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DESIDERIO COLLINO, OBISPO DE LOMAS DE ZAMORA, NOTABLE TERRATENIENTE
El obispo que llegó a la tierra prometida

Monseñor Collino gobierna su diócesis desde 1972. Los gobiernos pasaron, pero el obispo mantuvo una notable coherencia en lo que parece ser su objetivo básico: pedir, demandar y conseguir más y más tierras. El obispado de Lomas es hoy el mayor terrateniente del partido y hasta se apropió del patio de juegos de una escuelita de chicos carenciados.

El obispo recorre sus dominios a bordo de un moderno BMW. Opera locales comerciales, terrenos y playas de estacionamiento.

Por Gustavo Veiga

t.gif (862 bytes) El reino de Dios tiene una delegación muy singular en el Gran Buenos Aires. La diócesis de Lomas de Zamora, cuyo titular es el obispo Desiderio Elso Collino, ha ido aumentando su patrimonio terrenal de un modo desmesurado y bajo discutibles métodos de apropiación. Esta política se inició durante la última dictadura militar y continuó bajo las diferentes administraciones peronistas que gobernaron el municipio. El mecanismo casi siempre fue el mismo: una ordenanza firmada por el intendente de turno. Pero esta estrategia del Obispado no concluye allí. En los terrenos concedidos o ganados al Estado, la Iglesia consiguió diversos beneficios adicionales. Explota locales en la terminal de ómnibus de Puente de la Noria, usufructúa playas de estacionamiento, permite el levantamiento de antenas de telefonía celular en un predio destinado a la construcción de un santuario, recauda por puestos ubicados en una peatonal y hasta intenta adueñarse de manzanas enteras en un barrio.
“La mayor concentración de tierras en Lomas de Zamora es del Obispado, ni el Estado tiene tantas hectáreas. Esto es injusto si se lo compara con la situación de millares de lomenses que no poseen un pedazo de terreno para vivir. Los vecinos de la zona denominada Cuartel Noveno sufren esa circunstancia, mientras que el Obispado se ha ido apropiando de parcelas, creo que deslealmente...”, le dijo a Página/12 el ex concejal Walter Besuzzo, docente y militante de base cristiano que desde su adolescencia cuestiona la actividad desarrollada por Collino. 
La destreza demostrada por el Obispado para ocupar terrenos también ha contemplado fórmulas menos formales que una ordenanza. En noviembre de 1993, desde la parroquia Nuestra Señora de Caacupé, se decidió irrumpir en los fondos de la Escuela Nº 79 de Villa Fiorito. Una vez usurpada una porción del colegio, se inició un conflicto entre la Iglesia, por un lado, y la cooperadora junto a dirigentes del gremio Suteba por el otro, que culminó con un claro triunfo del Obispado y la defección de las autoridades educativas provinciales y del municipio.
Las palabras del por entonces intendente de Lomas de Zamora, Juan Bruno Tavano, resultaron tan elocuentes como su poca predisposición a hacer cumplir la ley: “Si no se desaloja a la gente donde se iba a construir una escuela en la curva de Virgilio, ¿por qué se va a desalojar a la Iglesia?” Hoy, casi siete años después, la situación no cambió. Viviana Guido, profesora de historia y en aquella época secretaria gremial del Suteba, recuerda: “Se dejó que el Obispado avanzara, no se tomó ninguna medida y los chicos quedaron con un patio absolutamente reducido. Había cuatro alumnos por metro cuadrado en el sitio de esparcimiento de una escuela carenciada con 900 estudiantes. Este es un eslabón más de la cadena en que el Estado fue cediendo ante la Iglesia de Lomas”.
El temor a que se repitieran episodios similares puso en guardia a los dirigentes sindicales docentes. Tiempo después, alambraron el predio donde se encuentra la Escuela Nº 63, en la que estudió su alumno más famoso: Diego Maradona.
Cuando este medio intentó solicitar una entrevista con monseñor Collino en el teléfono 244-2294 del Obispado, una voz masculina que no se identificó, respondió del otro lado de la línea: “Para Página/12 no hay ninguna comunicación, adiós, adiós...” El corte abrupto del diálogo que impidió conocer la posición eclesiástica resultó tan previsible como el intento expansionista sobre el barrio 2 de Abril. En una carta dirigida al ex intendente Tavano el 16 de mayo de 1994, el obispo le solicitaba el otorgamiento de 23 manzanas en una zona donde varias familias reclamaban al mismo tiempo tierras para asentarse. 
“Este Obispado de Lomas de Zamora, con la Unión Lumen Dei, institución eclesial con activa y fecunda acción apostólica, educacional y social en 54 diócesis de 10 países de España (¿?) y América, desean realizar unambicioso proyecto,” decía la nota que firmaba Collino y en la que invocaba un mensaje al Poder Legislativo del ex presidente Carlos Menem para justificar semejante pedido. 
Seis años más tarde, el plano que imaginaba el obispo con una escuela técnica y hasta una universidad tecnológica quedó reducido a muchas menos hectáreas que las peticionadas. Ha pasado demasiado tiempo desde que, quien fuera intendente de Lomas de Zamora durante la dictadura militar, el doctor Enrique Gabriel Orquín, firmara sucesivas ordenanzas con donaciones de tierras al Obispado. Al menos entre octubre de 1981 y septiembre del ‘83, con los militares en desordenada retirada, aquel funcionario transfirió a la Iglesia de Lomas varias fracciones de tierra. Este dato no había sido casual. Monseñor Collino había cultivado fluidas relaciones con el poder castrense.
Con el advenimiento de la democracia, y en particular durante el decenio menemista, el Obispado siguió con su política de captar tierras. El ex edil peronista Besuzzo, quien durante su mandato impulsó varios pedidos de informes, sostiene que denunció “la instalación de una antena de Miniphone y lo más turbio, que es Puente de la Noria. A partir de esos hechos, el Obispado comenzó a poner algunos de sus hombres en la estructura municipal. En realidad, no para hacer negocios, sino para que sean perfectos guardianes de sus intereses. Todos los expedientes están garantizados por personajes que le facilitaron a Collino tener acceso a la aceleración de trámites burocráticos”.
La antena a la que se refiere Besuzzo se levantó en una parcela de 7.500 metros cuadrados ubicada en Recondo y Camino Negro. Según la ordenanza 6375, al Obispado se le otorgó un permiso de uso en ese terreno para que construyera el Santuario de los Santos de América y un Instituto de Investigación Histórica. Esas obras nunca se edificaron y sí apareció allí una antena de la empresa Miniphone que, en el Gran Buenos Aires, pagaría alrededor de 10 mil pesos por año por la utilización de un predio con ese fin. 
En marzo del año pasado, concejales de Lomas de Zamora denunciaron irregularidades en la terminal de ómnibus de Puente de la Noria cuyo concesionario es el Obispado. Collino firmó en 1994 un contrato de explotación de locales comerciales .-ubicados sobre una superficie de 1200 metros cuadrados– con una agrupación de transporte que preside un tal José Rodríguez. Este lugar había sido concedido el 28 de diciembre de 1990 por Vialidad Nacional al municipio lomense que, a su vez, les transfirió Puente de la Noria a los transportistas de la terminal. Cuando se difundió la imputación de los ediles, surgió el dato que una persona llamada Héctor Pérez había intervenido en el expediente municipal como representante del obispo, administrador del centro comercial de Puente de la Noria, titular de una firma denominada Relaciones Comerciales SA y presidente del Movimiento Cristiano Bonaerense, a quien se vincula en Lomas de Zamora con monseñor Collino. Tiempo después, voceros del Obispado negaron cualquier tipo de conexión con el enigmático señor Pérez, a quien acusaron de haber adulterado firmas y sellos. 
Las intrigas que encierran estas historias no conducen a Roma, pero sí al prelado que gobierna la diócesis de Lomas de Zamora desde el 7 de noviembre de 1972.


