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Una comisión para analizar Yacyretá


Por Cledis Candelaresi
t.gif (862 bytes) Nicolás Gallo adoptó una fórmula común para solucionar las controversias más enconadas que el Gobierno mantiene con poderosos grupos empresarios. El ministro de Infraestructura resolvió crear una comisión mixta para dirimir el conflicto que existe con Eriday, contratista civil de Yacyretá, por un reclamo multimillonario que este grupo formuló al Estado. Con esta decisión, y a semejanza del camino que eligió con el Correo Argentino, el ministro decidió barajar y dar de nuevo, aun desechando la profusa documentación oficial que ya refutó casi todas las pretensiones empresarias. La Auditoría General de la Nación está a punto de sumar su dictamen sobre el tema.

  Días pasados, Gianfranco Rizzo --vicepresidente ejecutivo de Impregilo y titular de Eriday-- llegó al despacho ministerial. Su propósito no era otro que destrabar el conflicto en la intimidad de una discusión cara a cara: el consorcio exige cobrar por asuntos contractuales pendientes (ACP) cerca de 1500 millones de pesos, monto en el que englobaría desde una compensación por el desagio que le aplicó la Entidad Binacional Yacyretá sobre los pagos periódicos, hasta la comida que la empresa le proporcionó a su personal en obra, después de un duro conflicto sindical.

  Para despejar el camino y asegurarse algo de aquella suma, el empresario promovió hace poco más de un año un arbitraje, contratando como representante a Henry Kissinger. Después de muchas idas y vueltas, la designación del árbitro estatal recayó en el ex camarista Mariano Cavagna Martínez, quien en diciembre pasado dejó vacante el cargo con su renuncia, sin que hasta el momento se hayan designado reemplazantes. Cuando días atrás Kissinger visitó Buenos Aires, dio marcha atrás con la pretensión original y alineó su discurso con el oficial: "No están dadas las condiciones para un arbitraje", sostuvo después de entrevistarse con varios ministros y el Presidente.

  Para el Gobierno, la vía arbitral es inválida, entre otras razones, porque aún no se realizó la recepción definitiva de la represa (formalmente, sólo se hizo la provisoria). Pero también, porque aún no está precisado qué es lo que, eventualmente, se sometería a un arbitraje.     Frustrada --al menos momentáneamente-- la vía del laudo, la jugada de Eriday consiste en persuadir al Gobierno de que sus pedidos son consistentes. Gallo juzgó públicamente que los 1500 millones de pesos pretendidos es una suma "disparatada". Sin embargo, el ministro descuenta que muchos de estos reclamos son fundados y, para analizarlos, decidió constituir una comisión que integrarán funcionarios y empresarios. De ese modo, hizo a un lado documentos oficiales referidos al tema.

  El propio cuerpo directivo de la EBY (Entidad Binacional Yacyretá), así como la Sindicatura General de la Nación, ya juzgaron improcedentes el grueso de las pretensiones empresarias. En el caso particular de la Sigén, limitó a 130 millones el monto de los conceptos susceptibles de discusión. Y, por si fuera poco, esa cifra estaría adecuadamente cubierta con pagos que el Tesoro nacional ya realizó a cuenta del pleito pendiente. La AGN, en tanto, acaba de elaborar un documento, que también limitaría el pleito en discusión. Pero a ojos del ministro, esos papeles tienen un valor relativo, ya que no estarían apropiadamente fundados.

  La situación es semejante a la que se generó con Francisco Macri, en el Correo Argentino. También en el caso de Yacyretá, Gallo constituyó una comisión con el objetivo de acordar con los privados sobre entredichos heredados del menemismo.

 

YACYRETA AVANZA, CON EL ESTADO
A pesar del Banco Mundial

Por C.C.
A mediados del mes que viene, Fernando de la Rúa firmará junto a su par de Paraguay, Luis González Macchi, un compromiso para avanzar con las obras de Yacyretá y aumentar la capacidad operativa de la represa. El esquema elegido, que será anunciado en Asunción, descarta definitivamente la posibilidad de privatizarla, tal como sugiere el Banco Mundial, prestamista y controlador de la obra. 

  La fórmula elegida por los dos gobiernos confiere a la Entidad Binacional Yacyretá la responsabilidad de licitar las obras civiles que restan para elevar de 76 a 83 metros la cota de la represa, cuyo costo está estimado en alrededor de 600 millones de pesos. Se trata, fundamentalmente, de relocalizar viviendas, indemnizando a los propietarios desplazados. El financiamiento estará a cargo de un pool de bancos --también a elegir mediante una licitación--, que otorgará un préstamo contra la garantía de la futura venta de energía. Los técnicos oficiales calculan que con las nuevas obras la presa facturará unos 200 millones adicionales cada año, gracias a la mayor generación. Pero este esquema se contrapone con la fórmula del Banco Mundial. Es decir, privatizar el gerenciamiento de la central y que los administradores privados sean los encargados de ampliar su capacidad, cobrándose con la venta de electricidad.

  Mihkail Gorvachov, en su calidad de titular de Green Cross Internacional, visitará próximamente la represa para juzgar por sí mismo el impacto ambiental que tendrá la ampliación del lago. "Es una determinación muy seria", advirtió.

 

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