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DESPUES DE UNA LARGA AUSENCIA, AYER VOLVIO AL KASSAR
Eramos pocos y llegó Monzer

El sirio comparecerá el martes ante la Justicia por haber obtenido un pasaporte en tiempo record, en cuya foto tiene un saco que, según dice, le prestó Carlos Menem.

Recién llegado desde Ibiza, Monzer Al Kassar fue recibido en Ezeiza por Jorge Antonio.
El viejo empresario peronista y su compadre sirio mantienen una relación que nació en España.


Por Carlos Rodríguez

t.gif (862 bytes) El fantasma de Monzer Al Kassar volvió a corporizarse ayer en la Argentina, como una gran paradoja, justo en la víspera del Domingo de Gloria. “No hay ninguna razón para quedar detenido”, dijo cuando llegó al aeropuerto de Ezeiza, como para agrandar el mito del hombre que está siempre acusado y nunca condenado. El sirio, señalado históricamente de estar vinculado con el tráfico internacional de armas, la droga y todo negocio ilegal que se huela en el aire –como un moderno Al Capone– viene intimado por el juez federal Jorge Ballestero, quien le iba a subastar un inmueble valuado en 200 mil dólares, además de pedirle la captura internacional, si no se presentaba a declarar. El magistrado lo tiene como imputado en una causa por la obtención, entre gallos y medianoche, de un pasaporte argentino con una fotografía presuntamente tomada en el despacho presidencial de la Casa Rosada, vistiendo una chaqueta del mismísimo ex mandatario Carlos Menem. 
Como para darle un toque sentimental a su llegada, Al Kassar dijo estar “muy feliz de volver al país” porque durante su estadía iba a poder visitar a un hijo suyo que vive en la Argentina. “No voy a declarar nada sobre la causa por respeto a la Justicia”, se atajó aludiendo a la audiencia del martes con Ballestero, quien lo procesó en la causa, aunque se descuenta que lo dejará en libertad por tratarse de un delito excarcelable. Es posible que Al Kassar tenga que presentarse, al menos para una declaración informativa, en varias causas en las que ha sido denunciado. Entre otras, la que investiga la venta de armas a Croacia y Ecuador, a cargo del juez Jorge Urso, y la relacionada con el atentado contra la AMIA, que lleva el juez Juan José Galeano. 
Para confirmar el misterio que siempre acompaña sus pasos, Al Kassar fue recibido por otro viejo fantasma del ámbito político, el empresario peronista Jorge Antonio, quien desde sus lejanas misiones como delegado del ex presidente Juan Domingo Perón, siempre estuvo a la sombra de los líderes partidarios, como lo demuestra su cercana presencia junto a Carlos Menem. Para cerrar el círculo, Al Kassar aclaró que no ha tenido “ningún contacto” con el actual gobierno, pero sí con representantes “del anterior” y no descartó un posible encuentro con Menem. Cuando escapó del asedio de la prensa, se subió a una camioneta Trafic y volvió a desaparecer, se presume que hasta el martes, cuando declare ante Ballestero. 
“Las fotos para la obtención de la documentación oficial fueron sacadas en el despacho presidencial y lucía una chaqueta perteneciente al entonces presidente Menem”, declaró Al Kassar en 1998 ante el juez español Baltasar Garzón. El fotógrafo que hizo la toma, Eduardo Ratto, aseguró que en ese momento, febrero de 1990, no conocía a Al Kassar y que le tuvo que hacer copia tipo carnet a pedido de “un empleado de Amira” Yoma, la ex directora de Audiencias del presidente Menem. Ratto le aseguró al diario La Nación que la ropa “no era del Presidente”. 
De todos modos, en abril de 1992, Monzer Al Kassar y su esposa Raghda Habal recibieron la ciudadanía argentina en tiempo record. Apenas en tres meses obtuvieron toda la documentación en el juzgado de Mendoza a cargo de Jorge Burad. En la causa están involucrados el ex director de Migraciones Aurelio “Za Za” Martínez y varios funcionarios policiales que olvidaron consignar el prontuario de Al Kassar. El proceso permitió confirmar los vínculos que unían al sirio con el riñón del menemismo: Amira, Carlos Corach, Julio Mera Figueroa y Alberto Kohan, entre otros. 
Al Kassar admitió varias veces que, en los comienzos del gobierno de Menem, el Estado argentino le encomendó la misión de vender siete submarinos y tanques de guerra. También se lo vinculó con la venta de cuatro aviones de combate Pucará a Sri Lanka, en casi 11 millones de dólares. El ex jefe de la Fuerza Aérea Ernesto Crespo también fue relacionado con el sirio. Crespo negó esa relación, mientras que Al Kassarrechazó que él fuera “el jefe” de otro fantasma, Alfredo Yabrán, de quien se separó diciendo: “Yo no me hubiera suicidado”. 
Los que no negaron nada fueron Corach y Kohan. El primero, siendo ministro del Interior, alabó la “gran trayectoria” de Al Kassar, de quien dijo que “ha trabajado para el gobierno de los Estados Unidos, el de Inglaterra y ha sido vinculado a distintos países detrás de la Cortina de Hierro, cuando ésta existía”. Corach dijo del sirio que no tenía “ninguna captura dictada”. Por ahora, sólo tenía un pasaporte argentino, igual que el Gran Maestre de la Logia Masónica Propaganda Due, Licio Gelli, otro gran amigo de la Argentina en general y del peronismo en particular. Y también acusado de traficar armas. 

