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UNA CENA ENTRE FLAMARIQUE, 
LOPERFIDO, DE SANTIBAÑES, NOSIGLIA Y ANTONIO DE LA RUA
Tapas y brindis para festejar la reforma

La noche del miércoles, tras votarse la ley, se reunieron en un restaurante de comida española. Campeó el buen humor. Todos celebraron como un triunfo la votación en el Senado. Hubo también chicanas sobre el próximo Boca-River y comparaciones entre la ley Flamarique y la ley Mucci.

Alberto Flamarique pasó la tarde del miércoles controlando desde arriba la votación senatorial. A la noche, acompañado por su mujer, pudo gratificarse con buen vino, tapas y arroz con azafrán.

Por José Natanson

t.gif (862 bytes) “Vengo del despacho de De la Rúa y la verdad es que está contentísimo. Nos salió bárbaro”, dijo Darío Lopérfido en la mesa del Vasco Francés, un elegante restaurante de Monserrat. El ministro de Trabajo, Alberto Flamarique, el jefe de la SIDE, Fernando de Santibañes, el radical Enrique “Coti” Nosiglia y el hijo presidencial Antonio de la Rúa fueron algunos de los dirigentes y funcionarios que, entre tapas y vino tinto, compartieron la euforia por la aprobación de la ley de reforma laboral. Fue el miércoles por la noche, en una cena que mezcló lo social, lo político y hasta lo deportivo. 
La comida se armó de apuro, casi sobre la hora, para festejar la aprobación del Senado a la ley más buscada por el Gobierno. Los funcionarios de Trabajo Jorge Sappia y Enrique Espínola Vera y el senador frepasista Pedro del Piero fueron los primeros en llegar. Alberto Flamarique se sumó luego de participar en un programa de cable, acompañado por su mujer, Cristina Zuccardi, y por dos asesores.
Eduardo de la Rúa es abogado, primo del Presidente y padrino de comunión de Antonio. Participó de las negociaciones como asesor y trabó una buena relación con Flamarique. El miércoles tenía otro compromiso y quería apurar un brindis antes de irse. “Alberto formó su equipo con gente de los dos partidos. Es un ejemplo de espíritu aliancista”, dijo, levantando la copa. 
Los mozos servían la entrada de tapas vascas y embutidos mientras se sumaban los comensales. Lopérfido y Santibañes llegaron juntos y felicitaron a Flamarique. Lo mismo hicieron, un rato después, Antonio de la Rúa y Nosiglia, quien aportó sus fluidos contactos con el sindicalismo en momentos claves de la negociación. 
“Hay que aprovechar esta victoria y la de Aníbal el siete para no aflojar la iniciativa. Habría que pensar bien por dónde ir. La lucha contra la evasión puede ser un tema”, le decía Lopérfido a Antonio de la Rúa. Además de viejos amigos, los dos jóvenes valores del delarruismo son los encargados del diseño de la cuidadosa comunicación del Gobierno. 
Contentos luego de tres meses de una pulseada que le trajo al Gobierno varios costos políticos, los dirigentes conversaban distentidadmente de cualquier cosa. En una punta de la mesa, entre copa y copa de vino tinto, Nosiglia y Santibañes discutían de fútbol. “Si ganamos, tenemos el campeonato asegurado”, decía el jefe de la SIDE, hincha fanático de River. “Pero no van a ganar. Si querés, apostamos”, retrucaba el xeneize Nosiglia. Flamarique, también boquense, pescó el final de la conversación y se sumó a la charla. “Nos salió bien la reforma y Boca no nos puede fallar el domingo. Acordate de que Fernando es de los nuestros”, señalaba el funcionario.
Mientras servían arroz con azafrán, Del Piero y Flamarique charlaban sobre el futuro. “¿Y la ley de riesgos del trabajo cuándo la mandan?”, preguntaba el senador. “Y... vamos a ver. Lo que pasa es que con la reforma lista vamos a tener que fortalecer la estructura del ministerio. Se viene la renegociación de los convenios colectivos y el tema de la Policía del Trabajo”, decía el funcionario. 
Todo era tranquilidad y sonrisas. Sobre el final de la cena retomaron el tema de la ley laboral. Volvieron a festejar el triunfo político. Aseguraron que la Cámara de Diputados le dará el okay definitivo en un par de semanas. Y uno de los comensales mencionó uno de los conceptos más repetidos en el Gobierno: la comparación con el frustrado intento alfonsinista de 1984 de sancionar una ley que achicara el poder de los sindicatos. “Terminamos con el síndrome Mucci”, redondeó Enrique Nosiglia. 


De la Rúa, el día después

Fernando de la Rúa manifestó ayer su satisfacción por el voto del Senado a la ley de reforma laboral y aclaró que el Gobierno no cedió aspectos importantes de la iniciativa para conseguir el apoyo justicialista. “Se ha buscado la coincidencia para dejar claro el propósito del Gobierno: que esta ley no perjudique a los trabajadores, que no signifique para nadie peligro de despidos ni reducción de salarios”, señaló el Presidente, quien también se refirió a la ampliación de los planes Trabajar votada por la Cámara alta y explicó que no se incrementan más por una cuestión de recursos. “En la medida que consigamos fondos con mejoras en la recaudación y más reducción de gasto, sé que es necesario y tengo conciencia de que habrá que destinar más recursos para el gasto social, para programas Trabajar”, aseguró.

