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DE LA RUA NO HABLO DE CONCERTACION Y CARGO CONTRA EL SINDICALISMO
Sin cambios en la estrategia oficial

El mensaje del Presidente, grabado anteayer, fue muy duro contra los gremialistas. Echó por tierra la idea de que él encabezaría una mesa de diálogo, aunque no desestimó posibles contactos. Los próximos pasos del Gobierno.

Por José Natanson
t.gif (862 bytes)  La conclusión oficial corrió por cuenta del propio Fernando de la Rúa, que anoche difundió un mensaje por cadena nacional en el que dejó en claro que el paro de ayer no lo hará modificar el rumbo del Gobierno. En su discurso, el Presidente criticó a “las cúpulas sindicales” por ser “cómplices silenciosas del abandono y la desprotección de los trabajadores”, dijo que la “huelga no ayuda al país” y remarcó que la Constitución le otorga más de seis meses para cumplir sus promesas.
El aviso se grabó el jueves en Olivos. De la Rúa dio las ideas principales a Darío Lopérfido y Ramiro Agulla, quienes se encargaron de redactar el texto. Siempre en primera persona, el Presidente explicó el ajuste, subrayó la mejora de los indicadores económicos y se ocupó del paro. Fue el cierre de un día dedicado de lleno a seguir el impacto de la huelga, que De la Rúa reconoció como “amplio” (ver aparte).
El mensaje, sumado a las especulaciones del Gobierno, deja algunas conclusiones:
u “Durante estos diez años las cúpulas sindicales fueron cómplices silenciosos del abandono y la desprotección de los trabajadores”. Así comienza De la Rúa su discurso. No se refirió una sola vez al “consenso”.
En rigor, la idea de establecer un “diálogo social” fue el propio De la Rúa, quien, sin embargo, no dio precisiones ni estableció un interlocutor para cada sector. En el Ministerio de Trabajo, cuya cúpula sigue en Ginebra, aseguran que la comunicación con los gremios nunca fue interrumpida. Ayer, por ejemplo, Enrique Espínola Vera, la máxima autoridad de la cartera en el país, habló dos veces con Rodolfo Daer.
Este diálogo, que continuará en el futuro, no necesariamente se traducirá en una mesa de concertación. Es que, si bien puede haber contactos puntuales, en la Casa Rosada sostenían que no es el momento para iniciar un diálogo político más concreto con los sindicatos. “Ahora no podemos aparecer cediendo como consecuencia del paro”, admitió un funcionario a Página/12.
En cuanto a los otros sectores, cada uno tomó la instrucción a su manera: Raúl Alfonsín se ha entrevistado con Eduardo Duhalde para criticar al neoliberalismo; Graciela Fernández viene manteniendo reuniones con los obispos de la Iglesia para coordinar planes sociales; Darío Alessandro inició contactos con la bancada del PJ para elaborar una agenda de temas comunes. Por el momento, sin embrago, no habrá una mesa formal de negociaciones encabezada por el Presidente.
“Hacerle un paro al país no ayuda al país; llamar a la rebelión fiscal perjudica a los que menos tienen”, señaló anoche el Presidente. El Gobierno intentó aprovechar al máximo la imagen disparatada y violenta que –según dicen– proyectan algunos sindicalistas. “Con Moyano no se puede hablar”, le dijo Chacho Alvarez a De la Rúa ayer por la tarde, luego de escuchar la conferencia de prensa del camionero. Un poco después, en una reunión que mantuvieron sobre la noche, Federico Storani describió ante De la Rúa los distintos incidentes. “Tenemos que subrayar que son ellos los que provocaron la violencia”, le dijo el Presidente.
“Yo fui elegido para entregarles al final de mi mandato un país más sin déficit, más justo, compitiendo y creciendo con equidad. La Constitución me otorga más de seis meses para hacerlo”, dijo De la Rúa, subrayando el supuesto apuro de los sindicatos en convocar a dos paros en sólo seis meses de gobierno. El párrafo se apoya en una encuesta en poder del Presidente y coincide con el sondeo encargado ayer por el Gobierno a Analogías. La encuesta, que los funcionarios analizarán hoy y que Página/12 obtuvo anoche, sostiene que un 60 por ciento de la gente se opuso a la medida y que un 80 por ciento aseguró que el motivo real de su adhesión fue la falta de transporte.
Abona además la tesis de muchos funcionarios: los devaluados capos sindicales son un adversario ideal para la Alianza, que no puedepermitirse una confrontación abierta con los gobernadores peronistas. Por eso, en el mensaje de ayer De la Rúa reafirmó su decisión de desregular el sistema de salud. “Esto significa que los sindicatos ya no controlarán las obras sociales. Cada familia tendrá la libertad de elegir la cobertura médica que quiera. Y esto es bueno para la gente”, sostuvo el Presidente.
En conclusión, el Gobierno aceptó con resignación la altísima adhesión del paro de ayer. Significó una demostración del poder real de las tres centrales sindicales y dejó como preocupación extra para los funcionarios el apoyo pasivo que obtuvo de algunos gobernadores peronistas (ver aparte). A pesar de todo esto, lo cierto es que cuando grabó el mensaje, antes incluso de conocer el nivel de adhesión de la medida, el Presidente había decidido que los sindicatos no lo impulsarán a modificar el rumbo.

