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El Mercado de las Pulgas será un centro cultural y educativo

El proyecto, que la Legislatura aprobaría la próxima semana, prevé reformar el predio de Alvarez Thomas y Dorrego: allí habrá una escuela de restauradores, biblioteca, salas de conferencias y teatro. Habrá un lugar para los anticuarios.

Asociaciones vecinales se quejaron por 
el estado del mercado y propusieron cambios.


Por Alejandra Dandan

t.gif (862 bytes) El hombre trabaja sobre unos recortes de madera: “Vos largás las amarras –murmura– y te quedás fuera del mundo”. José Márquez habla sobre su pasado de marino mercante. Está bajo el viejo galpón del Mercado de las Pulgas, también ahora a punto de largar amarras. El jueves 27 ese galpón donde el hombre restaura marcos puede empezar a cambiar. La Legislatura porteña sancionará una ley para reformarlo: las dos manzanas integrarán un proyecto artístico y educativo. La ciudad tendrá ahí su primera escuela de restauradores, habrá un bar cultural, biblioteca y salas de teatro y cine. En ese marco, se proyecta un reacomodamiento del sector de las “Pulgas”: de acuerdo con los que evaluaron el proyecto, los puesteros ocuparán una proporción de superficie similar, aunque en un contexto distinto. 
Por los pasillos del mercado se habla de cada uno de los proyectos que intentaron mejorarlo. Azucena Montoya está sentada en uno de los recodos oscuros del gran galpón de Dorrego. Alguien le pregunta el precio de una canilla. “Vale 15”, dice la mujer, pero el regateo logra bajarlo a diez. “Es cierto que el mercado adolece de muchas cosas –reconoce–: esto no es una prolijidad total, porque hay de todo”.
Este es el punto por el que las diputadas porteñas Gabriela González Gass y María Elena Naddeo se han puesto a conciliar propuestas para la gran esquina de Alvarez Thomas y Dorrego. “No desconocemos que hay mugre y está abandonado, pero esto no es responsabilidad nuestra, sino de la Municipalidad”, se preocupa ahora Miguel Lissi, de la comisión directiva. El hombre recuerda uno de los reclamos de Rentas que han llegado al Mercado. “Uno de los lotes –sigue– tiene una deuda de 35 mil dólares, el otro de 50. Plata que la Municipalidad se debe a sí misma. Nosotros no somos dueños” .
Ninguno de los cien puesteros de las Pulgas tiene habilitación. En total hay unas 300 personas trabajando en un mercado que, desde hace meses, provoca reclamos entre vecinos y asociaciones del barrio. Varios de esos pedidos fueron llegando como proyectos al Centro de Gestión. Entre ellos hubo uno que terminó logrando el consenso y, ahora, la próxima sanción de la ley. Alejandro Romay tenía su propio proyecto: la construcción de un complejo de edificios y un shopping, junto a una réplica del mercado de pulgas de Madrid.
Para evitarlo, en la Legislatura se buscó modificar la zonificación urbana que permitía construcción de unidades familiares para una zona de alta densidad. Esa modificación fue incluida al Plan Urbano Ambiental, próximo a sancionarse. Para la nueva ley, las dos manzanas del mercado son para uso exclusivo de actividades culturales donde sólo cinco por ciento quedará habilitado como zona comercial. 
A partir del jueves 27 –cuando está previsto que se apruebe el proyecto– el Poder Ejecutivo tendría 90 días para poner en marcha el plan para construir el nuevo mercado. Aunque el presupuesto será tratado recién hacia fin de año, Página/12 pudo saber que para sostenerlo se vendería la tercera manzana de la zona, donde ahora duermen los restos del viejo mercado comunitario. 
Una de las dificultades será el espacio. Los puesteros no saben cómo se hará la reasignación de lugares y rubros. Juan Carlos Saba llegó a las pulgas cuando aún se entregaban los permisos para artesanos (ver aparte). “Tengo todo en regla”, se escuda y muestra el espacio de galpón ganado sobre los dos metros por 2,5 permitidos en los comienzos. Como el suyo, la mayoría de los locales ha ido incorporando metros y productos que, en ocasiones, desvirtúan el espíritu de las pulgas. “Aunque aún faltan evaluar los detalles, no se permitirán por ejemplo la venta de objetos nuevos: sólo curiosidades y antigüedades”, precisa ahora Patricia Proverbio, asesora de González Gass en el proyecto. 
El mercado tiene ahora una zona ocupada por un asentamiento y otra área “usurpada por Canal 9”, según dice Proverbio. Existe un litigio de lacomuna para recuperar el área usada por el canal como playa de estacionamiento y depósito. En esos sectores se hará la escuela de restauradores y la biblioteca. Muy cerca se instalará un café literario y salas aptas para exposiciones permanentes. Tendrán la estética apropiada para adecuarlas como teatros e incluso como cines.


Un espacio con historia

El mercado existe desde hace 12 años. Fue creado por la ordenanza 42.723 del 10 de mayo del ‘88. “Al comienzo era un lugar para los vendedores ambulantes y discapacitados: la Municipalidad quería sacarlos de la calle”, cuenta Miguel Lissi de la comisión directiva de las “Pulgas”. El reglamento disponía la trasformación del viejo Mercado Dorrego en Mercado de las Pulgas. Estaría abierto de martes a domingos de 10 a 18. Entre sus corredores quedaba prohibida la venta de alimentos y bebidas, así como elementos combustibles y armas o material pirotécnico. Aquellos vendedores ambulantes dejaron Dorrego a los dos años. En tanto llegaban los primeros puesteros que iban consiguiendo permisos como artesanos para vender antigüedades, cueritos o caños de escape.
Hasta el ‘90 los permisos fueron renovados con cierta rigurosidad por más de 500 puesteros. A partir de allí, Azucena cuenta que existió un proceso de vaciamiento y fuga, resistido por un puñado de artesanos que decidió permanecer bajo el viejo galpón. 

 

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