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Quince siglos después, una obra en el Coliseo

Vespasiano ideó su construcción en la Roma del 72 d.C. Sirvió para espectáculos hasta el siglo V. Mañana reabrirá con una puesta de �Edipo rey�, de Sófocles.

Una escena de �Gladiador�, el más reciente film de Ridley Scott.
Los historiadores dicen que jamás hubo lucha de hombres contra fieras.


t.gif (862 bytes) El Coliseo, uno de los principales símbolos del período de mayor esplendor de la Roma antigua, volverá a abrir sus puertas como sede de espectáculos teatrales, 1500 años después de dejar de utilizarse con esa función. Una función extraordinaria de Edipo rey, la tragedia de Sófocles, en versión de una compañía griega, supondrá a partir de mañana la recuperación del monumental anfiteatro que el emperador Vespasiano mandó construir en el 72 d.C. y que se inauguró bajo el mandato de Tito ocho años más tarde. El Ministerio de Cultura italiano está detrás de esta recuperación del Coliseo como recinto para espectáculos. Tras la temporada de Edipo rey, el público, al que parece fascinar el proyecto, tendrá acceso a otra obra de Sófocles, Antígona. A eso le seguirá la versión musical que del mito de Edipo compuso Felix Mendelsshon. Varios meses de trabajos, desarrollados mientras el Coliseo permanecía abierto a la visita regular de los turistas, permitieron habilitar una parte del monumento más famoso de Roma. 
¿Cómo será posible asistir a funciones en esta verdadera joya de la arquitectura? En principio, la antigua arena del anfiteatro ha sido cubierta en una tercera parte por una estructura de madera, que servirá como escenario, y dispuesta de modo que no altere los pilones de piedra del monumento, que originalmente servían como soportes. También se instaló una tribuna para alojar a los espectadores, que en una cifra muy reducida podrán presenciar los espectáculos, lejos de las más de 50 mil plazas que presuntamente tenía el original Coliseo. Habrá localidades de pie y de asiento, todas en el fondo, la zona donde en el pasado se instalaban los emperadores, por lo que algunos, los más afortunados y pudientes, podrán revivir por un momento aquella experiencia. En un momento de su esplendor, el líder fascista Benito Mussolini, a quien le fascinaba la grandilocuencia, intentó hacer reverdecer el Coliseo, pero su iniciativa fue, como otras, de corto vuelo.
La nueva misión del Coliseo como lugar de espectáculo no será tan dramática como en los primeros siglos de la era cristiana. Aunque los historiadores tienen dudas acerca de la veracidad de que en el Coliseo mártires cristianos fueran devorados por los leones o tigres como el cine ha hecho creer, sí es cierto que en su interior hubo luchas entre gladiadores y también entre fieras, estas últimas abolidas en el siglo VI d.C., época en la que el anfiteatro dejó de usarse como recinto para espectáculos. De forma elíptica, 188 metros de largo y 57 de altura, el Coliseo cayó desde el comienzo de la Edad Media en un creciente abandono y fue expoliado, desde las grapas de metal que unían los bloques de travertino hasta este mismo material, empleado para la construcción de nuevos edificios, lo que no resta espectacularidad al monumento. Cualquier turista puede sentir que, al ingresar allí, pisa un pedazo de la historia universal. 

 

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