 

Palabras del Presidente
“Tuve que tomar una decisión difícil por el bien del país. Debido al enorme déficit fiscal tuve que disminuir drásticamente el gasto público.”
“A través de la reforma impositiva les pedimos una mayor contribución a los que más tienen y la recaudación aumentó. Pero hemos tenido que hacer más. Tuve que reducir los salarios más altos de los empleados del Estado. Esto no significa que se le haya rebajado el salario a todo el pueblo. Se le pidió el esfuerzo transitorio sólo a los empleados del Estado”.
“Algunos me dijeron: recortar el salario de todos los empleados estatales. Pero yo dije no: no le cortaré el ingreso a nadie que no gane más de mil pesos por mes.”
“Muchas de estas medidas debieron tomarse hace muchos años, pero faltó coraje y responsabilidad. Durante estos diez años las cúpulas sindicales fueron cómplices silenciosos. Hacerle un paro al país perjudica al país.”
“Yo fui elegido para actuar con firmeza y decisión y no voy a dejar que nadie nos desvíe del camino del crecimiento.”
“Yo fui elegido para terminar con los privilegios y sepan los concesionarios de servicios públicos que deberán pagar el canon que adeuden. Yo fui elegido para proteger a los más desamparados. Por eso, el único gasto que ordené aumentar es el de las partidas sociales.”
“Yo no causé esta enfermedad de la Argentina, pero fui elegido para darle el remedio que la hará recuperarse.”


EN EL CONGRESO EL PARO DURO UN DIA MAS
Legisladores con fin de semana largo

Por Susana Viau
“Y... es un día jodido. La gente tiene miedo. Nosotros estamos porque somos de seguridad”, dijo la mujer, y revoleó los ojos para abarcar de izquierda a derecha un hall inusualmente desierto al mediodía. De no ser por las puertas abiertas, los dos edificios del Congreso mostraban la quietud del fin de semana. Recortados y sin saber aún cuál será el destino definitivo de los 800 trabajadores de la imprenta, los empleados del Legislativo tenían sus propias razones para no trabajar. Pero no sólo ellos habían pegado el faltazo. El jueves, buena parte de los diputados se había despedido con un saludo explícito: “Hasta el lunes”.
A las tres de la tarde y solo, Darío Alessandro, jefe del aliancismo, cruzó la avenida Rivadavia para meterse en el Palacio. Tenía reunión de bloque. En otro bloque, el del cavallismo, se informaba que, por supuesto, no se habían adherido al paro y Guillermo Francos se encontraba en un almuerzo de trabajo. Sin embargo, los despachos de los legisladores de Unión por la República estaban vacíos y, como en el resto de la casa, a las llamadas telefónicas respondía un festival de contestadores automáticos que explicaban cómo y cuándo dejar el mensaje o el fax.
Por el Senado fueron vistos el frepasista Pedro del Piero y los radicales Jorge Agundez y Mario Losada. El secretario administrativo, Ricardo Mitre, amigo de la adolescencia del presidente de la Cámara alta y vice de la República, Carlos “Chacho” Alvarez, deshojaba la margarita para determinar si correspondía o no descontar la jornada. En los dos puntos vulnerables del Congreso, la Biblioteca y la imprenta, el paro se había cumplido a rajatabla.

 

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