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EL INVESTIGADOR INDEPENDIENTE ANDRES CARRASCO, NUEVA CARA DE LA CIENCIA
“Si no tuviera confianza no asumiría en el Conicet”

El segundo presidente del Conicet en apenas siete meses de gobierno aliancista está dispuesto a “cambiar” ese organismo. Cree que contará con más fondos y promete que a los investigadores se les devolverá el recorte salarial del 12 por ciento.

De asesor en la Secretaría de Políticas Universitarias, Andrés Carrasco pasó al Conicet.


Por Cecilia Sosa

t.gif (862 bytes) “El Conicet no desaparecerá, se fortalecerá. Se convertirá en un centro de evaluación que apoyará y reflejará a la comunidad científica del país.” Aunque todavía espera que Fernando de la Rúa firme el decreto que lo convierta en el nuevo presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), el médico, embriólogo molecular, Andrés Carrasco ya está abocado a responder las críticas de los científicos. Es consciente de que el “desafío” es grande: su antecesor Pablo Jacovkis tiró la toalla y pese a sortearse la amenaza de intervención, una manifestación de investigadores pobló en el mediodía de ayer la Secretaría de Ciencia y Técnica para rechazar el proyecto de reestructuración que pesa sobre el organismo. Carrasco, 54 años, casado, dos hijos, asumió convencido por el propio vicepresidente Carlos “Chacho” Alvarez, de la necesidad de “hacerse cargo”. Admite que fue una “decisión difícil”. Pero asegura que, a modo de amuleto, llevará a su perra Rottweiler para ayudarlo a alegrar su nuevo despacho. En diálogo con Página/12, recorrió los puntos más polémicos del proyecto que tendrá en sus manos. 
–El plan de reestructuración del Conicet despierta muchas críticas al interior de la comunidad científica. Incluso se dice que lo destruirá.
–No va a destruirlo pero sí a cambiarlo. El Conicet necesita una nueva estructura. Su funcionamiento formaba parte de una ley que ha caducado el año pasado. Ahora tiene que aprobarse otra. No puede ser impuesto por decreto. Participé en la redacción del proyecto y creo que tiene elementos muy positivos. 
–¿Cómo cuáles?
–El hecho de que se haya empezado por la previsión de un aumento presupuestario y que se comiencen a discutir los mecanismos para mejorar la relación entre el Conicet y las universidades.
–La unificación de categorías significa, para muchos, la destrucción de la carrera de investigador, una suerte de equiparación para abajo.
–No coincido, pero es un tema que amerita una discusión profesional. Con la unificación, no habrá más estratificaciones, la única categoría será la de “investigador del Conicet”. Va a permitir que al rango básico (que estará entre los 800 y 1000 pesos) se sumen los salarios docentes y los incentivos a la investigación. Además, una parte de los subsidios podrá usarse para mejorar los sueldos.
–¿De dónde van a salir los recursos?
–De un incremento acordado con el Ministerio de Economía. Son fondos nuevos que estarán el año que viene. Los 20 millones del sistema tenderían a duplicarse para el año que viene y seguir aumentando en el 2002.
–Jacovkis se fue diciendo que si este año no hubo aumento, no hay motivos para creer que el año que viene lo vaya a haber.
–Yo no soy Jacovkis. A lo mejor algún día tengo que admitir que él tenía razón. Pero si no tuviera esa confianza, no estaría asumiendo. El aumento fue acordado por el gabinete nacional completo. Estaban todos los ministros, los que piden y los que dan.
–Dice que habrá un nuevo vínculo con las universidades, ¿pero cómo harán ellas para absorber a los investigadores si no tienen ni recursos ni infraestructura suficientes? 
–Soy un hombre de la universidad y un hombre del Conicet y no puedo encontrar una contradicción en ello. Investigo en la Facultad de Medicina, uso sus laboratorios, equipos y su luz. Un tercio de los investigadores del Conicet tienen dedicaciones exclusivas en las universidades. Ahora podrán acceder a ellas los que no las tengan y mejorar sus salarios al recibir los incentivos y subsidios. Un profesor adjunto gana entre 2500 y 2700 pesos, mientras que un investigador “puro”, gana mucho menos. Las universidades se van a beneficiar porque van a contar con más dedicaciones exclusivas.–Que los investigadores del Conicet tengan prioridad en los concursos para acceder a cargos docentes ¿no viola la autonomía universitaria?
–Es un tema muy discutible. Los acuerdos van a ser bilaterales y se van a firmar sólo con las universidades que lo quieran. Ser investigador del Conicet significa de por sí un certificado de calidad y otorga privilegios en los concursos por más que no esté explicitado.
–¿Qué va a pasar con los institutos que dependen del Conicet?
–Es un tema muy complejo. Entre los institutos hay una heterogeneidad muy grande. Antes de esta gestión ya estaba en marcha un proceso de evaluación. Incluso se cerraron varios institutos. El proceso sigue en marcha. Se va a evaluar en cada caso.
–¿Qué pasará con el recorte del 12 por ciento a los sueldos de los investigadores que ya fue aplicado este mes?
–A partir de julio, se compensará con ahorros genuinos de otras áreas del Conicet.
–¿De qué áreas?
–Lo tengo que ver. Pero los salarios se compensarán.
–¿Tuvo en cuenta que va a asumir con todo el directorio del Conicet en contra del proyecto de reestructuración?
–Todavía no me he reunido con el directorio. Hay que hablar con la gente. Lo haré en los próximos días.
–¿Por qué la comunidad científica no tuvo participación en el proyecto?
–El proyecto tiene muchas partes. ¿Protestan porque no participaron en el aumento presupuestario? El Conicet es una institución del Estado y cualquier reforma debe ser discutida en el Parlamento. 
–El epistemólogo Gregorio Klimovsky dijo que el proyecto intentaba transformar el Conicet en una lechería.
–El doctor Klimovsky es una persona a la que quiero mucho, admiro y he pasado momentos maravillosos con él, pero no sé a qué se refiere.
–Tal vez al temor de los científicos de que se destruya el Conicet como centro de producción de conocimiento.
–La producción de conocimiento argentino se ha dado en el Conicet como también en las universidades. Me niego a considerar que la ciencia argentina tenga como única fuente al Conicet. No se puede desconocer esa realidad.
–Como científico usted se fue a trabajar al exterior. ¿Cree que los jóvenes tendrán razones para quedarse?
–Para el año que viene están previstos 5 millones de subsidios para que la gente joven pueda llevar adelante sus proyectos. Queremos motivarlos.
–Uno de los puntos de la plataforma de la Alianza era destinar el 1 por ciento del PBI a la ciencia y la tecnología. ¿Cree que se va alcanzar?
–Eso también lo propuse yo en el ‘95. Ojalá, el problema es si el país se lo banca. 
–¿Se comunicó con Jacovkis?
–Todavía no. Sé que me dejó un mensaje pero todavía no hablé. Al menos que me desee suerte como se la deseé yo a él. 

 

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