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Cuando la única incógnita de  las elecciones la pone ETA

La ETA reivindicó ayer dos de sus atentados en este año. Pero no el que se registró el martes. Y reiteró la invitación a los vascos a boicotear las elecciones generales españolas del domingo. 

Una manifestación ayer contra la ETA en San Sebastián.
Anteayer, los etarras habían detonado allí un coche-bomba.


t.gif (862 bytes) A sólo tres días de las elecciones generales, ETA ha recobrado el protagonismo en España. El motivo inmediato fue ayer un comunicado en el que los etarras reivindicaban dos atentados de enero y febrero, que causaron la muerte de un teniente coronel español y un socialista vasco. La guerrilla separatista no reivindicó, sin embargo, el atentado con coche bomba que se registró el martes frente al cuartel de la Guardia Civil en San Sebastián. Pero otra razón que explica la obsesiva atención hacia la ETA es el hecho de que el País Vasco es prácticamente la única variable política en unas elecciones en las que todo parece indicar que el ganador será el actual jefe de Gobierno José María Aznar, del Partido Popular (PP). Siempre y cuando los partidos vascos no alteren la ecuación. 
Tras el comunicado de ayer, la orden de ETA a sus partidarios es inequívoca: no votar en las elecciones del domingo. O, en sus propias palabras, �la desobediencia a través de la abstención activa; la elección de las autoridades de España no es una obligación para los ciudadanos vascos�. El resultado de esa orden podría ser paradójico para los etarras. Se calcula que una proporción de ese 18 por ciento de los votos que habría ido a su brazo político (Euskal Herritarrok, EH) podría ser cosechada por el moderado Partido Nacional Vasco (PNV). Y ése es un partido que por el momento está en la lista negra de la ETA. El comunicado ayer enumeraba entre sus pecados el haber �preferido participar en los comicios de España antes que trabajar por unas elecciones libres y democráticas en la patria vasca�, �demostrar falta de valentía y decisión�, �ralentizar y pudrir el proceso de paz�, y, finalmente, �actuar en función de sus intereses partidistas�. El comando etarra agregó en tono amenazante que el actual líder autónomo del País Vasco, Juan José Ibarretxe, se había convertido en �un obstáculo para la creación de un País Vasco independiente�. 
Sin contar a sus propios protagonistas, nadie sigue con mayor atención la interna del nacionalismo vasco que Joaquín Almunia, líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). El dilema del líder socialista es que, aun a pesar de su alianza de última hora con Izquierda Unida (IU), las encuestas lo sitúan detrás de Aznar por cinco puntos. La ventaja parece insuperable, en tiempos en que la realidad económica española es efectivamente crecer, crecer y crecer. �El futuro también se ganará si gana el PP�, proclaman sin excesiva sutileza los afiches de la campaña oficialista. Pero los populares tienen un flanco débil: los nacionalistas vascos. En 1996, el PNV había ayudado a Aznar a obtener la Jefatura de Gobierno. Después, los partidos se enfrentaron a raíz de discrepancias acerca del proceso de paz. Tras los atentados de este año, Aznar exigió al PNV que se declare �a favor de los asesinos o de las víctimas�. Almunia eligió ser menos contundente. Pidió, es cierto, una condena a la ETA. Pero también denunció la �prepotencia y partidismo� del PP y acusó a Aznar de �desperdiciar años que podrían haber sido decisivos�. Almunia ofreció como alternativa �convocar inmediatamente a un encuentro entre el gobierno y los diputados vascos para reconstruir un consenso en la lucha contra el terrorismo�. El domingo, esos mismos �diputados vascos� podrían ser más, a causa de la orden de �abstención� de la ETA. Y si el PNV se vuelca hacia el PSOE, una ajustada victoria de los populares podría transformarse en una igualmente ajustada victoria para los socialistas.

 

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