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TRAS LA TORMENTA POR SUS DECLARACIONES, RICARDO IORIO PIDE DISCULPAS A SU MANERA 

“Nunca vi al Che bailar rock”

El líder de Almafuerte se disculpó por sus frases antisemitas en “Rolling Stone”, aunque asegura que fue “malinterpretado”. “Yo nunca vertí odio racial en mis letras. 
Y yo no agarro un arma, agarro un instrumento”, dice.


Por Esteban Pintos
t.gif (862 bytes) Ricardo Iorio está en su rodeo. Ya se hizo de noche en la sala de ensayo de Almafuerte, el trío de metal pesado (“esto es metal pesado, no es heavy metal”, remarca el interesado) que lidera desde que se disolvió Hermética, otra banda símbolo de ese metal nacional y popular que él proclama y canta. En realidad, su leyenda comenzó con V8, a comienzos de los ochenta. Desde ese momento, el hombre de negro y tono campestre al hablar–reflejo de su gran admiración por José Larralde y sus constantes recorridas por el interior del país– es una suerte de icono de un género musical que no conoce de sutilezas, precisamente. Así Iorio dice que “a muchos les da repugnancia y mucho asco ver cómo soy. Hay gente que se acerca para saber que no quieren ser como yo”. Sus palabras son escuchadas por unos diez chicos, fans de la banda, que están por ahí. Parecen amigos de la casa. Iorio los conoce y saluda afectuosamente a medida que van llegando. “Yo digo la verdad. Nadie me va a poder decir ‘loco, vos dijiste esto y después nos cortaste la cara’”, afirma convencido y ciertamente orgulloso un rato después. Esta definición fue pronunciada al final de una entrevista con Página/12 en la que se disculpó públicamente por sus declaraciones a la edición argentina de la revista Rolling Stone. “Pido disculpas a quien se haya sentido ofendido... Tengo 21 años de carrera interrumpida y creando–porque yo no soy intérprete, soy autor–, jamás vertí odio racial en mis letras, que es a lo que más tiempo me dedico. Lo que dije fue malinterpretado”, dice el metalero poniéndose más serio que de costumbre. 
¿Qué fue lo que declaró Iorio aquella vez? “Yo no soy judío, soy un argentino, un perro cristiano”. Y más. “Es bueno que haya diversidad religiosa. Eso sí: si vos no sos judío, no me vengas a cantar el Hava Naguila en las fiestas judías. Y si vos sos judío, no me vengas a cantar el himno, la concha de tu madre, ¿me entendés? Cada lechón en su teta es el modo de mamar. Lo que no me gusta es que a mi país traigan guerras intestinas, de otros lares. Y eso se evita siendo argentino”. Entonces, pues, las circunstancias que rodean el próximo recital de Almafuerte en el estadio Obras (este sábado) no son las de siempre. En las semanas posteriores a la aparición de aquella entrevista, Iorio debió enfrentar el lógico repudio de varios representantes de la comunidad judía argentina e incluso una denuncia judicial presentada por el Instituto nacional contra la discriminación, la xenofobia y el racismo (Inadi). El entonces presidente de este organismo–hoy ya no detenta ese cargo–, Víctor Ramos, justificó la presentación declarando que “la agresión de Iorio es muy fuerte, porque decir que los judíos no son argentinos es un agravio espantoso a todos los judíos”. En esos días, el músico gozó de una poco envidiable fama en algunos medios que nunca habían posado su mirada sobre el rock, ni sobre el metal nacional de Almafuerte y mucho menos en la polémica figura de su líder. Iorio, por esos días, se llamó a silencio por consejo de su abogado. Ahora llegó el tiempo de la disculpa. 
–Sus palabras motivaron reacciones e incluso una denuncia del Inadi...
–Yo lo fui a ver al chabón (se refiere a Ramos), para demostrarle quién era y el tipo me terminó dando un abrazo. Me dijo: “Quedate tranquilo, loco, está todo bien. Tratá de disculparte...” Que es lo que estoy haciendo ahora. Pasamos un lindo momento, hablando de cosas, de que Cornelio Saavedra era boliviano. Formó parte del primer gobierno constituido y era un bolita... Era un español, más que nada. Pero todo bien, fui y le dije: “Mirá loco, yo no voy a ir a hacerte prensa a vos”. No iba a ir a lo de Chiche Gelblung a decir perdón, porque esa gente jamás se interesó por el rock. Me debo a las personas que están en el medio mío.
–¿Cree usted que así pasó a ocupar el rol de villano?
–Sí. Cuando salió en Clarín que a mí me iban a procesar, en la otra página había un tipo que declaraba ante el juzgado por haber matado a 16 personas en el penal de Sierra Chica, inclusive a una se la habían comido,a la otra la decapitaron y jugaron al fútbol con la cabeza... Y de eso nadie hizo mención en ningún medio. O sea, que es medio loco todo esto. Creo que también tiene mucho que ver con una propaganda, con un rebrote antisemita, pero vaya a saber cuáles son los intereses que mueven que haya ese temor.
