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EL ORGANISMO CIENTIFICO SERA PRESIDIDO POR EL BIOLOGO ANDRES CARRASCO
Debate y nuevo presi para el Conicet

Después de los rumores sobre una intervención y tras una reunión con Chacho Alvarez, Dante Caputo anunció al sucesor de Jacovkis. Ante numerosas críticas, defendió su proyecto para reformar el área de ciencia y tecnología. Hoy habrá una protesta de los científicos.

Caputo: “No pueden decir que estamos destruyendo a la ciencia, cuando estamos anunciando un aumento presupuestario y para los subsidios como nunca hubo”.


Por Javier Lorca

t.gif (862 bytes) Finalmente, el Conicet no será intervenido y tendrá un nuevo presidente: será Andrés Carrasco, un médico, biólogo molecular, investigador del Conicet, vinculado con el Frepaso y, en especial, con el vicepresidente Carlos “Chacho” Alvarez. En diálogo con Página/12, el secretario de Tecnología, Ciencia e Innovación Productiva, Dante Caputo confirmó la designación. Tras la polémica renuncia de Pablo Jacovkis a la conducción del organismo científico más importante del país, uno de los principales objetivos de su sucesor será impulsar el polémico plan de reestructuración anunciado por Caputo (ver aparte). Mientras tanto, continúan el malestar en la comunidad científica y las protestas de los investigadores, quienes hoy a las 11 harán una manifestación sobre Córdoba al 800 para repudiar la reforma.
Hasta ayer a la tarde, la versión más firme indicaba que el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, donde se desempeñan 3765 investigadores y que cuenta con un presupuesto de 185 millones de pesos, sería intervenido. El propio Caputo decía que la intervención es “una de las cosas que vamos a discutir” con el presidente Fernando de la Rúa. Y los colaboradores del secretario de Tecnología apuntaban que el candidato a encarar la intervención era el mismo Carrasco. Lo cierto es que la posible intervención ya se venía discutiendo desde hace días, incluso antes de la renuncia presentada por Jacovkis. 
Pero una intervención implicaba remover a los 16 miembros del directorio del Conicet. Todo cambió tras una reunión que sostuvieron Caputo y Chacho Alvarez, a la que se sumó la venia del Presidente: Andrés Carrasco asumirá en las próximas horas la presidencia del Conicet. Cercano al vicepresidente, Carrasco participó desde su convicción frepasista en la elaboración de los proyectos de la Alianza para la ciencia y la tecnología, en las discusiones realizadas en el Instituto Programático de la Alianza. En diciembre pasado, se decía que podía ocupar la presidencia del Conicet, que finalmente quedó en manos de Jacovkis. Ahora se desempeñaba como asesor de la Secretaría de Educación Superior, además de ser investigador del Conicet en biología molecular. 
–¿Carrasco participó en la elaboración del plan de reestructuración del Conicet? –le preguntó este diario a Caputo. 
–Fue consultado y participó en las reuniones interministeriales, al igual que Gottifredi (Juan Carlos, secretario de Educación Superior) y que Jacovkis.
–El proyecto de reforma recibió duras críticas de parte de Jacovkis y de muchos científicos.
–No pueden decir que estamos destruyendo a la ciencia y la tecnología, como se ha dicho, cuando estamos anunciando un aumento presupuestario para el área y para los subsidios y dedicaciones exclusivas como nunca hubo en la historia del país. Además del fondo especial para los jóvenes investigadores, que de 125 mil pesos va a pasar a ocho millones en el 2002.
–¿De dónde saldrán los recursos necesarios?
–De reasignaciones presupuestarias del presupuesto nacional, no de los recursos de ciencia y tecnología. Esta es un área prioritaria, una inversión fundamental para el desarrollo del país. Y yo pregunto ¿cuándo se hizo un aumento así antes?
–¿Se convocó a la comunidad científica para discutir la elaboración del proyecto?
–Los vamos a convocar ahora que tenemos confirmados los recursos. Nos pasamos cuatro meses negociando para conseguirlos. Ahora los tenemos ypodemos empezar a discutir con la comunidad científica y universitaria cómo vamos a aplicarlos. ¿Sabe cuántos cajones hay llenos de buenos proyectos para los que nunca hubo recursos?
–Como no se los convocó antes, muchos científicos dicen que es un proyecto arbitrario.
–Es una propuesta del Gobierno para un cambio legislativo, no es un decreto. No es un acto arbitrario. Por supuesto, nosotros tenemos nuestra posición y la vamos a defender en las comisiones de legisladores. Pero, ¿qué más garantías podemos dar? Todo está sujeto a la discusión pública en el Congreso. No hay un procedimiento más democrático. 
–¿Por qué en el área de ciencia y tecnología se han producido las principales renuncias en lo que va del gobierno de la Alianza: primero se fue Mario Albornoz y ahora se suma Jacovkis. 
–Bueno, ésta es un área particularmente golpeada por su marginación. En algún caso, las buenas razones que tuvieron fueron las dificultades para aceptar que algo bueno se puede hacer. Y esto se va a comprobar cuando las políticas se ejecuten.
–Usted había anunciado un acuerdo con Economía para que los investigadores del Conicet no sufrieran el recorte del 12 por ciento de sus salarios. Sin embargo, cobraron sus sueldos de junio con el descuento. ¿Qué va a pasar?
–El nuevo presidente del Conicet se va a poner a trabajar inmediatamente para resolver esto. 
–¿Pero se puede garantizar que van a cobrar una compensación?
–Hay un compromiso que estamos elaborando y que, en la práctica, va a redundar a través de un esfuerzo de todos en que no se perciba el descuento en los salarios de los investigadores. 


