Todos sabemos cuáles son las canciones que queremos escuchar, y además estamos todo el año girando. Cuando dejamos la ruta, queremos estar con nuestras familias. Y cuando estamos en la ruta, tocamos. Creedence siempre fue más una banda de rock and roll en vivo que un grupo para los estudios de grabación. Y ahora más: si el público quiere que toquemos "Proud Mary", le damos "Proud Mary". Nos pagan para que no cambiemos.

  --Se los critica porque recaudan millones gracias a la nostalgia ajena...

  --Bueno, creo que el rock tiene más de cuarenta años. Así que el 90 por ciento de la historia del rock invita a la nostalgia. Pero hay muchos chicos que no vivieron esa época y que tampoco se enganchan por lo que representamos en los 60, sino simplemente porque les gusta nuestra música. Y contra las buenas canciones no se puede. Pasan los años y cada vez se disfrutan más.

 

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