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MOYANO LE DIJO A LOS SENADORES QUE
 FLAMARIQUE ALARDEO CON QUE LOS IBA A COIMEAR
“Los arreglamos con la Banelco”

El camionero dijo que el ministro de Trabajo habría pronunciado esa frase en una reunión que mantuvieron el mes pasado. Y puso como testigos a otros sindicalistas. Flamarique negó todo. Moyano, antes, había dicho que otro funcionario aliancista también lo había querido coimear. Posible querella.

Alberto Tell, presidente de la Comisión de Asuntos Laborales del Senado, se abraza con Moyano. El líder de la CGT rebelde abrió su exposición contando un supuesto diálogo con Flamarique.

Por Diego Schurman y Felipe Yapur

t.gif (862 bytes) Llegó cabizbajo, sereno. Y cuando nadie lo esperaba, Hugo Moyano lanzó la bomba.
–Para convencer a los senadores tenemos la Banelco.
Cuando los legisladores aún no habían salido del asombro, el jefe de la CGT rebelde continuó. “Esa frase me la dijo Flamarique, en el marco de una reunión por la reforma laboral.” Ninguno de los integrantes de la Comisión de Trabajo de la Cámara alta atinó a abrir la boca. Sólo el ministro involucrado, en defensa propia, salió al cruce. Y obviamente para negar la propiedad de esas palabras.
Moyano aseguró que Flamarique insinuó la compra de los votos justicialistas en una reunión mantenida el mes pasado en la Federación de Obras Sanitarias. Como testigos puso al dueño de casa, Rubén Pereyra y a los sindicalistas Saúl Ubaldini, Omar Viviani y Juan Manuel Palacios, quienes compartieron esa comida con el ministro.
“Me dijeron que la Banelco es una tarjeta de crédito”, se hizo el distraído Moyano generando suspicacias entre los presentes.
Flamarique se enteró de la acusación de Moyano por radio. Y no tardó en responder. “Me ha dejado helado. No sé a qué se refiere, entiendo a qué se refiere (sic), pero nunca he dicho eso. No es cierto. Está diciendo una cosa que no es cierta. Yo no he dicho eso”, manifestó. Los sindicalistas ahora esperan que algún fiscal actúe de oficio.
Las palabras del jefe de la CGT rebelde surgieron dos días después de conocerse los spots del Gobierno donde se acusa a la dirigencia sindical de enriquecerse a costa de los trabajadores. En ese aviso uno de los rostros que aparecen es el del propio Moyano, junto a los acuerdistas Rodolfo Daer, Armando Cavalieri y Luis Barrionuevo.
El camionero ya había salido a patear el tablero en un reportaje concedido a la revista de Daniel Hadad, donde aseguró que el Gobierno lo quiso coimear. “Cuando se empezó a discutir el tema de la ley laboral Walter Cevallos (secretario de relaciones con las provincias del Ministerio del Interior) fue al gremio. Después me llamó por teléfono: ‘che papá ¿para la obra social cuánta plata necesitás?’, así me habló. Eso era una cama, y me quisieron comprar. Me quisieron coimear.”
La propuesta, según las palabras de Moyano, era para levantar la movilización a Plaza de Mayo dispuesta en contra de la reforma. Por esos días Página/12 reveló que el Gobierno no liberaba partidas de dinero que por ley le correspondían a las obras sociales sindicales.
Desde el Ministerio del Interior negaron tal conversación. Y se apuraron en enviar un fax a Cevallos, que recién regresa hoy de los Estados Unidos, con la copia del reportaje a Moyano.
En caliente, el jefe de la cartera, Federico Storani, aseguró que había que dar curso a una querella. Por ahora se avanzó en la redacción de una carta documento para que en las próximas 48 horas el sindicalista ratifique o rectifique sus dichos.
No habrá que esperar tanto tiempo. Uno de los asesores legales de la CGT rebelde, Héctor Recalde, aseguró a este diario que no habrá marcha atrás. “Si Cevallos quiere querellar que lo haga. Haremos la prueba de la verdad”, desafió.
A pesar de las bombas, el camionero Moyano se preocupó en remarcar que lo que él busca es una “mesa de concertación nacional” y que su enemigo no es el Gobierno sino el “poder” del Fondo Monetario Internacional, que ahora presiona para que se apruebe la reforma sin modificaciones.
El sindicalista les recordó a radicales y frepasistas que durante la gestión menemista no sólo compartieron la multisectorial opositora para enfrentar los proyectos de flexibilización laboral sino también varias marchas y paros. “A nosotros todavía nos duelen los brazos para subirlos a nuestro palco para que la gente los pueda ver”, achacó. La lectura que hicieron en el Congreso del spot publicitario del Gobierno y de la airada respuesta de Moyano es simple: las elecciones de Capital previstas para el 7 de mayo trazaron nuevamente una línea divisoria entre Gobierno y oposición. A medida que pasen los días la polarización se profundizará. Y será más difícil diferenciar dentro del PJ entre acuerdistas e inflexibles. A tal punto que ayer se escucharon voces como la del jefe de la bancada de senadores justicialistas, Augusto Alasino, a favor de rechazar la iniciativa.
Alasino es uno de los legisladores que venía predicando por introducir modificaciones al proyecto y que se negaba a rechazarlo de plano. Para Moyano el rechazo es necesario ya que, aun si se introdujeran profundas modificaciones, Fernando de la Rúa tendría la potestad de vetarlas. Al Presidente le gustaría tener la ley aprobada el 13 de junio, día en que está programado el encuentro con su par norteamericano, Bill Clinton.
El jefe de la CGT rebelde, de todos modos, no se quedará quieto. Ya tiene en carpeta la organización de una “noche de vigilia” en la Plaza del Congreso para el día en que los senadores analicen el proyecto en el recinto.