El plan de la polémica 

Estas son los pautas principales de la reforma impulsada por Caputo:
Se incrementará en un 10 por ciento los cargos con dedicación exclusiva en las universidades nacionales. Los cargos estarán destinados a los investigadores, que podrán incrementar sus ingresos entre un 25 y un 30 por ciento.
El Fondo Nacional para la Ciencia y la Técnica (hoy de 21 millones) duplicará sus recursos para 2001 y los triplicará para 2002, llevándolos a 60 millones. 
Se creará un fondo especial para investigadores de hasta 33 años, que contará con 5 millones en el 2001 y 8 millones en el 2002.
Se financiará la realización de maestrías y doctorados en el país y el exterior, por hasta 30 mil y 60 mil dólares con un plazo de 10 años.
El Conicet contará con una única categoría, con un salario equivalente a la primera categoría actual (investigador asistente).
El investigador que en cuatro años no haya ganado un concurso u obtenido un subsidio dejará de pertenecer a la carrera.
Al desaparecer las categorías, se simplificarán los sistemas de evaluación que serán realizadas por las universidades y el Foncyt.
El nuevo sistema permitirá un incremento del 25 por ciento de los ingresantes al Conicet.

“Una suerte de lechería”

Gregorio Klimovsky (epistemólogo, profesor emérito de la UBA): “Temo que éste sea un programa para convertir al Conicet en una suerte de lechería o en una empresa. Esa es la impresión que nos dan, ya que nunca tuvimos ningún contacto con ningún funcionario de Caputo ni del Gobierno”, dijo. Y lamentó: “Jacovkis es un profesional excelente, de lo mejor que tenemos y que termina renunciado por las mismas cosas que renunciaron anteriores presidentes del Conicet”.
Federación Universitaria Argentina (FUA): “Consideramos como una buena noticia los anuncios de Dante Caputo en el sentido de aumentar los subsidios a la investigación, aumentar los salarios de los investigadores e implementar un reordenamiento institucional del sistema de ciencia y técnica”.
Cristina Ibarra (delegada de los investigadores del Conicet): “Esta reforma lleva a una restricción presupuestaria y no a un aumento. Lo único que quieren es ahorrar gastos y pasárselos a las universidades”.

Transparente y exigente

Mientras continúan las polémicas por el futuro del Conicet, ayer los diputados Adriana Puiggrós (Alianza) y Pablo Fontdevila (PJ) presentaron un proyecto de ley para garantizar una mayor transparencia en el manejo de los fondos destinados a la investigación y mayores niveles de exigencia a los destinatarios de los recursos. El proyecto sostiene que “los fondos de cualquier origen, destinados a la investigación y desarrollo tecnológico que reciban los organismos gubernamentales, ya sean autárquicos o no, a través de subsidios directos, partidas presupuestarias, donaciones, legados u otra modalidad, deberán ser adjudicados, en todos los casos, a investigadores o equipos a través de procedimientos que garanticen efectivamente su confiabilidad, transparencia y publicidad”. Y agrega que los fondos “en ningún caso podrán destinarse a otra finalidad que no sea la originaria”. Puiggrós fundamentó su propuesta en que “la mayor transparencia en el manejo de los recursos debe ser acompañada por mayores niveles de exigencia en cuanto a la calificación de los destinatarios”.

 

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