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CRISIS EN EL CONSEJO NACIONAL DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS
La tijera arrastró al Conicet

Si el Gobierno no da marcha atrás en el recorte de 5 millones que afecta al organismo, Pablo Jacovkis, su titular, anunció a Página/12 que dejará el cargo. Dante Caputo apoyó el reclamo. Mañana se definen las negociaciones con Economía. 

Caputo: “El área científica es prioritaria para el país y se la debería preservar del ajuste por las mismas razones que se preservó el sector educativo”.


Por Cecilia Sosa

t.gif (862 bytes) “Si no hay apoyo para la ciencia y la tecnología en el país, no parece razonable que siga siendo presidente del Conicet”, anticipó ayer a Página/12 Pablo Jacovkis, a cargo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Es que el tijeretazo del Gobierno cargó contra los investigadores nacionales: el 52 por ciento de los 3500 especialistas que trabajan en el Conicet sufrirá una reducción de sus salarios, tal como el resto de la administración pública. En total, el organismo sufrirá una merma de al menos cinco millones en su presupuesto. De no mediar una marcha atrás en la decisión oficial, Jacovkis –decano de Ciencias Exactas en la UBA– presentaría su renuncia. “El área científica es prioritaria para el país y se la debería preservar del ajuste por las mismas razones que se preservó al sector educativo”, dijo Dante Caputo, titular de la Secretaría para la Tecnología, la Ciencia y la Innovación Productiva, quien también dejó en suspenso la posibilidad de alejarse. Además, aquí, los investigadores describen cuáles son los principales temores que los acechan. 
“La situación es extremadamente grave. En un momento donde las autoridades manifiestan su anhelo de promocionar el desarrollo de la ciencia y la técnica del país, se hace una quita de recursos. El mensaje es muy contradictorio. Verbalmente de apoyo, pero en los hechos no.” Así, entre la espada y la pared se siente Jacovkis, doctor en Matemática. Al borde de la renuncia, reclamó: “Lo que necesito es una señal del Gobierno de que van a apoyar el sistema de ciencia y técnica. Soy optimista, pero todavía no tengo garantías de que sea así”. 
En la mañana de ayer, una asamblea de investigadores y becarios del Conicet, en la sede de Rivadavia al 1900, pidió su renuncia y la de su directorio. Luego de una reunión con Dante Caputo, “para ver cómo podemos accionar para que el recorte no afecte a la secretaría ni al Conicet”, Jacovkis todavía no encontraba las ansiadas garantías. Una carta cursada junto con Caputo al presidente Fernando de la Rúa para frenar el recorte tampoco tenía respuestas. “Estamos conversando con el Ministerio de Economía y la Jefatura de Gabinete para ver si se pueden morigerar el impacto del ajuste en el conjunto del personal de ciencia y técnica”, contó a este diario Caputo, quien dijo estar “esperanzado”. Según agregó, se espera una respuesta oficial para mañana. Consultado acerca de si dejaría su cargo, de no ser positiva la resolución del conflicto, lacónico, contestó: “Lo estamos discutiendo”.
“Es tremendo, algo muy serio –lamentó la investigadora Andrea Costa–. Los sueldos del Conicet ya de por sí son muy bajos. Un investigador adjunto cobra de 1500 a 1600 pesos, pero la mayoría un poco más de mil. Los becarios cobran entre 700 y 800, y ni siquiera tienen obra social. El agujero es terrible”, se angustió la especialista en astrofísica y docente de Filosofía y Letras (UBA). “Ridículamente se habla de repatriar a los investigadores que se fueron y ni siquiera se apoya a los que están acá”, se quejó Irene Loiceau, profesora de Ciencias Exactas. 
Además del recorte salarial a los investigadores, la tijera también alcanzó al 70 por ciento del personal de apoyo, biólogos, químicos e ingenieros, que contribuyen en las tareas de investigación. La nueva disminución de 5 millones sobre un presupuesto anual de 180 “se suma a los 11,5 millones que nos deben del año pasado y al millón y medio del presupuesto del 2000 que hubo que usar para pagar las becas del ‘99”, advirtió Jacovkis. 
Los investigadores no sólo se verán afectados por su pertenencia al Conicet: el 75 por ciento, además, integra la planta docente de distintas universidades nacionales. 
Consultados por Página/12, varios investigadores del Conicet que ayer participaron de la protesta en Plaza de Mayo describieron sus temores. Uno de ellos era que se cayera el Programa de Incentivos, que depende de la Secretaría de Educación Superior del Ministerio de Educación. Uno de los rumores era que de las tres cuotas anuales, este año sólo se pagaría una y el resto quedaría postergado para el 2001. “No pueden cortar los sueldos porque las universidades son autárquicas. Pero nos van a terminar afectando a través del recorte de los programas”, dijo Rafael González, de la Asociación Gremial Docente de la UBA. Y agregó: “El temor es que se caiga íntegramente el programa. Si fuera así, el recorte sería incluso mayor que el que anunció el Estado para el sector público. Afectaría entre el 30 y 50 por ciento de los salarios docentes”. Anoche, Juan Carlos Gottifredi, titular de Educación Superior, aseguró que las tres cuotas de los incentivos serán pagadas (ver Garantías, en esta página). 
Lo que sí se confirmó es la suspensión de parte de los programas financiados por el Fondo para el Mejoramiento de la Calidad Universitaria (Fomec). Y la sede académica más afectada es la Facultad de Ciencias Exactas (UBA). “El Fomec fue el principal apoyo para los departamentos de Computación de todo el país. Era una disciplina con 15 años de atraso, incluso respecto a Chile y Brasil”, contó Loiceau. Con todo, en el ministerio se habla de “reprogramar” algunos créditos, no de eliminarlos. “Son créditos ya contraídos con el compromiso de ejecución para este año. Es una deuda ya asumida. Si no se ejecutan los planes, igual va a haber que pagar los intereses de las deuda”, agregó Aliaga.


