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Esta vez, los sueños de “Akira” se confunden con el apocalipsis

El “animé” está convirtiéndose en un culto en la Argentina. Este film, ambientado en una “Neo Tokio” del año 2019, es su obra maestra


Por Horacio Bernades
t.gif (862 bytes) Animé. Esa es la palabra clave, la que vuelve locos a muchos e hizo que otros tantos se pusieran a ver dibujos animados de la noche a la mañana y con la mayor seriedad. Animé es la palabra que los japoneses tomaron de Occidente y reciclaron, para ponerles nombre a sus creaciones animadas, hace ya unos veinte años. Hoy en día, el animé es una pasión loca para millones de fanáticos, tanto en Japón (donde los fans reciben el nombre de otakus, palabra que refiere a una forma de adicción) como en el mundo entero. Animé son dibujitos de televisión dirigidos a los niños, como los nunca bien ponderados Pokémon o Dragonball, y son también series, videos o largometrajes para adultos. Entre ellos, el género produjo ya a esta altura una buena cantidad de obras maestras. Lo seguirá haciendo, sin duda. Akira es una de esas obras maestras, y ya está en videoclubes. 
En Argentina, el culto por el animé se encuentra en plena eclosión, con ciclos permanentes (el que lleva adelante el Centro Rojas es ya todo un clásico concurridísimo) y un tráfico continuo de videos y revistas, en comiquerías. Hasta ahora, los editores locales parecían no haberse enterado de la existencia de este verdadero culto. Por suerte, acaban de hacerlo. El sello Plus Video, que cuenta prácticamente con el monopolio de la edición de Pokémon, Dragonball y otras, pega por estos días un inmenso salto cualitativo, con el lanzamiento de Akira, posiblemente la película que marcó la definitiva madurez del género, allá por fines de los 80. Si bien otro sello la había puesto en circulación hace ya unos cuantos años, encontrar Akira en videoclubes resultaba casi imposible. Sí había salido hace unos meses una tirada para venta, junto con Ghost in the Shell y Alita, otros dos grandes exponentes del género. Cuya edición destinada a videoclubes ahora anuncia Plus Video, para los meses de mayo y junio, respectivamente. ¿Habrá posibilidades de que se editen aquí otras piezas maestras, como la serie Evangelion, Perfect Blue o los largometrajes del maestro indiscutido del rubro, el gran Hayao Miyazaki? Los editores tienen la palabra. 
Antes de ser animé, Akira fue manga. Ese es el nombre que en Japón se les da a las historietas. Creada por el talentosísimo Katsuhiro Otomo, Akira se editó como libro a comienzos de los 80, convirtiéndose pronto en clásico del género. Quien se la imagine como una simple revistita está equivocadísimo. Llegó a editarse, completa, en seis frondosos volúmenes, más de dos mil páginas que originalmente fueron en blanco y negro y más tarde se exportaron a Estados Unidos coloreadas. Dado su impresionante éxito, no debe extrañar que se le haya ofrecido a Otomo hacer la versión cinematográfica, cuando incluso la historieta todavía no había terminado de publicarse. Esa es la razón por la cual los fans encontrarán diferencias entre ambas versiones (la del manga y la del animé), además de que la necesidad de comprimir dos mil páginas a dos horas de película impone severas modificaciones. En su versión animé, Akira es una ambiciosísima historia de anticipación, adscribible al modelo antiutópico que en cine se hizo sumamente popular con películas como Blade Runner o Brazil (de las cuales la versión-manga de Akira es contemporánea, vale aclarar). 
La historia transcurre en el año 2019, “treinta y un años después de la tercera guerra mundial”, según aclara un cartel inicial, en la ciudad llamada Neo-Tokio. Hubo un desastre nuclear y existió también un mesías llamado Akira, cuya segunda venida es predicada ahora tanto por las fuerzas gubernamentales como por ciertos grupos de fanáticos religiosos. La ciudad es un caos, y el presidente planea una drástica “limpieza moral”. Antes de que pueda hacerlo, el comandante en jefe del ejército lo limpiará a él, con la vieja excusa de la necesidad de poner orden frente a la proliferación de grupos revolucionarios. A todo esto, los jóvenes seorganizan en pandillas, sobre todo de motociclistas. Uno de esos bikers, llamado Tetsuo, es captado por fuerzas militares y utilizado como parte de un siniestro experimento científico. Ese es el punto en que la historia comienza a mutar hacia lo imprevisible. Ya que, como consecuencia de esas pruebas, Tetsuo desarrolla superpoderes que lo asemejan a aquel mítico Akira. Y gracias a los cuales comienza a armar desastres de proporciones. ¿Anuncio de un nuevo apocalipsis? En el videoclub está la respuesta. 

 

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