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Amenazado de muerte por denunciar
a una brigada de la bonaerense

Dos comerciantes denunciaron por robo a efectivos de la Brigada de San Martín. Cuando la Justicia procesó a los policías,
uno de los denunciantes fue atropellado por un auto y recibió amenazas.

Gabriel Milesi (izquierda) fue amenazado por dos hombres que le advirtieron que pare con las denuncias.
Su hermano David (derecha) denunció que la policía, en un allanamiento, le había robado mercadería.


Por Eduardo Videla

t.gif (862 bytes) �Cortala con la causa contra los polis, vos y tu hermano. Buchón.� El hombre escuchó la frase desde el suelo, mientras una pistola 9 milímetros lo apuntaba cerca de la cara. Los agresores �dos hombres de pelo corto� acababan de atropellarlo con su auto, un Fiat Duna clarito, y uno de ellos le pateó la cara antes de descargar la amenaza. El hombre es Gabriel Milesi, un comerciante de José C. Paz cuyo pecado fue respaldar a su hermano en una denuncia contra ocho policías que, en setiembre de 1997, se metieron en su casa, con la excusa de un allanamiento, y le robaron mercadería, dinero y otros bienes personales. Después de casi tres años, la causa se reactivó en los últimos días, cuando el juez de San Martín Aníbal Olivieri decidió procesar a los imputados y tomarles declaración indagatoria. La amenaza contra Milesi ocurrió justamente el viernes 17 de marzo, cuando los policías ya habían comenzado a desfilar por el juzgado. Milesi entró en esta historia después de aquel 3 de setiembre del �97, cuando un grupo de uniformados de la bonaerense derribó la puerta de hierro en la casa de su hermano, David, a las 8 de la mañana. Eran hombres de la Brigada de Investigaciones de San Martín que, decían, investigaban el robo de un camión de zapatillas Nike.
Los hermanos Milesi heredaron de su padre el oficio de busca: salen en bicicleta a vender zapatillas de marca, sábanas y electrodomésticos que compran en comercios mayoristas y venden en cómodas cuotas, con interés. David, justamente, almacenaba la mercadería en lo que debió ser un garaje de la casa que empezó a construir hace años y nunca terminó.
�Me rompieron la puerta, me esposaron, y me dejaron tres horas en el suelo mientras revisaban los lugares más insólitos de la casa�, relata David a Página/12. �De pronto, vi que empezaban a cargar cosas en dos camionetas de la Brigada. Pero no se llevaban sólo las zapatillas, sino también equipos de música, sábanas y acolchados. También se robaron unas joyas y 7000 pesos que tenía escondidos en el dormitorio. Uno de ellos, incluso, se sacó las zapatillas viejas y se llevo puesto un par nuevo�, recuerda el denunciante.
Milesi no tuvo ocasión de mostrar las facturas de compra de la mercadería: nadie se las pidió. Cuando, horas después, fue a la comisaría 1ª de José C. Paz a denunciar el hecho, el subcomisario Joaquín Sosa, en lugar de tomar la denuncia, lo mandó a hablar con la gente de la Brigada de San Martín. �Allí, el oficial Ernesto Soria me dijo que me iban a devolver las zapatillas, pero que de la plata y de las joyas no sabía nada�, relata el comerciante.
Como nadie le quiso tomar la denuncia, los hermanos Milesi recurrieron a la Oficina de Asuntos Internos, en La Plata. Recién entonces, tres días después del hecho, en esa oficina se inició la causa, que recayó en el juzgado de Aníbal Olivieri. Pero su pesadilla no terminó ahí: �El segundo jefe de la Brigada me ofreció dinero y 50 pares de zapatillas, pero quería que me rectificara. Me dio un plazo para que lo hiciera�, afirmó David.
El denunciante tuvo varias charlas con policías de la Brigada. �Para desalentarme, una vez me dijeron que en el 99 por ciento de los allanamientos ellos se robaban hasta la pintura de las paredes, y que los jueces estaban al tanto de todo. Y me aconsejaron: �Te conviene hacer un mal arreglo que quedarte con las manos vacías��.
La víctima no encontró consuelo en la Justicia: el doctor Olivieri avanzó lentamente la causa hasta que sobreseyó a todos los acusados en noviembre de 1998. Milesi apeló y la Cámara le dio la razón: le ordenó al juez, en marzo de 1999, que prosiguiera con la investigación. Al juez le llevó un año citar a los policías para tomarles declaración indagatoria por los delitos de robo, abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público. A todos les concedió el beneficio de la excarcelación. La causa es la 41.732, está caratulada como �Carmona, Justo Ramón y otros, sobre robo calificado e incumplimiento de los deberes defuncionario público�, y se tramita en el Juzgado Criminal 4 de San Martín.
El caso parecía encarrilarse hasta que el viernes 17 de marzo último, cuando ya los policías estaban desfilando ante el tribunal, un Duna �se le vino encima� a Gabriel Milesi, �aceleró a fondo y lo embistió�, según consta en la causa 73.722, caratulada como �amenazas y lesiones�, a cargo del fiscal de Instrucción Edgardo Ledesma. Milesi sufrió un fuerte golpe en la rodilla. Cayó al piso. Los agresores bajaron del auto: uno lo pateó en la cara, mientras el otro le apuntó con la pistola y lo amenazó de muerte. �Esto te pasa por ortiba�, le explicaron. El hombre tuvo que ser atendido en el Hospital Mercante.
Los Milesi nunca recuperaron lo robado. Hasta ahora, habían mantenido reserva sobre su denuncia. Pero la agresión y las amenazas los convencieron de que la cosa era seria: �Tenemos miedo de que nos maten�, confiesan.

