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Reportaje a Daniel Rabanal, el novio de Marie Anne Erize
“En la villa la gente la adoraba”

Compartieron la militancia en las villas del Bajo Belgrano y de Retiro, y él, preso en 1976, se enteró de que ella había sido secuestrada recién cuatro años después. Aquí, los recuerdos de Daniel Rabanal, el novio de Marie Anne cuando Olivera la secuestró en San Juan en 1976. 

Marie Anne en un campamento en 1970. Entre los 18 y los 20 años hizo avisos famosos. Fue tapa de “Gente” y finalista de Miss Siete Días antes de romper con el jet set.

Por Victoria Ginzberg

t.gif (862 bytes) Mientras estaba en la cárcel, Daniel Rabanal tenía un sueño recurrente: veía a Marie Anne en una estación de subte y cuando ambos se iban a juntar la multitud los separaba. La imagen lo acompañó hasta que se enteró, en 1980, que su mujer había sido secuestrada cuatro años antes. “Recordar estas cosas no es algo que te produzca alegría, pero es alentador que se remuevan en estas circunstancias, porque uno de los responsables de estos hechos está detenido”, dice ahora Rabanal, compañero de Marie Anne Erize, la ciudadana franco-argentina por cuyo secuestro fue detenido el mayor retirado Jorge Olivera en Italia. “En las villas su trabajo era impresionante, se transformaba en una villera más y la gente la adoraba”, recuerda Rabanal, desde Colombia, donde reside desde hace once años. 
–¿Cómo se conocieron?
–Fue en la villa del Bajo Belgrano, que hace años que no existe. Allí militaba un grupo básicamente del peronismo, tanto de Montoneros como de FAR. Marie Anne en esa época no estaba vinculada estrictamente a una organización sino que estaba como maestra voluntaria en una escuelita que estaba en la villa. Yo llegué a esa villa como militante. Marie Anne era realmente bellísima y quedaba como rara ahí, pero tenía un cariño muy especial sobre todo con los chicos y metida ahí era como una villera más. Los dos dejamos la villa del Bajo del Belgrano y pasamos a la Villa de Retiro donde estaba el cura (Carlos) Mugica, aunque no trabajamos directamente con él. 
–¿Qué cosas definían la personalidad de ella? 
–Su compromiso con la gente pobre, que era increíble. Ella había nacido en Misiones y se había criado en la selva misionera, porque los padres eran una especie de colonos franceses. Tuvo una infancia muy agreste y eso le había dado un fogueo con ciertas cosas que los de la ciudad no teníamos. Por eso en las villas su trabajo era impresionante, se transformaba en una villera más y la gente la adoraba. Me acuerdo del fin de año del ’73, que pasamos en la villa de Retiro bailando chamamé con la gente... Era algo loco y maravilloso, y el nivel de integración era muy intenso, muy visceral. 
–Y era un contraste con el mundo de la publicidad del que ella había formado parte.
–Era la otra punta. Aunque en aquel momento ese mundo no era como ahora sino más bohemio. Entre los 18 y los 20 años ella hizo un par de avisos famosos, fue tapa de revista Gente y creo que primera finalista del concurso Miss Siete Días. Después se fue a Europa y cuando volvió empezó a romper con el mundo del jet set. Cuando yo la conocí ya estaba desvinculada. 
–¿Dónde militaron?
–Yo estaba encuadrado en Montoneros desde antes. Ella en la Villa del Bajo Belgrano era una simpatizante de la Juventud Peronista. Cuando pasamos a la villa de Retiro tenía una vinculación mayor pero no estaba dentro de la organización. Durante este tiempo también trabajaba en una agencia de viajes y hacía algunos viajes como azafata de Austral. Esto fue hasta finales del ’75, cuando nos fuimos a vivir a Mendoza. 
–¿Por qué se mudaron?
–Me mandaron. Marie Anne y yo queríamos salir de Buenos Aires. Teníamos expectativa de convivir con lo rural y aprovechando que me iban a sacar de Buenos Aires pedí que fuera lo más próximo al campo posible. No fue tan así porque finalmente caímos en la ciudad de Mendoza, pero de alguna manera estábamos más cerca. Fue en septiembre de 1975. Marie Anne consiguió que le trasladaran el puesto de trabajo a Mendoza y era importante tener un amarre de trabajo legal. Pero esto duró muy poco tiempo porque me detuvieron en febrero de 1976. 
–¿Cómo fue la convivencia en ese tiempo, la vida cotidiana? 
–Fue un momento como de tránsito. Armamos una casa y cuando terminamos apareció otra posibilidad que nos convenía más y nos volvimos a mudar. A pesar de que el tiempo transcurría de una manera más lenta porque todo era muy intenso, fue muy poco tiempo. Ella en Mendoza no alcanzó a empezar a militar porque no había tenido tiempo de formar una estructura. Éramos una parejita feliz, ella trabajaba, armábamos nuestra casa. 
–Cuándo lo detienen, ¿adónde lo llevan?
–Me tienen 21 días en una casita que era el centro de torturas de esta gente en Mendoza. No sé exactamente dónde estuve, solo que era en las afueras de la ciudad. Después me trasladan a la cárcel de Mendoza, en donde estuve dos años y medio. En la primera visita, después de un mes de detención, me cuentan que Marie Anne se había volado de inmediato después de mi arresto. Lo único sugestivo es que en el mes de julio de ese año los tipos que me habían torturado durante la detención me van a ver a la cárcel y me proponen una negociación: si yo colaboraba con desarmar la estructura de la organización en Mendoza, ellos me ofrecían salvarle la vida a Marie Anne, a quien supuestamente habían ubicado en San Juan. En ese momento no creí nada de eso y les dije que no tenía nada que negociar. Ellos me mostraron fotos y cartas de Marie Anne que teníamos en casa. 
–¿Cuándo supo que Marie Anne había desaparecido?
–Cuatro años después, en 1980, en otra visita, me cuentan que en el ‘76 la habían secuestrado en San Juan. Unas semanas antes de que yo saliera en libertad, en 1984, me visita Horacio Méndez Carreras, que se presenta como abogado de la embajada francesa, en la cárcel de Villa Devoto. Cuando salí me puse en contacto con él y al mes viajé a San Juan y Mendoza para ver si con los datos que tenía Horacio podíamos averiguar algo. En ese momento, en los primeros informes, ya teníamos los nombres de Olivera y Cardozo. 
–Mientras estaba en la cárcel y no sabía qué había pasado con Marie Anne, ¿cuál era su fantasía?
–Pensé de todo. Trataba de imaginar que hubiese podido salir del país. De haber sabido que se había ido para San Juan no hubiese tenido ninguna expectativa porque eso fue un error. Ella era muy identificable en ciertos medios. Supe que estaba recolectando aceitunas en un estado de mucha depresión, desprotegida y sola. Creo que podía haber pasado desapercibida en una ciudad mayor. 
–¿Cómo fue enterarse en la cárcel?
–Quedé golpeado. Yo estaba separado y a mi primera esposa la mataron en la cárcel de Córdoba en el `76. Aunque esa historia ya había pasado, la sensación era que estaban arrasando con todo mi mundo afectivo. Como recuerdo muy claro me quedó de esos años un sueño reiterativo: me encontraba a Marie Anne en una estación de subterráneo y cuando nos íbamos a juntar la multitud nos separaba. Esto fue hasta que supe que había desaparecido. 
–¿Pensaban en el futuro? ¿Habían hecho planes? 
–Hubo ocasiones en que hablamos incluso de la posibilidad de los hijos. Pero en aquel momento eso era como vedado, la vida que hacíamos era muy complicada para eso. Pensábamos en un futuro en términos distintos porque el momento que se vivía era sumamente absorbente. 
–¿Qué sintió cuando supo que había una posibilidad de juzgar a Olivera? 
–Estas no son cosas que te producen alegría. Veinticuatro años son muchos pero estas son cosas que están allí siempre. De todas maneras me parece alentador el hecho de que se remuevan en estas circunstancias, porque quedó detenido uno de los responsables. 