Postergación en Diputados

El Gobierno lo intentó pero no pudo. Ayer buscó que la reforma laboral sea convertida en ley en la Cámara de Diputados, pero no lo consiguió por falta de quórum, ya que el justicialismo le cobró la ausencia al oficialismo cuando poco antes, en una sesión especial, quiso aprobar un pedido de interpelación al ministro del Interior, Federico Storani. La oposición se tuvo que conformar con realizar una manifestación en minoría.
La Alianza vio frustrados sus anhelos de convertir en ley la reforma laboral inmediatamente después de que el miércoles por la noche consiguiera la media sanción del Senado. Como la Cámara alta aprobó las reformas con dos tercios de los votos, en Diputados la Alianza tiene sólo que aprobarla con mayoría simple. El PJ anunció que votará en contra. 
El oficialismo consiguió con mucho esfuerzo el quórum necesario para sesionar, pero no así las voluntades necesarias para votar la reforma laboral sobre tablas y sólo aprobó una preferencia para la próxima sesión con despacho de Comisión, dilatando así una semana más la norma tan ansiada por el gobierno. Lo que sucedió fue que el PJ se retiró del recinto en respuesta al faltazo de la Alianza a la sesión especial, convocada a las 8.30, y que debía tratar la interpelación a Storani. Los justicialistas se limitaron a expresar su repudio a la represión del miércoles de la semana pasada y apuntaron sus dardos al secretario de Seguridad, Enrique Mathov. 

 

LECTURA OPTIMISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO
“Conseguimos lo que queríamos”

“Estamos conformes. Es una norma que moderniza e innova las relaciones laborales”, dijo ayer, relajado, el ministro de Trabajo Alberto Flamarique. “Salió todo. Conseguimos todo lo que queríamos”, agregaron a coro dos estrechos colaboradores del subsecretario de Relaciones Laborales, Enrique Espínola Vera, y Ernesto Kritz, asesor del ministro y uno de los artífices del esquema de incentivos económicos implícito en la reforma.
En un reducida conferencia de prensa para explicar los principales puntos del proyecto laboral aprobado por el Senado el miércoles por la noche, Flamarique aseguró que “esta ley tendrá un peso muy importante para aumentar la competitividad de la economía” y destacó el sistema de rebaja de aportes patronales que se pone en funcionamiento en caso de que el empresario decida efectivizar al empleador pasado el período de prueba.
Sin embargo, Flamarique admitió que, en el afán de aumentar la competitividad, podría darse el caso de que un convenio por empresa dispusiese el trabajar más horas por la misma remuneración. “Pero esto es lo que ya ocurre hoy en día. Ocurre por una imposición de hecho”, interrumpió Kritz. En tanto que Espínola Vera aclaró que en todos los casos se deberá respetar el piso de condiciones que establece la ley de contrato de trabajo. De este modo, en ningún caso se podría ampliar la jornada laboral más allá de las 12 horas. “La Ley de Contrato de Trabajo es la biblia”, aseguró el funcionario y se comprometió a hacerla cumplir mediante el poder de policía del trabajo con que cuenta el Ministerio.
Otro punto que se discutió fue la posibilidad de que se formen sindicatos locales en caso de que la entidad gremial de nivel menor no se pusiese de acuerdo con el sindicato nacional a la hora de convalidar el acuerdo alcanzado a nivel de empresa o de región. De hecho, existiría un incentivo para promover la independencia de los sindicatos de base, ya que el que negocie el acuerdo con los empresarios se quedará luego con los fondos que aporten los trabajadores incluidos en el convenio.
En cuanto al salario básico, que no podrá negociarse por ley a la baja, los funcionarios explicaron que “hasta ahora un sólo sector firmó convenios por empresas con salarios más bajos que el convenio sectorial”. Es sector en cuestión es el de la alimentación, del cual proviene Rodolfo Daer, secretario de la CGT más proclive a negociar con el gobierno.
Por otro lado, en la Unión Industrial Argentina (UIA) la reforma fue bien recibida. “En el área laboral hubo una ejecutividad importante” del gobierno, dijo Diego Videla, uno de los representantes del ala más liberal de la Unión Industrial. Y agregó que “obviamente esta ley no va a resolver el problema del desempleo, pero lo que va a hacer es que cuando haya crecimiento, haya más trabajadores en el circuito virtuoso y menos en el negro, porque es grave que haya, como hay hoy, un 50 por ciento de evasión previsional”.

 


 

EN LA CAUSA POR LA REPRESION
Liberan a 14 policías

El juez federal Gabriel Cavallo liberó ayer a los catorce policías federales detenidos la semana pasada por la represión a los manifestantes que se oponían a la reforma laboral e indagó a dos altos jefes de la Fuerza.
Los nuevos policías imputados son el subjefe de la Guardia de Infantería de la Fuerza, subcomisario Osvaldo Sangiorgio, y el responsable de la circunscripción I, comisario José Laino. Según aclararon fuentes judiciales, ninguno de los dos estuvo detenido por este caso. “Ellos explicaron cuál fue su función en el operativo”, dijeron las fuentes sobre la declaración indagatoria de ambos funcionarios. “Sé que para ustedes es una incógnita, pero el sumario es secreto y yo no puedo hacer pública mi declaración”, dijo Sangiorgio a los periodistas que lo consultaron sobre quién dio la orden de reprimir con tanta dureza a los manifestantes. El segundo jefe de la Guardia de Infantería calificó como “un golpe muy duro” la apertura de una causa por la actuación de la Policía la semana pasada y atribuyó a “un desequilibrio emocional” y “quizás falta de profesionalismo” la violencia de los agentes.

 

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