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Siempre a sus órdenes, mi capitán general

Luego de que un tribunal chileno aprobara su desafuero, 120 generales y almirantes retirados acudieron a la casa de Pinochet para manifestarle su apoyo. El gobierno no fue informado. 

Pinochet nunca dejó de ser el líder de los militares chilenos. 


t.gif (862 bytes) El proceso para desaforar a Augusto Pinochet no es meramente contra una reliquia del pasado convertido en senador vitalicio. Se enfrenta nada menos que al verdadero líder de las Fuerzas Armadas chilenas. Así lo dejó muy claro una delegación de 120 generales y almirantes retirados que visitaron la residencia del ex dictador el viernes a la noche. El ejército y su titular Ricardo Izurieta sabían de este encuentro. Pero curiosamente no le pasaron el dato al gobierno del socialista Ricardo Lagos, que por lo tanto se desayunó con la noticia ayer cuando fue publicada por el diario La Tercera. Según el medio, los antiguos camaradas en armas del ex dictador le manifestaron su apoyo y oyeron cómo éste se declaraba �víctima de una persecución�. Entre la población chilena, por otra parte, una encuesta reveló ayer que el 57 por ciento considera que Pinochet debe ser declarado culpable por los crímenes cometidos durante su dictadura. 
Estos apoyos y rechazos no servirán de mucho si el ex dictador no se encuentra lo suficientemente saludable como para comparecer ante los tribunales. Ayer sus familiares �infaltablemente generosos a la hora de dar cuenta de su precaria salud� informaron al diario Ultimas Noticias que se le estaba acabando la pila. A su marcapasos, por supuesto. Este detalle es más importante de lo que parece. Los médicos no están seguros de si un anciano de 84 años podrá soportar ser sometido a la anestesia, por lo que podría ser necesario �cargar� el aparato de manera externa. En cualquier caso, el marcapasos agrega aún otro factor al peligro de que las �razones humanitarias� salven al ex dictador en Chile como lo hicieron en Londres. 
Ayer, sin embargo, el gobierno chileno tenía cosas más importantes en las que pensar que un marcapasos. Específicamente, su atención se centraba en el golpe de mano ejecutado por las Fuerzas Armadas con la visita de los militares retirados a Pinochet. El encuentro fue coordinado por el Centro de Generales del Ejército (Cenge), organismo que omitió mencionarle al presidente Lagos lo que estaba haciendo. Según informó La Tercera, el encuentro comenzó al anochecer del viernes. La peregrinación de militares retirados se congregó en el living de su antiguo capitán. Este los recibió y saludó uno a uno. Luego de que todos hubieran llegado, el general retirado Fernando Paredes le agradeció que los hubiera recibido y enfatizó que todos lo apoyaban. Visiblemente emocionado según algunos observadores, Pinochet atinó a decir que lo sucedido en Londres y ahora en Chile eran �situaciones complicadas�. La reunión de amigos terminó al cabo de quince minutos. A la salida, el tropel de retirados leyó un comunicado donde afirmaban que el senador vitalicio estaba siendo �maltratado por la Justicia�. Mencionaron con especial desaprobación que se hubiera filtrado la noticia de que la Corte de Apelaciones de Santiago había aprobado su desafuero. 
Todo esto revela una institución militar escasamente subordinada al poder civil en Chile. Al menos, ésa era la opinión de la gran mayoría de quienes respondieron a una encuesta publicada ayer. Solamente el 22 por ciento creyó que las Fuerzas Armadas reconocían la plena superioridad del gobierno. Un 28 por ciento consideró que reconocían la subordinación pero obedecían poco; un 24 por ciento pensó que estaban subordinadas pero actuaban enteramente por sus propios intereses y el 14 por ciento estimó que no estaban en lo más mínimo subordinadas y que ejercían presión sobre el poder civil. Todo indica que ésa es la opinión que sólo recibirá más confirmaciones en tanto que avance el proceso contra Pinochet.

 

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