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LOS SENADORES DE LA ALIANZA Y DEL PJ APROBARON LA LEY LABORAL
Y todos se declararon ganadores

Los aliancistas celebran porque impusieron la ley, porque avanzarán sobre el poder gremial y en las reformas estructurales. Los del PJ porque impidieron rebajas salariales y consiguieron planes Trabajar.

Cafiero: “Con esta ley se concreta la intención que siempre tuvieron los últimos gobiernos, utilizar el salario como variable de ajuste”.

La reforma laboral se aprobó bien entrada la noche, horas después del acto sindical y por dos tercios. Ahora pasa a la Cámara de Diputados, que posiblemente la haga ley en un par de semanas.

Por Felipe Yapur

t.gif (862 bytes) Los senadores aliancistas y peronistas se perdieron el partido de Argentina pero a las nueve y media de la noche todos lucían satisfechos. De común acuerdo habían aprobado la ley de reforma laboral. Tras una dura pulseada, ambos contendientes se autodeclararon ganadores. Según el Gobierno, la ley ayudará a disminuir el desempleo. Además irá recortando la influencia de las grandes organizaciones gremiales al garantizar la negociaciones de los convenios colectivos por rama o por empresas. Por último, el Gobierno acrecentará su reputación ante los organismos internacionales de crédito demostrando su voluntad (y su poder) para avanzar en reformas económicas estructurales. El bloque del PJ también se fue festejando a ver la repetición de los goles. Aseguran que lograron introducir algunas trabas en la norma “para evitar la rebaja salarial”. Y, de paso, consiguieron una aprobación sumarísima de la ampliación de los planes Trabajar en 160 millones que deberá refrendar Diputados.
Cuando Carlos “Chacho” Alvarez dijo que la ley había sido aprobada, todo el oficialismo respiró aliviado. La movilización obrera en Plaza del Congreso ya se había desconcentrado pacíficamente y por ello el ministro de Trabajo, Alberto Flamarique, se animó a decir que, a pesar de todas las idas y vueltas, se había logrado preservar “el corazón de la norma” que –sintéticamente– significa lo siguiente: 
  Descentralizar los convenios colectivos. Punto que para la Alianza significa que posibilitarán la aparición de nuevas direcciones democráticas en el movimiento sindical, que hoy responden a cúpulas justicialistas.
  Lograr la prevalencia del convenio de ámbito menor sobre el mayor. 
  Imponer un mecanismo de salida de los acuerdos ultraactivos (de renovación automática) que comenzarán a caer a partir de los próximos dos años.
  Ampliar el período de prueba antes de efectivizar al trabajador.
Para varios senadores justicialistas, como el veterano Antonio Cafiero, “con esta ley se concreta la intención que siempre tuvieron los últimos gobiernos, utilizar el salario como variable de ajuste”.
Otros justicialistas añadían nuevos cuestionamientos. Un legislador de ese bloque que apoyó la ley “por disciplina partidaria”, la reforma laboral es en realidad “una ley Mucci encubierta”, en referencia a la norma que el gobierno de Raúl Alfonsín infructuosamente buscó sancionar en marzo de 1984. La comparación de la reforma con aquella ley es una de las pocas coincidencias que existe entre el bloque del PJ y la CGT rebelde. Un estrecho colaborador del camionero Hugo Moyano dijo a este diario que “Alfonsín buscaba desarticular al movimiento obrero de manera directa. Esta, en cambio, busca hacerlo más disimuladamente”.
Los senadores del PJ, en realidad, buscaron despegarse de la férrea oposición que encabeza Moyano. Entre otros motivos muchos de ellos estaban molestos por el estilo frontal del camionero y por las presiones ostensibles que ejercitó sobre ellos. La reunión del líder sindical con Carlos Menem sirvió para acentuar las distancias. Amén de esas broncas, los legisladores de la oposición también describen su decisión como un aporte al equilibrio democrático. Según ellos, no había margen político para rechazar la reforma ni para “cajonearla”. Casi todos coinciden en que “todavía no es tiempo para oponerse a los instrumentos que requiere un Gobierno que tiene cuatro meses de gestión”. 
No todo fue principismo o búsqueda de gobernabilidad. Uno de los factores que influyó para que la oposición acordara con la Alianza fue la aprobación de un proyecto de ley que dispone 160 millones de pesos para planes Trabajar. 
Como fuera, los justicialistas saldrían a vender su triunfo al sostener que garantizaron que no habrá rebajas salariales por dos años en los convenios colectivos ultraactivos y que en algunos de esos acuerdos el arbitraje no será obligatorio. Además consiguieron que provisoriamente nose debilitara el principio por el cual rige el acuerdo más conveniente para el trabajador y que se interpusieran instancias intermedias antes de que empiecen a prevalecer los convenios de ámbito menor por sobre los de ámbito mayor.
Pero estos argumentos no eran suficientes para la CGT rebelde. Un par de horas antes de que comenzara la sesión, el diputado y gremialista Saúl Ubaldini y el asesor de este sector sindical Héctor Recalde se reunieron con la mayoría de los senadores del PJ en el despacho de Jorge Yoma. Intentaron, infructuosamente, convencerlos de que las modificaciones introducidas “no son suficientes para garantizar los derechos de los trabajadores”. El encuentro concluyó cuando uno de los legisladores les espetó: “Esto es todo lo que se podía conseguir”.
Sólo resta ahora que los cambios introducidos sean convalidados por los diputados para que el Gobierno cuente finalmente con la ley tan deseada. Algunos oficialistas especularon con que la Cámara baja podría tratarla hoy. Sin embargo, fuentes del bloque del PJ anticiparon que no aportarán sus votos para que la norma se trate sobre tablas. “Primero queremos la interpelación a (el ministro del Interior, Federico) Storani y en quince días podemos discutirla”, señaló un integrante del bloque. Lo que no dijo este diputado es que hay una tercera exigencia y es la aprobación de los planes Trabajar.