 


 

HABLAN LA MADRE Y LA HERMANA 
Retrato de la familia

Marie Noelle Erize tenía 14 años cuando su hermana Mari Anne fue secuestrada en la provincia de San Juan. “Sabemos por testimonios que fue violada, las personas apuntan a un tal Cardozo, que fue el autor material de la violación porque se jactaba de ello”, relató ayer con dolor. La madre, Francisca Erize, recordó a Mari Anne como “una chica muy idealista, muy generosa, que había decidido dedicarse a los pobres, y eso para los militares era ser comunista”. 
“Suponemos que la torturaron y la mataron, no sabemos nada con certeza, y además francamente, deseo que haya sido así porque vivir en esas condiciones sería terrible”, agregó Marie Noelle. Evocó a su hermana como “una muy conocida modelo en la Argentina” que “había alcanzado un nivel muy alto en la profesión pero siempre se identificó con la necesidad de ayudar a las personas más necesitadas”. En su trabajo en villas miseria, junto al padre Carlos Mugica, “colaboraba siempre con los alimentos y muchas veces la he acompañado en sus recorridos llevando ropa, alimentos, preocupándose de que no les faltara nada”, agregó. 
“Estoy muy emocionada, es triste para mí recordar lo que pasó, pero espero que haya justicia”, dijo Francisca Erize por radio. “No puedo decir que (la detención de Jorge Olivera) me alegra porque esto no me va a devolver a mi hija”, continuó la mujer. 
Margarita Camus, quien estuvo detenida entre noviembre de 1976 y diciembre de 1981, contó que según los relatos que pudo oír del conscripto Jorge Bonil en el regimiento de Infantería 22 de San Juan, Olivera y el coronel Eduardo Cardozo “se jactaban de haber violado a ‘la francesa’ antes de asesinarla”. Esos datos, dijo, figuran en la causa judicial radicada en la Cámara Federal de Mendoza. 

 

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