–En “Memoria” lo compararon con Haider, el político austríaco de ultraderecha que llegó al poder... 
–Bueno, tal vez necesitaban un exponente de la música, para hacerlo aparecer como un nazi. Allá ellos... Ya está. Yo sigo siendo yo, no importa quién sea presidente voy a seguir siendo Iorio. Hace 21 años que estoy tocando en los escenarios, y si hoy tocamos en Obras y hacemos publicidad de eso, es porque nos ganamos el derecho a tener una gran audiencia. Eso lleva tiempo, sacrificio y trabajo, por eso yo no estoy tan metido en si hay un rebrote o quién es el presidente de Austria. Yo hago música, loco. Yo no estoy leyendo el diario todas las mañanas, ni tengo inversiones en la Bolsa. Lo único que me interesa es que mis canciones se hagan y lleguen. Porque estoy seguro de que, si llegan, le van a gustar a alguien como me gusta a mí o a nosotros, porque nosotros queremos reflejar nuestra personalidad. 
–¿Qué sucedió, según su interpretación, en aquella entrevista?
–Yo pienso en función de música y por eso me sentía satisfecho de que podía llegar a un medio como Rolling Stone, que es tan selectivo y tan concheto para la música. Y me encuentro que el día que salgo en RS, después de una supersesión de fotos y de siete veces que me hicieron la nota, encontrarme con que me generalizaban con el fascismo... Si yo no agarro un arma, yo agarro un instrumento. Nunca hice manifestaciones con respecto a eso, siempre hablo de otro tipo de cosas... A muchos les pega mal que uno se identifique como nacionalista. Yo considero que nacionalista es conocer tu país y darlo a difundir. Para mí ése es el nacionalismo. No el de agarrar una bandera o ir a poner bombas, o ir a la manifestación con Hebe de Bonafini, o ponerme una remera del Che Guevara... Eso no es nacionalismo. Nacionalismo es conocer la nación, sentirse orgulloso del lugar donde uno encarnó y darse cuenta que el objetivo de haber nacido acá es conocer, querer, difundir y proteger este lugar. A la concha de su madre, nada más... 
–¿Este mensaje aparece en sus letras? 
–Mis canciones son realidades, pero no tienen que ver con el fascismo, con la extrema derecha o con la extrema izquierda. Es más: yo considero descolocada a la gilada que canta rock and roll y expone las banderías izquierdistas. Una locura, hermano, porque yo nunca vi un video del Che Guevara fumando un porro y bailando rock and roll.
–Convengamos en que cierto nacionalismo, durante buena parte de la historia argentina más reciente, ha estado emparentado con la propaganda de los gobiernos militares... 
–Almafuerte es la contrapartida de eso. Queremos mostrarles a todos que la bandera no es patrimonio del vigilante, del militar, del bombero o de la escuela. La bandera es nuestra, porque nosotros somos los que hacemos el país y los que lo vamos a seguir haciendo. Es una respuesta a que durante un montón de tiempo, la bandera fue del vigilante, ¿sí? Entonces, pasó el tiempo y como en este país nos olvidamos todos, ya creen que nosotros somos como los vigilantes que tenían la bandera antes.
–¿Qué explicación encuentra para brotes de violencia como los de los recitales de Los Redonditos de Ricota o de varios partidos de fútbol de las categorías de ascenso? 
–No es culpa de los pibes, eso es un efecto. La causa de eso, la culpa de eso, la tienen los mayores. Lo que pasa es que la bronca se genera por no hacer lo que querés, ése es el problema de toda violencia. 
–¿Cuál cree que es su rol social como músico?
–Todo depende de cómo uno se maneje en la vida. El que está encerrado en el departamento, con la computadorita y viendo la vida desde ahí,escucha una canción mía y dice “éste está loco, eso no pasa...” Yo sé qué pasa. 
–¿Usted vota? 
–Por supuesto, si no, no tengo el sellito para seguir tocando. Voy y voto, pero puedo votar al Topo Gigio o poner un salame adentro del sobre.
–¿En algún momento sospechó que algún político pretendió asociarse a su imagen para ganar potenciales votantes?
–No, no mucho, la verdad. Pero, una vez, me pasó en un restaurante de Concordia, comiendo. Iban pasando los metaleros y uno le decía al otro que yo estaba ahí, hasta que terminaron metiéndose todos. Me pidieron autógrafos y también estaba el intendente ahí. El tipo se quiso hacer el más querido, el piola, se levantó y me dijo “Buenas, disculpe, ¿usted quién es que lo siguen tanto los jóvenes?”. Fue medio: ¿cuál es la fórmula, loco?

 

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