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LOS SITIOS PARA COMPRAR MAS BARATO
El todo por dos pesos de la web

Algunos proponen juntarse para conseguir precio por mayor. Otros ofrecen cupones de descuento hasta para hoteles alojamiento. Y hay hasta los que impulsan el trueque. Ahora Internet también sirve para ahorrar.


Por Pedro Lipcovich

t.gif (862 bytes) Se abrió el todo por dos pesos de Internet. Los nuevos ciberempresarios, en lo que uno de ellos mismos define como “una carrera contra el tiempo”, corren a posicionarse con nuevas propuestas como los grupos de compradores –que prometen mejores precios por la cantidad–, los sitios de trueque –que se esperanzan con nuclear a comunidades adolescentes– y los que regalan cupones de descuento. Hasta ahora, se presentan como negocios doblemente virtuales: no sólo por residir en el ciberespacio sino también porque su efectivo funcionamiento se sitúa en el futuro. Como los amantes desdichados, las puntocom aspiran a ser valoradas no por lo que hacen sino por lo que son, aunque todavía no lo sean.
“Cuanto más se agrupen, más barato les va a salir”, promete Gustavo Sambucetti, gerente general para la Argentina de Agrupate.com. En su sitio de Internet, los productos que ofrece la empresa atraviesan un “ciclo” de 20 o 30 días, según el caso: el precio final va bajando según el número de compradores que hayan ido inscribiéndose a lo largo de esos días, hasta llegar a un mínimo si son diez o más. Al cliente que compró en los primeros días del ciclo, la empresa le promete reintegrarle la diferencia de precio en su tarjeta de crédito. También existe la opción de clickear el botón “Te avisamos” para no inscribirse todavía, pero enterarse cuando el precio haya bajado.
Según Sambucetti, “lo que hacemos es pactar con los proveedores una curva de precios donde hacemos valer nuestro poder de negociación, y trasladamos la mayor parte de ese beneficio al cliente”. Pero, observó Página/12, los minoristas siempre han comprado por mayor: “Sí, pero tenemos menos costos que un negocio a la calle; tenemos centralizado todo en una oficina con menos de 10 personas; y los comercios que a su vez tienen sitios de venta electrónica no tienen justificativo para vender allí más barato que en sus locales”.
También hay sitios para trueque. canjeo.com es gratuito por ahora, pero cobrará por las transacciones “una pequeña comisión: por el intercambio de un CD, por ejemplo, es de 50 centavos –cuenta Guido Glikin, uno de los titulares de la empresa–: nuestro target son chicos de 10 o 12 años en adelante: entonces, no vamos a trabajar mucho con tarjetas de crédito sino con unas tarjetas recargables como las de algunas casas de videojuegos; tratamos de hacer acuerdos con cadenas de videojuegos o de casas de música para que los chicos carguen allí sus tarjetas y también se reúnan allí para concretar los canjes, en lugares donde los padres sepan que hay vigilancia y seguridad”. Glikin se entusiasma con que “la negociación para el canje es divertida en sí misma y conduce a armar comunidades con intereses comunes: el rock, el cine”.
En cambio deltrueque.com no cobra comisión por las transacciones y deja a sus usuarios en libertad para acordar cómo concretarlas: “La idea es sustentarnos con publicidad –explica Sergio Grassi, CEO de la empresa–: pero para ello estamos a la espera de inversores, para hacer promoción del sitio y así atraer anunciantes”.
Y están los que ofrecen descuento, como alcosto.com.ar, que hace unas semanas lanzó un agresivo aviso en revistas donde los clientes de una librería tradicional eran presentados como tontos, estrellándose helados en la frente: en realidad, su página web no ofrece más de cien títulos, en general best sellers, con descuentos del 5 al 10 por ciento que cualquier lector avezado consigue en las librerías de veras. Por su parte promored.com ofrece imprimir cupones de descuento, en los cuales queda también impreso el número de DNI del usuario, que es obligatorio consignar para entrar en la página: esto permite un seguimiento perfecto de su itinerario de compras y gustos.
También ofrece descuentos cupo nesonline.com, donde, en cambio, “no obligamos a nadie a registrarse –según su gerente, Damián Voltes–; los cupones de descuento se aplican en Estados Unidos desde mucho antes de la Internet, y ahora allí las empresas de cupones están volcándose al modelo on-line; nosotros nos lanzamos directamente así”. 
Los responsables de todos estos emprendimientos son los primeros en reconocer que su futuro es incierto: “Dentro de un tiempo esto va a tener que depurarse y van a quedar unas pocas empresas; ya empezó a pasar con la caída de las acciones en Estados Unidos”, admite Voltes.


Los mitos del modelo

“Muchos creen que Internet es la salida de los males del capitalismo, que con esta herramienta el capitalismo va a ser accesible para cualquiera, pero no suele decirse que, al revés, este modelo tecnológico tiende a una concentración violenta”, sostiene Daniel Butti, docente en la cátedra Informática y sociedad de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA.
“En la Argentina, el comercio electrónico que más se está desarrollando es en realidad el business to business, entre empresas: hace poco, por ejemplo, un gran supermercado puso on line toda su cadena de compras: prescindió así de la mayor parte del personal de su departamento de compras porque ahora, en cuanto el lector de código de barras del cajero indica que se ha vendido un producto, el dato va a Internet, donde el proveedor debe hacerse cargo: esto aumenta el poder de la empresa sobre sus proveedores y, claro, le permite bajar los precios al consumidor”, cuenta el especialista.
Finalmente, “mucha gente se ve llevada por el optimismo de que la informatización liberará a los seres humanos de la necesidad de trabajar. Y efectivamente es así: el problema es qué hacemos cuando nos quedamos sin trabajo”, sintetiza.

 

PEQUEÑOS EMPRENDIMIENTOS EN LA RED
El costado artesanal

Por P.L.

Una de las principales investigadoras independientes sobre comercio electrónico en la Argentina, Roxana Bassi, comenta que “muchos ven a Internet como la manera de hacerse rico rápido; como es todo virtual, parece fácil mentir y engañar. Hoy la moda en la Argentina es creer en hacerse millonario con una idea brillante para Internet. Y es cierto que se han pagado millones por cosas totalmente intangibles: nunca como ahora se pagaron fortunas meramente por ideas”.
Por eso Bassi prefiere “destacar los ejemplos de empresas chiquitas que usan exitosamente Internet para crecer un poco”. Un ejemplo es “la doctora Risita” (www.gbsy tems.com/empresas/blanqui/#escu che): es una odontóloga, profesora en la UBA y especialista en prevención, que vende on-line casetes con canciones como “La muela Blanquita”, que explica por qué se producen caries, “Dientes apiñados”, para motivar a los chicos en el uso de los aparatos de ortodoncia, o “Contradicción”, dedicada a los familiares que regalan golosinas.
En www.paisvirtual.com/arte/ar te/antri está el sitio de Antry Tripay, uno de los últimos orfebres mapuches con técnicas tradicionales: se muestran sus trabajos y se reseñan sus premios; discretamente, Tripay no ofrece nada en venta, pero una dirección de mail permite contactarlo. 
Los artesanos de Salta Regionales, “el primer sitio de difusión mundial de artesanías regionales del norte argentino” (saltaregiona les.com.ar), tienen un sistema de comercialización a distancia perfectamente organizado: allí están las fotos de sus trabajos, los precios, la manera de comprar.

 

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