 


 

TERRAGNO NO DIO SU INFORME ANTE EL SENADO
Entre la gripe y el partido

Por Fernando Almirón

Una epidemia de otoño y una endemia nacional le impidieron que el jefe de Gabinete, Rodolfo Terragno, brindar su primer informe ante el Senado de la Nación. El estado gripal que afecta desde hace tres días al funcionario, algo debilitado como para soportar más de cuatro horas de exposición sobre la gestión de gobierno frente a los legisladores, y el encuentro de fútbol entre las selecciones de Argentina y Chile que amenazaba con dejar al jefe de ministros hablando solo en el recinto, convencieron al los senadores de la Alianza de postergar la presentación de Terragno hasta el próximo miércoles, lo que fue inmediatamente aceptado por la bancada del PJ.
Terragno había trabajado su primera aparición en el Congreso con extrema prolijidad. Hace un mes se reunió con los jefes de las bancadas del Senado para combinar con ellos la dinámica que quería imponerle a su informes bimestrales, que desde la reforma de la Constitución nacional de 1994 el jefe de Gabinete debe brindar mes por medio en cada Cámara parlamentaria. Propuso dejar lugar a preguntas y repreguntas de los legisladores y realizar una exposición con apoyatura técnica, ya sea mediante transparencias o proyección de videos. Si bien estas modificaciones aún no fueron aprobadas por la Comisión de Asuntos Constitucionales, los senadores aceptaron que el jefe de Gabinete, en vez de leer su informe de espaldas a los legisladores, como era habitual durante la gestión de su antecesor, el justicialista Jorge Rodríguez, lo hiciera mirando a las bancas.
La presencia de Terragno en el Congreso era un hecho hasta el mediodía de ayer. Sin embargo, algunos senadores del oficialismo no disimularon su preocupación por el grado de exposición que ofrecería el gobierno a través de su representante en el momento de mayor tensión entre el Ejecutivo y la oposición enfrentados en torno de la reforma laboral. Estaba previsto que, después de los 30 minutos de exposición de Terragno, cada bloque tendría derecho a 45 minutos de preguntas a las que el jefe de ministros debería responder. “Ya teníamos las preguntas por escrito –aseguraron en el bloque de senadores de la UCR– así que no había nada que temer.”
Pero la Selección puso la pelota en la cancha y cambió el partido. “Los encuentros de la selección argentina hicieron abortar más de una sesión y dejaron a la deriva el debate de leyes pendientes de voto; imagínese qué hubiera pasado en este caso donde no había nada que votar”, aseguraron en el Senado. “No queríamos ver al ministro hablándole a un recinto semidesierto, con los pocos senadores presentes prendidos a los auriculares de sus radios portátiles.”

 

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