“Hay que extrañar mucho el mate para volver”

  “Los investigadores del Conicet son competitivos en todo el mundo. Los jóvenes consiguen trabajos de 3 mil pesos en el exterior, cuando acá ganan 800. Tienen que extrañar mucho el mate y el dulce de leche para querer volver”, dijo Jorge Aliaga, secretario general de Exactas. 
  “El ajuste está absolutamente en contra del desarrollo tecnológico y científico de nuestro país, en el que las universidades juegan un papel preponderante. Esta medida hace a una política de ciegos. Lo que se está haciendo es arrinconar a las universidades públicas en sus presupuestos para que finalmente deban arancelar”, aseguró Juan Francisco Vila, profesor de geofísica. 
  “El Fomec fue la primera posibilidad en muchas décadas de volver a equipar los laboratorios de enseñanza de Física que estaban devastados. El impacto del recorte es directo. Las posibilidades de ofrecer doctorados a nuestros estudiantes, una sala nueva de computación y más equipamiento, todo se nos cae”, opinó Juan Carlos Paz, director del departamento de Física. 
  Néstor Correa y Adriana Calvo (AGD), en una carta al rector de la UBA, Oscar Shuberoff: “Usted sabe que los sueldos de los docentes son una vergüenza, que un 35 por ciento de ellos están ad honorem, que los presupuestos de las facultades están en rojo. El único ajuste posible pasa por aumentar el presupuesto. La manera de solidarizarse con el pueblo es enfrentando este brutal ajuste”. 
  “Con el Fomec pasamos de 4 doctores en Informática en todo el país a 30. La política no fue mandar a la gente a estudiar afuera, porque no vuelven. Por eso, los doctorados se realizaron trayendo a especialistas del exterior. El recorte interrumpe todo. De las 24 becas, 16 quedaron por la mitad. Es un papelón internacional”, expresó una profesora de Computación. 

 

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