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El peronismo prepara su entrada
a la mesa del diálogo del Gobierno

Hugo Moyano y Jorge Yoma reclamaron el inicio de las conversaciones. Un grupo de senadores y diputados del PJ se reunieron en Mendoza para analizar la situación. Y el bloque de diputados nacionales propone un plan.

Los senadores justicialistas, esta semana, respondiéndole a Chacho Alvarez y bajando los decibeles.


Por Fernando Almirón

t.gif (862 bytes) Hugo Moyano, el líder de la CGT rebelde que impulsó un contundente paro general contra el ajuste, y el senador justicialista Jorge Yoma, que presentó un proyecto de ley de derogación de los decretos por los que se dispuso entre otras medidas una quita en los sueldos de los empleados estatales, le reclamaron al Gobierno iniciar cuanto antes un diálogo entre oficialismo y oposición y la convocatoria a una concertación social. Con cara de póquer, el legislador riojano aseguró que el peronismo en el Parlamento no “jaquea” las medidas impulsadas por el Ejecutivo. Y recordó que la oposición apoyó la sanción de leyes que permitieron el aumento de los impuestos y la reforma laboral. Uno y otro, dos de los principales protagonistas del dolor de cabeza que padeció la Alianza a lo largo de este mes, opinan que después de la presión es hora de negociar. Así lo entienden los legisladores del PJ que se están preparando, reunidos en Mendoza, para sentarse a la mesa del diálogo ente oficialismo y oposición, la que hasta hace unos días no los contaba entre sus invitados. 
La oferta de una tregua es el resultado de las gestiones que Carlos Ruckauf, Eduardo Duhalde, Carlos Reutemann y operadores de Carlos Menem llevaron adelante entre sindicalistas y legisladores del PJ para que bajaran los decibeles de la confrontación con el Gobierno “ahora que ya lograron lo que querían”. Esto es: participar como interlocutores válidos en las negociaciones con el Ejecutivo. 
A los legisladores justicialistas la ofensiva contra el ajuste dispuesto por el Gobierno se les fue de las manos. En rigor, su objetivo primigenio –al que Jorge Yoma le dio forma mediante un proyecto de ley de derogación de los decretos del ajuste– consistía en enviarle una señal al Ejecutivo que había privilegiado el diálogo con los gobernadores peronistas de los tres distritos más importantes del país y con un grupo de legisladores dialoguistas del PJ, desestimando a los bloques del principal partido de oposición en ambas Cámaras. 
“En la Casa Rosada no nos atienden el teléfono”, se lamentaba hace un mes atrás el jefe de los diputados del PJ, Humberto Roggero, que en cuanto se enteró de los encuentros clandestinos entre un grupo de sus legisladores y Fernando de la Rúa armó junto a su par en Senadores, Augusto Alasino, una comisión interbloques que fue presentada “como la única vía de interlocución válida del justicialismo en el Parlamento”.
Después del paro del 9 de junio, el ministro del Interior, Federico Storani, comenzó a alentar una ronda de encuentros con la oposición. Pero los diputados y senadores del PJ descubrieron que no figuraban entre los invitados a la mesa del diálogo. A la que sí había sido convocado el Consejo Nacional partidario que conduce el ex presidente Carlos Menem, quien designó al mandatario pampeano Rubén Marín como su representante. 
“Otra vez sopa”, se quejaron los legisladores peronistas que comenzaron a buscar el argumento que obligara al Gobierno a sentarse a hablar con ellos en forma directa. El proyecto de ley de derogación del ajuste fue la herramienta a la que apelaron para desconcertar al Ejecutivo. Este acusó el golpe y repercutió en las propias filas aliancistas en el Congreso. 
Quince de sus legisladores presentaron un proyecto alternativo al ideado por el gabinete nacional para equilibrar las cuentas. Los disidentes fueron tentados a jugar junto al PJ para evitar el recorte en los salarios estatales. Lo que no ocurrió pese a las negociaciones, que las hubo. 
En el Senado la situación se complicó para Carlos “Chacho” Alvarez, que criticó abiertamente a los representantes de la Alianza por “haberse quedados dormidos” ante la jugada de la oposición que encabezó Yoma. Pero el riojano le tenía preparado otro disgusto e impulsó un segundo proyecto de ley por el cual ponía en duda los recortes que el presidente del Senado había aplicado en la Cámara alta. Alvarez dijo que se trataba de una operación para quitarle el manejo administrativo del cuerpo, de la que algunos radicales no eran ajenos. Acusó a los senadores de “practicar políticas corporativas”, “defender privilegios mediante extorsiones”, ycalificó al cuerpo como “vergonzoso”, sin distinguir entre justicialistas, provinciales y aliancistas. El senador por la UCR Leopoldo Moreau le respondió: “Al Gobierno se lo defiende con propuestas”. 
Los principales dirigentes del PJ saben que la derogación del ajuste dejaría a la administración de De la Rúa en una delicada situación. Así se lo hicieron saber a sus legisladores que hoy fijan su posición mediante una solicitada que le pone fin a la disputa de la semana pasada (ver página 11). Pero los senadores y diputados del PJ no quieren desaprovechar el terreno ganado y cierran filas para consolidar su nuevo protagonismo. Ayer, desde Mendoza, anunciaron la conformación de la Mesa Federal de Legisladores Justicialistas que se ocupará de elaborar las propuestas a desplegar sobre la mesa que ahora tiene un lugar para ellos. 


