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SE INAUGURA HOY LA FERIA DEL LIBRO EN EL PREDIO DE LA RURAL
Una expo mucho más grande 

Con un cambio de sede que generó controversias, la edición 2000 de la feria promete una oferta de 800 actos culturales, y espera una venta de un millón de libros. Visitarán la exposición los escritores Mario Vargas Llosa y Antonio Skármeta, entre otros. 


Por Verónica Abdala
t.gif (862 bytes) La primera edición de la Feria del Libro del siglo XXI parece revestida de novedades. La más importante y polémica es que la megaexposición editorial abandonó su sede histórica, el predio Municipal de Exposiciones, para trasladarse a la Rural porteña. Para los asistentes, la mudanza debería redundar en un mayor grado de comodidad, teniendo en cuenta que el nuevo espacio cuenta 24 mil metros cuadrados, que fueron divididos en cinco pabellones. Para los expositores, en cambio, significó un aumento importante de los precios de alquiler, que incluso privó a algunas editoriales chicas de la posibilidad de tener su stand. Por primera vez desde fines de la década del 80, la apertura no estará a cargo, por otra parte, del presidente Carlos Menem. El honor quedó en manos de su sucesor, Fernando de la Rúa, quien ya había participado de fiestas inaugurales como jefe de Gobierno porteño. El lema que preside la primera feria del siglo XXI es �Los libros y el tiempo�.
Los organizadores afirman que el aumento es consecuencia directa del cambio de ámbito: mientras que el año pasado la Fundación El Libro desembolsó cerca de un millón de pesos por el alquiler del predio, este año debe pagar casi el doble. La explicación, sin embargo, no conforma a muchos de los expositores �ver recuadro� como tampoco a algunos miembros del círculo de organizadores. Estos aseguran que el contrato con la Rural podría haberse cerrado en mejores condiciones, en vistas de la importancia y la convocatoria de que goza tradicionalmente la feria, cuyas dos últimas ediciones fueron visitadas por un millón de personas.
El espacio de 24 mil metros cuadrados podrá ser visitado por el público desde mañana, y hasta el 8 de mayo, de lunes a jueves de 15 a 23, y viernes sábados y domingos de 15 a 24. Entre los escritores que llegarán al país para sumarse a las actividades culturales, mesas redondas, conferencias y firmar ejemplares, invitados por sus respectivas editoriales, se destacan el peruano Mario Vargas Llosa, los chilenos Antonio Skármeta y Jorge Edwards, y los argentinos residentes en el exterior Mario Bunge, Emilia Ferreiro, Juan José Sanguinetti y Néstor García Canclini. La lista incluye también a la francesa experta en victimología Marie France Yrigoyen, monseñor Jorge Mejía �director de la biblioteca vaticana�, dos británicos que hacen poesía en ritmo de rap (se llaman �JC001� y Benjamin Zepahniah �este último con fuerte tradición jamaiquina�), la poeta escocesa Liz Lockhead, el mexicano Sergio Pitol -reciente ganador del Premio Juan Rulfo�, y la española Nuria Amat.
Por supuesto, participarán de un modo u otro casi todos los autores argentinos en actividad, aunque muchos de ellos suelen formar parte del evento a regañadientes.
El acto de inauguración de la 26ª edición comenzará hoy a las 19, en el Pabellón Azul de La Rural. En ese marco, Jairo interpretará el Himno Nacional junto a la Orquesta de la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad, dirigida por el maestro Guillermo Salczman. A partir de mañana, pagando cuatro pesos de lunes a jueves y cinco pesos de viernes a domingos y los feriados, el público podrá ingresar en ese maregmanum donde convivirán 1320 expositores de 40 países y 23 provincias. Los organizadores anuncian 800 actos culturales y calculan que habrá alrededor de un millón de libros que quedarán a disposición de los asistentes. Los jubilados y pensionados, estudiantes y docentes universitarios que presenten documentos probatorios tendrán la posibilidad de ingresar gratuitamente, todos los días.