La diócesis del BMW

Desiderio Elso Collino nació en Firmat, provincia de Santa Fe, el 21 de marzo de 1926. Obispo cercano al poder de turno, cosechó buenas relaciones con la dictadura y también con el gobierno de Carlos Menem. En su diócesis persiguió a las Madres de Plaza de Mayo que se reunían a escondidas en un templo de la orden palotina. Coherente con su perfil de prelado acomodado a los tiempos políticos, abogó por la causa de Malvinas y, antes de que los militares abandonaran el poder en 1983, amenazó con excomulgar a los docentes que se afiliaran a CTERA durante una homilía. 
Cuando presidía la comisión episcopal para los medios de comunicación, se encargó en persona de intervenir en el levantamiento de programas como Canal K. Una vez, ante una Asamblea de Radios Católicas, dijo con respecto a la administración menemista: “Con este gobierno entramos por la ventana, pero entramos. Tenemos que lograr la mayor cantidad de frecuencias. Después, venga quién venga será imposible desmontar lo sucedido”. 
Una política parecida a la que adoptó para apoderarse de tierras en su diócesis, que abarca los partidos de Almirante Brown, Esteban Echeverría, Lanús, Lomas de Zamora y San Vicente, donde habitan casi dos millones de personas y se levanta un centenar y medio de templos católicos. Collino, además, es hincha de San Lorenzo y a menudo se lo ve a bordo de un moderno BMW con el que recorre su territorio eclesiástico. 

 

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