“El sistema no sirve a nadie”

El vicegobernador bonaerense, Felipe Solá, cuestionó ayer el modelo económico que implementó el gobierno nacional y sostuvo que “funcionando como lo hace actualmente este sistema no le sirve a nadie”. “Estamos percibiendo claramente que transitamos por un camino equivocado, tal cual lo anticipamos la pasada campaña electoral. Hoy se viene percibiendo fuertemente en todos los sectores que están rediscutiendo la necesidad de un sustancial cambio en la política social”, dijo Solá. Y aunque reconoció que “estamos a tiempo de cambiar”, el vicegobernador advirtió que “no nos debemos conformar pensando que el destino del país está supeditado a las presiones de sus acreedores o a las reglas inflexibles de una globalización que existe, pero que hoy está lejos de ser la panacea”. 
Para Solá, el país “se encuentra bien preparado para instrumentar un cambio de su política social a nivel nacional”. Sostuvo que ese logro se alcanzaría “con una reasignación de recursos destinados en general al área social”. Aseguró también que la política social “está vinculada con la economía, ya que la forma de crecer es la forma de distribuir simultáneamente” porque, dijo, “no se puede crecer por un lado y, por el otro, dejarle a las áreas de acción social que se encarguen de todos los pobres que va dejando el crecimiento”. “La economía está al servicio del hombre y no éste al servicio de aquélla.”

Regular los decretos

La semana próxima la Cámara de Diputados comenzará a discutir la reglamentación de la comisión bicameral de seguimiento de los decretos de necesidad y urgencia, que fijará en el futuro la reglas del equilibrio político entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo.
El punto crucial que deberán discutir las comisiones de Asuntos Constitucionales que presiden el senador Jorge Yoma (PJ) y la diputada Elisa Carrió (UCR) gira en torno de si la negativa de una Cámara alcanzará para derogar un decreto o si el mecanismo exigirá una negociación entre diputados y senadores. Con el PJ con mayoría en el Senado y ante el antecedente de la actitud tomada frente al ajuste, la reglamentación puede dar a la Cámara alta poder de veto como para dejar al presidente De la Rúa sin las ventajas con las que contó su predecesor, Carlos Menem, quien firmó 545 decretos durante los diez años que estuvo en el poder. La falta de una norma que regule a estos instrumentos del Poder Ejecutivo generó un vacío jurídico cuando el Senado rechazó los decretos del ajuste. 

 

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