 

La literatura, cosa de chicos

Laura Devetach, Laura Roldán, Graciela Beatriz Cabal, Jorge Accame, Ana María Shua, Marcelo Birmajer, Elsa Bornemann, Carlos Silveyra y Silvia Schujer son algunos de los escritores que animarán las actividades infantiles de la feria del libro. Entre las actividades más importantes, en este sentido, cabe destacar la presentación del libro Luli, la gatita de ciudad, del escritor Mempo Giardinelli (será el domingo próximo a partir de las 16.30), la mesa redonda sobre �La literatura y los jóvenes: un vínculo posible en la escuela� con la presencia de los autores Accame, Shua y Birmajer (el viernes 28 a las 19.30). El domingo 30, desde las 15.30, se realizarán narraciones de cuentos a cargo de Estrella y con la participación de los autores Ricardo Mariño y Graciela Montes, que además firmarán ejemplares. El viernes 5 a partir de las 16 Silveyra presentará Piropos, trabalenguas y mucho más, una recopilación perteneciente a la colección �Faltó el profe�. Por otra parte, el sábado 6, desde las 15.30, Schujer y Bornemann leerán una serie de cuentos y dialogarán con sus pequeños lectores.


¿Les sirve a los escritores?

Alicia Dujovne Ortiz (Maradona, Eva Perón): �La feria es especialmente importante para un escritor porque se establece una relación directa con el lector, una figura �invisible� a la que nos dirigimos mientras trabajamos en este oficio solitario. Pero también es ese clima familiar, desacralizante, que se genera en torno del libro: la gente hojea, no compra necesariamente, pero toca los libros y disfruta del hecho literario; algo que no ocurre en las librerías que son como un �templo�.�

Guillermo Saccomanno (El buen dolor, Bajo bandera): �Arranco haciendo una aclaración: la feria no es �tal como se proclama� �del autor al lector�, sino �del editor al lector�. Y esta aclaración no es caprichosa: hay que separar muy bien lo que es la literatura argentina, de lo que es la industria editorial. Asentada la democracia, la literatura argentina hoy atraviesa un excelente período, de mucha y buena producción, con nuevas estéticas y poéticas, ideales para ser analizadas y difundidas a partir de discusiones y debates serios, algo que no interesa a las editoriales, sólo preocupadas por �mcdonalizar� a los libros y sus autores. Pero la feria es muy útil: cumple con el �rol sarmientino� de educar al �soberano�, un soberano empobrecido de clase media que visitando la feria tiene la �ilusión óptica� de haber celebrado a la cultura, así como se celebra el 25 de mayo. La familia argentina va a la feria y como no puede comprar libros, compra �choripán�, junta folletos de promoción de cualquier editorial, del Correo Argentino o de la pymes, ve de cerca a Sabato y así se va contenta, con la idea de que eso es cultura.� 

Marcelo Birmajer (Historias de hombres casados, No tan distinto): �La feria es relevante por varios motivos: por un lado, porque se trata de un enorme salón dedicado en forma exclusiva a la promoción y venta de libros. Y que la gente vaya hasta allí sólo porque hay libros, es un hecho milagroso. Estoy convencido de que mientras uno está leyendo no puede estar haciendo algo peor, otro hecho destacable. Y los escritores tenemos allí la posibilidad de que los lectores se puedan encontrar con todos nuestros libros y no sólo con los que decide exhibir una librería.�

Luisa Valenzuela (Cambio de armas, Aquí pasan cosas raras): �A pesar de todo el revuelo que se genera y que no tiene nada que ver con la literatura, para nosotros sigue siendo un acontecimiento respetable. Vienen autores del extranjero, con quienes no nos podemos encontrar con asiduidad sino a través de estos eventos y, además, cualquier actividad que ponga el acento en el libro, es importante. Claro que, frente a la masividad y diversidad de las propuestas que tienen lugar en la feria, sería bueno apuntar a la cuestión literaria en sí, es decir, promover discusiones, análisis y debates serios que tengan como eje central a la literatura, y sobre todo, a la literatura local.�

