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“El plan de Caputo es apenas un borrador”

En diálogo con Página/12, el ex titular del Conicet, Pablo Jacovkis, criticó la reforma que impulsa el secretario de Ciencia y Tecnología. Dijo que ni él ni los científicos fueron consultados para elaborar el plan. Y que desconfía del anunciado aumento presupuestario.

“Me encantaría estar equivocado. Pero no lo creo”, dijo Jacovkis.


Por Cecilia Sosa

t.gif (862 bytes) “Si no hubo dinero hasta ahora para la ciencia y la tecnología, no tengo ninguna confianza en que lo vaya a haber.” El matemático Pablo Jacovkis no teme que lo acusen de pesimista por haber renunciado “de manera indeclinable” a su cargo al frente del Conicet, justo cuando la Secretaría de Tecnología, Ciencia e Innovación Productiva anunciaba la reestructuración del sector y un aumento presupuestario. “Ojalá me equivoque”, suspiró, en diálogo con Página/12. Mientras vuelve de lleno a dedicarse al decanato de la Facultad de Ciencias Exactas (UBA), Jacovkis advirtió que existe un “cortocircuito” entre los investigadores y la secretaría. “Hay un fuerte problema de credibilidad, los investigadores están desconfiados y miran el plan con mucha alarma”, avisó.
–Parece que las renuncias polémicas ya son un atributo más del Conicet. ¿Por qué cree que sucede?
–El sistema de ciencia y tecnología de la Argentina necesita una señal de apoyo y todas las señales que hubo hasta ahora fueron negativas. La Argentina gasta sólo el 0,35 por ciento de su PBI en el área, cuando Brasil y Chile gastan casi el doble. El Conicet es la institución más seria e importante de la ciencia argentina. Para entrar como investigador asistente se presentan casi mil personas para rendir examen y entran 150. Son personas de 33, 34 años, con doctorados, post doctorados, muchas veces en el exterior, y muchas publicaciones. Ganan 800 pesos, cuando en Estados Unidos podrían ser profesores adjuntos de universidades de primer nivel.
–Pero los problemas presupuestarios ya existían cuando usted aceptó asumir.
–Anuncié en mi discurso de asunción que era necesario revertir esa situación. Pero la situación no sólo no se revirtió, sino que empeoró. Los fondos ya se venían retaceando desde el ‘99, ahora no alcanza para pagar las becas de los investigadores. Yo había dicho a Página/12 que, si no se contaba con los recursos necesarios, iba a renunciar. Y eso hice. No fue algo sorpresivo.
–Ahora, Caputo asegura que en el 2001 habrá 45 millones de subsidios a los investigadores, y que en el 2002, 70.
–Me parecería fantástico. Pero no sé por qué se cumpliría, cuando este año no hubo ningún gesto de apoyo. Me encantaría estar equivocado, que tuvieran razón los que me acusan de pesimista. Pero no lo creo.
–¿Qué va a hacer ahora?
–Me voy a dedicar full time al decanato. Siento un alivio tremendo de haberme sacado la presión y el compromiso de estar al frente de una institución extremadamente compleja y tan valiosa como el Conicet. Pero también una gran tristeza por la sensación de haber fracasado.
–¿Participó en la elaboración del plan de reestructuración?
–No. Fui informado verbalmente de su existencia tres días antes. Lo recibí el 6 de julio y el 7 lo puse en la página de Internet del Conicet para que los investigadores los conocieran. Las opiniones fueron todas negativas. Hay mucha desconfianza, la gente está muy nerviosa.
–¿Siente que lo pasaron por alto?
–No sólo a mí, sino a todos los investigadores. La comunidad científica no fue consultada y mira este proyecto con profunda alarma. Hay un problema profundo de credibilidad. 
–¿Cuáles son los puntos que le objeta al plan? 
–En primer lugar, el plan no puede llamarse así porque es apenas un borrador. Falta definir qué pasa con la carrera de apoyo, con los becarios, con los institutos que están fuera del Conicet, con los investigadores que trabajan en las universidades privadas. Para muchas de las cosas que se plantean, hace falta más presupuesto. Se planea aumentar un 10 por ciento la cantidad de las dedicaciones exclusivas de las universidades. Pero eso, por más que lo paguen las universidades, siguensiendo fondos públicos. Además, los investigadores requieren espacios adecuados, laboratorios, equipos. Y las universidades no los tienen.


Para el tiempo libre... (si queda)

Comunicación. La Fundación Walter Benjamin abrió la inscripción para la Maestría en Comunicación e Imagen Institucional que dicta en convenio con la Universidad Caece. Informes: Mansilla 2686 1º “4”, 4961-3764, e-mail: [email protected]
Teatro. Todos los sábados y domingos hasta el 6 de agosto, hay teatro gratis para chicos en la UADE. A las 16, en Lima 712, 2º piso. 
Optica. Hasta el 28 del actual, se realiza la segunda escuela de invierno sobre “Nuevos aspectos de la óptica experimental”, en la Facultad de Ciencias Exactas (UBA) con mesas redondas, cursos e importantes científicos invitados. Estudiantes y docentes, gratis. Informes: Ciudad Universitaria, Pabellón I, 4576-3390, interno 802.
Radio. Este jueves, a las 20, habrá una charla para los interesados en los cursos cuatrimestrales de Eter en técnicas vocales, introducción al periodismo y a la producción de radio. Informes: Acevedo 262, 4857-5701.
Urdapilleta. Mañana, a las 19.30, el actor Alejandro Urdapilleta será entrevistado por Jorge Dubatti del Centro de Investigación en Historia y Teoría Teatral (UBA). Gratis, en el anexo del Rojas, Corrientes 2140.
Victimología. Este viernes, a las 18, el criminólogo Elías Neuman dará una conferencia sobre “Victimología”, en el salón Rojo de la Facultad de Derecho (UBA), Figueroa Alcorta 2263.
Becas. La Fundación Mapfre y el Instituto de Estudios e Investigaciones Ambientales de la UCES otorgan dos becas de investigación sobre problemática ambiental. Informes: Lavalle 348, 4318-0450.

 

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