 


 

DETIENEN A UN MEDICO Y A LA PAREJA QUE LO ADOPTO
Un bebé víctima de traficantes

Una investigación judicial posibilitó la recuperación de un bebé de un mes que habría sido comprado a su madre biológica por un matrimonio que fue detenido en la ciudad bonaerense de San Pedro. Detrás del hecho estaría una organización que se dedicaba a buscar madres solteras o en estado de indigencia, tanto de la zona de Rosario como en el norte del país, para ofrecerles dinero por los niños por nacer y posteriormente vendérselos a parejas que querían adoptar. El bebé recuperado �todavía se busca a la mamá biológica� tenía dos partidas de nacimiento, ya que había sido inscripto en una clínica privada y en un hospital público, ambos ubicados en la ciudad bonaerense de Baradero. Está detenido un médico que trabajaba en los dos establecimientos.
El matrimonio que tenía al pequeño fue detenido durante un allanamiento realizado ayer en una casa ubicada en Mitre 3175, de San Pedro. El niño nació el 3 de marzo pasado, con un peso de dos kilos cien gramos, en el Hospital Lino Piñeyro, de Baradero. Sin embargo, estaba inscripto allí y también en la Clínica Moderna. Los dos establecimientos fueron allanados por la delegación Campana de la División Operaciones Complejas y Narcocriminalidad, a cargo del comisario Juan Pedersoli. El caso fue iniciado por el fiscal de San Nicolás, Hugo Vanni.
Respecto de la doble inscripción del bebé, el comisario Pedersoli consideró que �es mucho más confusa la situación de la clínica�, y se trata de ubicar a un segundo médico que podría estar involucrado en la maniobra. La investigación comenzó hace un mes, luego de recibirse una denuncia anónima alertando sobre �el tráfico de bebés en la zona�, informó Pedersoli.

 


 

SEIS HERIDOS Y CAOS DE TRANSITO
Incendio en Constitución

Seis personas heridas, una de ellas de consideración, y un gran caos en el tránsito fue el saldo de una explosión seguida de incendio que se produjo ayer por la tarde en una oficina de la terminal de trenes de Constitución. El fuego se habría iniciado en la sala de mantenimiento, en el tercer piso, donde se encontraba trabajando un operario de la empresa concesionaria Metropolitano. Como consecuencia del hecho, que no afectó el funcionamiento normal del servicio de trenes, debieron ser evacuadas cerca de 200 personas que se encontraban trabajando en el lugar.
Aproximadamente a las 16 cuando, por causas que se están investigando, un operario de la concesionaria ferroviaria que se encontraba trabajando con una amoladora en la sala de mantenimiento del edificio, ubicado en Hornos 11, originó un cortocircuito que derivó en un incendio seguido de la explosión de una garrafa de gas. Debido a la presencia en el depósito de materiales inflamables, en cuestión de minutos, la sala y parte del piso, fueron ganadas por las llamas, que debieron ser combatidas por seis dotaciones de bomberos.

 

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