Claves

  Con un proyecto acordado entre la Alianza y el PJ el Senado aprobó la reforma laboral. La ley vuelve a Diputados. Todo indica que será aprobada.
  El peronismo consiguió agregar una cláusula que limita las reducciones de salarios y una ley garantiza más planes Trabajar para las provincias.
  La Alianza logró imponer una ley que considera necesaria para ganar confianza ante los mercados y los organismos internacionales.
  Hugo Moyano hizo su acto de espaldas al Congreso y, ante más de quince mil trabajadores, convocó a un paro para el 5 de mayo.
  No hubo incidentes en la Plaza. Eso y la aprobación de una ley que le dio mucho trabajo fueron dos motivos de festejo en la Rosada.

De la Rúa está contento

“Estoy contento porque el Senado ha podido sesionar en plena libertad, tomar su decisión y aprobar una ley que servirá para asegurar el empleo estable”, aseguró Fernando de la Rúa anoche, poco antes de retirarse de la Casa de Gobierno. “Es una ley que ha sido muy elaborada y va a contribuir al desarrollo de la pequeña y mediana empresa y el trabajo en la Argentina.” El Presidente señaló que el acto de la CGT rebelde “se hizo con una planificación adecuada, correcta, muy eficiente de parte del Ministerio del Interior y de la Policía Federal”. Y agregó que “no se entiende” la decisión de Hugo Moyano de convocar a un paro nacional para el 5 de mayo.

Los retoques del final

Los retoques a la reforma laboral acordados en el Senado por la Alianza y el PJ no tocaron los puntos centrales de la ley a cambio de una serie de concesiones que, según el justicialismo, “gradúan temporalmente sus efectos”. La oposición incluyó una cláusula para que durante dos años no se puedan bajar los salarios básicos de los convenios ultraactivos. La Alianza sostenía que el resguardo estaba en forma implícita. Excluyeron el arbitraje obligatorio para los convenios suscriptos en 1988 y eliminaron el artículo 7 que relativizaba el principio de que debe regir el acuerdo más conveniente para el trabajador. En cuanto a la prevalencia del convenio de ámbito menor sobre uno mayor, el PJ incorporó atenuaciones a ese principio como el que el sindicato mayor puede intervenir por propia decisión en las negociaciones y en caso de discrepancias entre los distintos ámbitos “la cuestión se resolverá de conformidad con lo previsto en sus respectivos estatutos”, aunque si los estatutos de distinto ámbito divergen, prevalece el menor. Así la Alianza logra descentralizar los convenios colectivos.

 

LOS PUNTOS CENTRALES DEL PROYECTO
Todo lo que se viene

Los puntos salientes del acuerdo que consensuaron los senadores de las dos bancadas mayoritarias son:
  Período de prueba: un plazo de tres meses, ampliable a seis, en las grandes empresas y de seis meses, extensibles a doce, para las pymes. 
  Efectivización: cuando la empresa efectiviza al empleado después del período de prueba se beneficia con una reducción de los aportes patronales del 18 al 12 por ciento. El beneficio incluye a quienes empleen a hombres de 45 años o más, a mujer jefe de hogar o a jóvenes de hasta 24 años.
  Subsidio: se agregó en el Senado un artículo en el que se dispone un subsidio para remunerar la contratación de hombres desocupados de 45 años o más y de mujeres jefes de hogar de cualquier edad. Los montos serán determinados en la reglamentación. 
  Fiscalización: se crea un Sistema Integrado de Inspección del Trabajo y la Seguridad Social que queda facultado con amplias atribuciones.
  Ambito de negociación: se fijan distintos niveles de negociación, que van desde los convenios nacionales (ámbito mayor) hasta los convenios por empresa (ámbito menor), con una gradación interna.
  Arbitraje: se moderan los términos del sistema de arbitraje obligatorio cuando finalice un convenio colectivo ultraactivo y no haya acuerdo. En caso de que no alcancen un acuerdo, se procederá al arbitraje.

 

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