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LA LISTA DE ASCENSOS DE LOS DIPLOMATICOS COMPLICA AL CANCILLER
Otro regalo para Rodríguez Giavarini

La Junta de Calificaciones podó de la lista de ascensos para este año al único diplomático del Frepaso, hombre de confianza de Chacho Alvarez, y al embajador en Israel, que había recibido el plácet en tiempo record, entre otros. Los criterios. Qué dicen en el Senado.

El canciller Rodríguez Giavarini deberá decidir, ahora, si la envía al Senado o la modifica.
La Junta de Calificaciones, conformada por cuatro diplomáticos de carrera, podó la nómina de ascensos.

Por Sergio Moreno

t.gif (862 bytes) El canciller Adalberto Rodríguez Giavarini deberá capear un nuevo frente de tormenta que comenzó a desatarse en su ministerio: la Junta de Calificaciones de la Cancillería, compuesta por cuatro diplomáticos de carrera y presidida formalmente por el vicecanciller, Horacio Chighizola, acaba de podar la lista de ascensos de los futuros embajadores dejando afuera, entre otros, al ya designado representante argentino ante Israel y al único diplomático del Frepaso, César Mayoral, que además es un hombre de confianza del vicepresidente Carlos “Chacho” Alvarez. El recorte generó un anunciado malestar dentro de “la Casa” –como llaman los diplomáticos de carrera al Ministerio de Relaciones Exteriores– que se ha trasladado al Gobierno y al Senado de la Nación, donde reside la estratégica Comisión de Acuerdos encargada de aprobar los pliegos de ascensos enviados por el Ejecutivo.
La historia es la siguiente. Antes de dejar el gobierno, el entonces canciller Guido Di Tella envió los pliegos de ascensos a la comisión del Senado. Cuando asumieron las nuevas autoridades, amparado por la ley, Rodríguez Giavarini dispuso retirar la nómina para revisarla. El camino que a partir de ahí siguió el ministro se ajustó al procedimiento usual: tomó los pliegos y se los entregó a la Junta de Calificaciones de la Cancillería.
Ese cuerpo está compuesto por cuatro diplomáticos de carrera y presidido formalmente por el vicecanciller, y su misión es calificar que sus pares tengan las condiciones requeridas de antigüedad en el Servicio Exterior de la Nación y los méritos suficientes para ascender de rango. Además, en este caso particular, como la lista ya había sido girada al Senado, la Junta debía resolver si la administración anterior no había cometido alguna irregularidad en la confección de la misma.
La mesa calificadora a la que se le encargó la revisión está compuesta por los embajadores Elsa Kelly, Carlos “Quico” Keller Sarmiento, Guillermo “Guigo” Giacovella y Miguel Angel Espeche Gil.
La lista de postulantes al ascenso a embajador que llegó al escritorio de la Junta estaba compuesta por: Gregorio “Goyo” Dupont, designado embajador ante Israel por este gobierno; César Mayoral, nombrado al frente de la embajada argentina en Canadá; Alberto De Núñez, segundo de la representación argentina en Washington; Eduardo Ablim y Daniel Polsky, ambos especialistas en comercio exterior; Horacio Solari; Roberto Magnacca, jefe de gabinete del canciller Rodríguez Giavarini; José María Otegui, jefe de gabinete del vicecanciller Chighizola; Enrique García Girelli y Roberto Villambrosa.
Mayoral, Dupont, De Núñez, Ablim y Polsky fueron tachados de la lista por decisión de la Junta de Calificaciones, ergo, de no producirse algún cambio no ascenderían al rango de embajador –actualmente son ministros de Primera– este año.
El cuerpo decidió, por primera vez desde que se recuperó la democracia, aplicar un criterio particular: que para ascender al grado de embajador se debe tener más de 55 años. Si se hubiese aplicado ese parámetro para con los cuatro diplomáticos que conforman el cuerpo colegiado, ninguno de ellos hubiese ascendido a embajador en el momento en que fueron promovidos. Sólo a modo de ejemplo vale el caso de Keller Sarmiento, que obtuvo el más alto grado de la carrera diplomática antes de cumplir 50 años.
“El vicecanciller nos pidió austeridad en esta época de ajuste. Por eso, de la lista de diez quedaron solamente cinco”, se justificó un miembro de la Junta –que pidió reserva de su nombre– ante Página/12. Por diversos motivos (presupuestarios, administrativos, funcionales y políticos), en la Cancillería no hay ascensos desde hace dos años y medio.
Veamos quiénes son algunos de los diplomáticos que, según la Junta, no reúnen los requisitos para ascender este año:
u César Mayoral: Rodríguez Giavarini lo nombró, cuando asumió, embajador en Ottawa, Canadá. Mayoral, cuyo último destino fue el consulado argentino en París, es un estrecho colaborador de Chacho Alvarez y militante del Frepaso. participó en la campaña presidencial y formó parte de los equipos de transición encabezados por Rodolfo Terragno y nombrado por Fernando de la Rúa. Es el único afiliado al partido del vicepresidente entre los cuadros diplomáticos argentinos.
u Gregorio Dupont: designado por esta administración embajador en Israel. Radical, de larga carrera diplomática y activa participación en la defensa de los derechos humanos –su hermano fue asesinado por orden de Eduardo Massera durante la dictadura–, su nombramiento en la representación en Tel Aviv fue bien recibida por el gobierno Israelí. Tanto que el plácet le fue otorgado en tiempo record. El diplomático ya había cumplido funciones en esa legación, es un conocedor de la complicada política de Medio Oriente y “no es antisemita”, según ironizó otro diplomático de carrera ante Página/12. Las autoridades israelíes quedaron sorprendidas al conocer que podría no ser ascendido e hicieron saber de su preocupación por canales informales. Los gestos tienen cierta importancia en las relaciones internacionales.
u Alberto De Núñez: participó de la génesis del Mercosur cuando estuvo designado en Brasilia y Raúl Alfonsín cerraba los acuerdos pertinentes con José Sarney, por entonces presidente de Brasil. Fue el número dos de la representación argentina ante la Unión Europea, nuevamente en Brasil y en Washington, donde se encuentra destinado actualmente.
Un importante senador peronista que integra la Comisión de Acuerdos dijo a este diario: “Giavarini tiene todo el derecho del mundo a pedir los pliegos y a revisar la lista, pero como la que había enviado Di Tella llegó a tener estado parlamentario, nosotros vamos a preguntar cuáles fueron los criterios para hacer estas modificaciones. No hay que olvidarse de que en este asunto tenemos la última palabra”.
Dos funcionarios del Palacio San Martín coincidieron ante este diario en que el canciller “no está conforme” con las modificaciones sugeridas por la Junta de Calificaciones y que su intención es introducir algunos cambios antes de enviar los pliegos de ascenso de los diplomáticos. “No podemos priorizar un criterio administrativo a una decisión que debe ser política”, completó uno de los consultados. Recordando, quizás, el mal paso que dio Rodríguez Giavarini cuando delegó una decisión política en la burocracia: el malhadado comunicado por la ascensión al poder en Austria del neonazi Joërg Haider, donde los diplomáticos propusieron la “no injerencia en los asuntos internos” de ese país.

 

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