Horacio Salas (El Centenario, Borges y Antología poética): �Creo que si la feria reviste importancia es en cuanto a que se trata de un hecho público importante, a través del que la gente constata que los escritores existen, que son de carne y hueso. Pero en verdad, a los escritores la feria ni les da ni les quita nada. Y esto es así porque, aunque sin dudas es la exposición del libro más concurrida del mundo, está cada vez más comercializada, tiene cada vez menos relevancia cultural y hoy es sólo una gigantesca reunión de libreros, editores y organizadores de la feria. El descuido �cultural� es absoluto: hay una total falta de creatividad sobre este tema �siempre las mismas mesas, con los mismos panelistas, entre otras repeticiones� y se prefiere centrar la atención en un libro de autoyuda (porque trae más gente), que privilegiar un título de Héctor Tizón o de Pedro Orgambide, que piensan y discuten el país.� 
Entrevistas de A.M.P.


¿Es útil para las editoriales?

Mariano Roca (Tusquets) �La feria no representa un negocio en cuanto a la venta de libros, aunque mucha gente crea que las editoriales �se hacen el año� con la exposición. Pero es importante respecto de la posibilidad que ofrece de mover nuestro fondo editorial; algo imposible de lograr en las librerías que, limitadas por una razón de espacio, sólo pueden exhibir bien los diez best-sellers del momento. En el caso de Tusquets no es una editorial que se caracterice por la cantidad de novedades, sino por la calidad de su catálogo. Por eso, más allá de los costos, que son muy altos, hay que estar.�
Ricardo Sabanes (Planeta) �Para nosotros, la Feria del Libro es útil en aspectos promocionales y en presencia del grupo editorial en el mercado de lectores. Y también lo es porque dispara el período del año en que comienza el consumo masivo de libros. Si hablamos en términos comerciales, no: en venta de libros facturamos el 1 por ciento de la facturación anual de la editorial.�
Alberto Díaz (Seix Barral) �La feria es el hecho cultural más importante del año para los editores: un millón de personas se desplazan hasta allí con el único objetivo de encontrarse con el personaje central de ese evento, el libro. Además de la consabida promoción de títulos que se realiza en la feria, no es un dato menor en lo social, constatar que, en muchos casos, se trata de gente que compra un libro sólo en ocasión de la feria.�
Daniel Divinsky (Ediciones De La Flor) �La feria nos sirve por una razón de espacio: ninguna librería cuenta con lugar ni información para exhibir y vender el fondo de las editoriales, aquellos libros apetecibles para ciertos lectores que sólo es posible hallar durante la exposición. Hay que seguir apostando a esta cita, ideal para promocionar a nuestros autores. Y paralelamente a la feria se realizará el Congreso Mundial de Editores; un hecho honrosísimo para este país, que no figura demasiado en los �mapas editoriales� del mundo.�
Gloria Rodrigué (Editorial Sudamericana) �La feria marca un período del año en que todo el mundo �y sobre todo, los medios de comunicación� concentra su atención en el libro. Es cierto que los stands son excesivamente caros y que, por eso mismo, no ganamos plata con la feria. Pero lo tomamos como una inversión en �imagen�: podemos promocionar a nuestros autores y mostrarle al público la totalidad de lo que hacemos, algo imposible de concretar en otro contexto.�
Leonora Djament (Grupo Editorial Norma) �Cualquier motivo vale, si la reunión es en torno a un libro. Hay que recuperar el contacto de los lectores con los libros, para que vuelvan a formar parte de la vida cotidiana y no sean protagonistas una vez al año. Por la crisis económico-cultural, el libro pasó a ser un objeto extraño y distante: un objeto suntuoso o difícil de descifrar.�
Entrevistas de Alicia Martínez Pardies.

 

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