Principal RADAR NO Turismo Libros Futuro CASH Sátira


KIOSCO12

DIERON A CONOCER PARTE DE LA CARTA DE FAVALORO A SU FAMILIA
“Estoy cansado de luchar y luchar”

“No ha sido una decisión fácil, pero sí meditada”, dice en el fragmento de la carta que revelaron sus sobrinos. También pide al periodismo que no haga “una comedia” de su muerte.

El pesar de pacientes y amigos sigue mostrándose día a día en la Fundación.
“Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad”, reclamó Favaloro.


t.gif (862 bytes) “Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento, como decía Don Ata”. La frase, que encierra tristeza, pero también la contagia, pertenece a los últimos párrafos de la carta de despedida que René Favaloro escribió a su familia antes de dispararse un balazo en el corazón. “No ha sido una decisión fácil, pero sí meditada”, les aclara. Y más adelante agrega: “Estoy tranquilo”. Se trata de una de las siete cartas que el cardiocirujano que se suicidó el sábado en su departamento dejó como legado, y que ayer su familia decidió divulgar, sólo en parte. Otra de las notas estaba dirigida a las “autoridades competentes”, en la que deja en claro que había decidido quitarse la vida, y explica que la crisis económica por la que atraviesa la Fundación había sido el desencadentante de su determinación. Según confirmó el fiscal que interviene en la causa, Claudio Soca, en esa carta, Favaloro hace mención a las deudas que mantienen con la fundación numerosas obras sociales, entre ellas, el PAMI. 
El cansancio moral por el que atravesaba Favaloro tiñe cada una de las frases que dedicó a sus familiares (al menos, las que se conocieron). Allí se nota el desencanto con la situación del país, cada vez está más lejos de lo que él aspiraba, “donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y en la desocupación”, según resumen sus familiares.
“El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable –escribió Favaloro en su despedida–, con ella me voy de la mano”. En sus líneas no pide demasiado: “Sólo espero que no se haga de este acto (el suicidio) una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad”. 
También dedicó un párrafo para hablar de sí mismo: “Alguna vez, en un acto académico en USA, se me presentó como un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo que es cierto. Espero que me recuerden así”. 
El fragmento de la carta llegó a las redacciones, encabezado por dos párrafos en los que los familiares lamentan “no haber podido expresar públicamente algún mensaje que aliviara el dolor que los argentinos estamos sintiendo”. Los parientes del médico fallecido intentan desalentar las expectativas que las cartas habían generado para desentrañar el origen de la decisión. “No hay nada en la carta que René no haya dicho públicamente en tantas oportunidades”.
Al final de su despedida, y en tono paternal, Favaloro formuló una exhortación, con un dejo de ironía, a sus “queridos sobrinos”, colaboradores y amigos: “Recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco”. 
Pero dos pedidos expresos que realizó ya no podrán ser cumplidos: “Reitero la obligación de cremarme inmediatamente, sin perder tiempo. Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles”, manifestó. El primer pedido se demora por una decisión del juez Daniel Turano, que interviene en la causa. El segundo no pudo cumplirse porque el magistrado dio a conocer la nota después de que se celebrara una misa (el lunes) y un homenaje en el Senado, entre otros actos.
Ese mismo cansancio moral que surca la nota de punta a punta impregna la carta que Favaloro le envió al presidente Fernando de la Rúa antes de matarse. Esa misiva trasuntaba “desencanto, fatiga y cansancio”, comentó ayer el secretario privado de la Presidencia, Ricardo Ostuni. El fue quien recibió la nota el viernes 28, un día antes del suicidio de Favaloro. La leyó la carta ese día, pero se la entregó a De la Rúa recién el lunes. “La carta tiene fecha del 27 o el 28”, recordó Ostuni. Si bien su tono era “grave”, reconoció el funcionario, también era amistoso y el médico tuteaba al Presidente, a quien llamaba Fernando.
En esa carta, Favaloro le pedía a De la Rúa que intercediera “ante los peces gordos”, y mencionaba con nombre y apellido a tres o cuatro poderosos empresarios, que Ostuni no quiso revelar. El cardiocirujanopedía una gestión presidencial para conseguir un aporte de seis millones de dólares, el monto que necesitaba para solventar sus deudas más apremiantes. “Pero no hacía ninguna referencia a la deuda que le reclamaba al PAMI”, aclaró Ostuni. 
Donde sí hacía referencia a ese reclamo es en la carta final que destinó a las autoridades, que escribió el mismo día en que se pegó un tiro. “Menciona unas deudas que tenía, problemas económicos de hace un tiempo y que no podía superar pese a sus esfuerzos”, informó el fiscal Soca. “El venía luchando por subsanar los problemas económicos y, como no podía, optó por esta decisión –agregó–. Invocaba a obras sociales que fueron acumulando deudas”, entre ellas, el PAMI. 

 

 

Las facturas del PAMI

El interventor del PAMI, Horacio Rodríguez Larreta, aclaró que ese organismo “no tiene una deuda verificada” con la Fundación Favaloro, aunque reconoció que “lo que hay es un viejo reclamo de facturas entre el año ‘93 y ‘95, que no figuran en los libros contables” de la obra social. La deuda reclamada es de casi dos millones de pesos. 
Se trata de 195 facturas emitidas entre 1993 y 1995. “El PAMI, durante la gestión de (Víctor) Alderete, se negaba a recibirlas”, dijo a Página/12 Jorge Barrientos, gerente de la Fundación.
“Nosotros nunca dijimos que el servicio no se prestó, lo que dijimos es que en ninguno de los libros contables del PAMI figura esa prestación, ni esa deuda”, justificó el funcionario. 
Según Rodríguez Larreta, la ex interventora Cecilia Felgueras le comunicó a Favaloro, en la última reunión que tuvo, que la única alternativa prevista para resolver la controversia “es una conciliación obligatoria, que consiste en verificar caso por caso para ver en las historias clínicas si los servicios efectivamente se prestaron”. Y agregó que la Fundación, “con la firma del apoderado Aranguren, se presentó el 19 de mayo a la conciliación obligatoria”. “La verificación contable se hizo el 18 de julio y el 21 se instruyó internamente en el PAMI para que se hiciese la auditoría”, que debía comenzar esta semana, concluyó el funcionario.

 

PRINCIPAL