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Por Mariano Blejman –¿Modificó su trabajo el hecho de haberse hecho conocido? –Me sirvió al ego, pero no es bueno que a un tipo de radio le conozcan mucho la cara. Es mucho mejor cuando uno no es conocido y lo escucha todo el mundo. Lo fantástico de la radio es que uno no sabe cómo es la cara del que habla. En la televisión, si uno está mal mostrado es una mierda. Mientras que en la radio, con un par de palabras se pueden hacer imaginar muchas cosas a la gente. Cuando ya saben cómo se ríe uno o cómo es su cara, esto pierde en imaginación. –O sea, que para hacer radio le gustaría no tener una cara conocida. –Totalmente. Me gustaría salir de la radio y parecer un administrativo más. –¿Cree que la radio necesita de caras conocidas? –Hay dos tipos de radios: la que se hace con personalidad va a tener siempre gente en la televisión. Héctor Larrea, Cacho Fontana y Pinky empezaron en la radio. La televisión necesitó personalidades y las buscó en la radio. Todas las radios con personalidades tuvieron que compartirlas con la televisión, porque antes, estas personas vivían muy bien solamente de la radio. Hay radios que no se nutren de personalidades, sino de voces, como FM 100 o FM Hit. Pero cuando prueban una vocecita de la radio que no tiene personalidad, seguramente no va a andar en la tele. –Usted ha sido reticente a hacer televisión. –Es cierto, he tenido muchas más propuestas de las que acepté. Aunque cada tanto me meto. Pero vuelvo a lo de antes, Santo Biassati no es una voz: es una persona que tiene un poder de convicción y convocatoria. La Rock & Pop salió de una radio de voces, pero después se fueron creando personalidades. Mario Pergolini era una voz que fabricó y desarrolló una personalidad que hoy le permite estar en la televisión. El caso mío es otro, y ahora los productos televisivos vienen hacia la radio y esto ya se mezcló demasiado. –¿Cómo fueron sus comienzos en la radio? –Cuando yo comencé a hacer radio había una ley de radiodifusión que prohibía cosas como pegar temas del mismo intérprete, o de la misma compañía. Era la época de López Rega y había que pasar 50 por ciento de tango y folklore. Del otro 50, quedaba un 25 por ciento para música extranjera. El problema es que “Ojotas y Tortugas” era un programa de rock que tenía que pasar tango y folklore, entonces como yo estaba de turno en la radio y no hacía nada, más que anotar las canciones que salían al aire, les empecé a escribir glosas graciosas para que ellos presentaran esa música. Tiempo después, cuando yo trabajaba en una compañía constructora y había dejado la radio, Gómez Castañón se acordó de mí, y me llamó a fines del ‘75 para trabajar en JC y Asociados hasta 1986. –¿En qué radio salía? –JC tenía producciones en Radio Del Plata, FM Splendid, Excelsior... Llegamos a tener 70 horas de radio por día. Casi tres días en un día. Lo que más produje fueron avisos comerciales. Recuerdo que era una época terrible. A veces sonaba un teléfono y alguien decía: “a partir de estemomento sólo se lee Télam” y colgaba. Y todos leían Télam. Era la época de la AAA. Yo tuve mi programa “AMPM”, que empezaba a las 9 y terminaba a las 11 de la noche. Era el primer programa en simultáneo en AM y FM. Duró hasta fines de 1985. Fue un programa de Rock & Roll. A raíz de las Malvinas tuvimos un acercamiento muy grande al rock en español. La llegada del Mariscal Romero a la Argentina la hicimos nosotros. Era la Rock & Pop antes de la Rock & Pop. Grinbank escuchaba “AMPM” antes y estaba interesado en que yo estuviera en su radio. En 1987 arranqué allí con “Radio Bangkok” que duró hasta fines del ‘89. Antes que terminara el año nos dieron una patada en el culo y en el ‘90 volví con “Buenos Aires, una divina comedia” con Elizabeth Vernaci. En 1992 fue sabático, me dediqué a viajar, conocí Bankgok y me di cuenta de que era como pensaba. –¿Y cómo es Bangkok? –Como Buenos Aires pero del otro lado del mundo. Entre el ‘93 y el ‘94, cuando La Nación compró Radio Del Plata me dieron la FM para programarla. Pero a fines de 1994 apareció Marcelo Tinelli con el signo pesos marcado en la frente y me dieron salida. Ellos querían dinero rápido y nosotros recién al año y medio comenzamos a balancear las cuentas. Hasta que en 1995 pasamos con “Animal de Radio” a la Rock & Pop. Antes, los proyectos me duraban dos o tres años, ahora empiezo el sexto. Pero todavía no me aburrí. Cuando me aburra voy a largar, pero avisaré unos meses antes. –Lalo, ¿para quién trabaja realmente? –Hoy está todo mezclado. Antiguamente yo laburaba para Romay y esto daba otra relación patrón/empleado. Hoy se ha perdido esa relación. Primero trabajás para un neocelandés, pero después dicen que no, que vendieron y ahora son australianos o son mexicanos como en la Rock & Pop. Y a mí me da un poco de terror.
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