 


 

Su vida, un prontuario internacional

  Monzer Al Kassar es hijo de un diplomático, nació en Yabrud, Siria, y actualmente, a sus 54 años de edad, tiene residencia oficial en Marbella, España, en el palacio Mifaldi de Puerto Banus. 
  Estuvo preso en 1974 en Londres por tenencia de drogas, en 1986 la Justicia francesa lo condenó por tenencia ilegal de armas y en 1992 el juez Baltasar Garzón lo arrestó en España en una causa por tráfico ilegal de armas. También fue juzgado y absuelto en Dinamarca, Italia y Alemania.
  En Argentina tiene dos causas que están unificadas en el Juzgado federal a cargo de Jorge Ballestero, quien lo investiga por las irregularidades cometidas para obtener cartas de ciudadanía para él y su esposa en la provincia de Mendoza y donde el 29 de marzo se le dictó prisión preventiva por falsificación ideológica y uso de documentos públicos. En la resolución judicial aparece por primera vez en el expediente, y después de ocho años, el nombre de Carlos Menem, quien ayudara a Al Kassar a obtener su documentación argentina y a quien el comerciante sirio autoproclamara como “mi paisano, un gran hombre”. 
  Al Kassar manifestó hace dos años que deseaba volver a la Argentina para enfrentar “cara a cara” a Domingo Cavallo, quien entonces lo había involucrado en el atentado de la embajada de Israel, tal como lo denunció el diputado Franco Caviglia. Aseguró no conocer a Alfredo Yabrán. 
  Son los tribunales suizos los que no lo dejan en paz: está acusado de traficar explosivos y armas y por su relación con la mafia de las drogas. u El juez Kasper Anserment fue quien obtuvo el 22 de noviembre último el único fallo vigente contra Al Kassar en el mundo, por el cual le confiscaron 3.315.000 dólares derivados de una operación de ventas de armas polacas a Croacia realizada en 1992. El juez demostró que, violando el embargo decretado por la ONU, que prohibía la venta de armas a los Balcanes, Al Kassar fue el intermediario entre un fabricante polaco de fusiles y Croacia, camuflando la venta como un envío de azúcar a Yemen del Sur. 
  Allí también se lo implicó con el atentado a la AMIA, ya que el mismo Anserment señaló que en 1990 Al Kassar compró 200 toneladas de explosivo exógeno en España que fueron enviados hacia Siria y luego a Buenos Aires.

 

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