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�La verdad y la justicia no se pueden separar�

El fiscal bahiense Hugo Cañón, los camaristas Cattani y Schiffrin, la abogada María Martínez y el periodista Horacio Verbitsky analizaron los procesos de los Juicios por la Verdad.

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, y Horacio Verbitsky en el panel.


Por Victoria Ginzberg

t.gif (862 bytes) �En la práctica, por el momento se ha abortado la prosecución del juicio pese a los reiterados reclamos de la Cámara Federal de Bahía Blanca�, manifestó el fiscal bahiense Hugo Cañón. �Me cuesta asumir que la Justicia es lo que los jueces dicen que es. Estos juicios son una construcción rica que partió de los organismos de derechos humanos�, dijo el camarista Horacio Cattani. �En Córdoba no tenemos un apoyo total de la magistratura, pero de a poco con un objetivo claro vamos a llegar a la verdad�, afirmó la abogada María Elba Martínez. �La verdad y la Justicia no se pueden separar�, sentenció a su turno el camarista platense Leopoldo Schiffrin. �Cuando le responde al juez Baltasar Garzón, el Gobierno dice que no reconoce la jurisdicción internacional porque hay una jurisdicción nacional. ¿Qué va a decir cuando la jurisdicción nacional empiece a actuar plenamente?�, se preguntó el periodista Horacio Verbitsky. 
Estos protagonistas de los Juicios por la Verdad se reunieron el jueves en el Centro Cultural Recoleta, donde se presentaba la revista Puentes, de la Comisión de la Memoria de la provincia de Buenos Aires. 
Antes de iniciar la mesa en la que se analizó los procesos de Buenos Aires, Bahía Blanca, Córdoba y La Plata se realizó un homenaje a la abuela de Plaza de Mayo Matilde Herrera, fallecida hace diez años. Verbitsky recordó: �Matilde hizo la pregunta que la dictadura temía oír, le preguntó a Balbín cómo podría creer la dictadura militar que nunca debía rendir cuentas�, dijo Verbitsky y, emocionado, terminó su intervención con un �hasta la victoria hermosa Matilde�.
En el panel dedicado a los Juicios por la Verdad �que moderó el vicepresidente de la Cámara baja bonaerense, Alejandro Mosquera�, Cañón reseñó que en Argentina se adoptaron dos posiciones respecto de los crímenes de la dictadura: �La sanción y la claudicación�. Recalcó que �el conocimiento de los hechos de la realidad argentina únicamente lo puede realizar la Justicia�. El fiscal dijo que �se han comenzado a dar respuestas creativas y por eso aparecieron las reacciones a los Juicios por la Verdad, que es una alternativa parcial pero válida. En la procuración se ha recalcado que cada tribunal debe tener la posibilidad de hacer el juicio con libertad�. 
El camarista Cattani explicó la metodología del tribunal porteño para encarar la búsqueda de la verdad. Relató que se revisaron los expedientes del Juicio a la Juntas y otros procesos sobre violaciones a los derechos humanos y cómo a partir de datos que existían y otros que se fueron recopilando se inició la identificación de algunos NN. �Empezamos a dar nombres y apellidos y a partir de allí creamos una nueva vía para reconstruir los secuestros�, señaló. Cattani resaltó que los juicios a la verdad son �una vía intermedia en pasos sucesorios en los que también se ha avanzado� y mencionó la declaración por la Justicia argentina de la �imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad� y la �no aplicación directa de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final�, que surge de un fallo firmado por la Cámara Federal porteña. 
La abogada del Servicio de Paz y Justicia de Córdoba, María Elba Martínez, recordó que el juicio oral contra Luciano Benjamín Menéndez fue desarticulado, quince días antes de su realización, con el indulto al represor. �La estrategia actual es plantear hechos nuevos que están fuera del indulto e investigar hechos previstos por las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, pero con criterio diferenciado�, manifestó. 
El camarista platense Leopoldo Schiffrin explicó los presupuestos que subyacen a los Juicios por la Verdad, como el que indica que �la búsqueda de la verdad y la aplicación de sanciones son inseparables�, que �los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles� y que, �si el país en que se cometieron no los juzga, los responsables pueden ser juzgados en cualquier otro lugar de la tierra�. Schiffrin reclamó �un cambio en la idea del papel judicial�. �Me refiero a la idea de que el juez es unbloque de hielo que no tiene casi alma. El juez tiene que tener una simpatía innata para con los desclasados de la sociedad y esto no significa parcialidad�, afirmó. 
Para cerrar, Verbitsky, periodista y presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales, resaltó la actuación de los jueces presentes en la colmada sala del centro. Verbitsky aseveró que la búsqueda de verdad y justicia no se puede cerrar por decreto. �Creo que el ministro de Justicia piensa en estos términos, pero también hay un ministro de Defensa y un Presidente que piensan distinto�, afirmó. Finalmente, cerró el encuentro abogando por que en el país se instale �el imperio de la ley�.

 

 

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Por Claudio Tognonato 

El pasado vuelve a Roma

Estaba de viaje en Francia cuando supe que el ex mayor Jorge Olivera había sido arrestado en el aeropuerto de Roma. Hace muchos años que vivo en Roma. Logré escapar de la Argentina en noviembre de 1976 y, luego de que fueran sancionadas las leyes de la impunidad y los indultos, anhelaba vivir un momento como éste. Me alegré pero fue recién en la autopista hacia Roma que comencé a atar cabos. Ese nombre, esos datos me decían algo, me hacían presumir que era ella. No lo podía creer hasta que las coincidencias fueron evidencias: era Marie Anne y la justicia francesa actuaba en su nombre.
Mis recuerdos iban a mis primeros tiempos de militancia en la villa del Bajo Belgrano, a ese conjunto de casuchas que se levantaban en una zona aún ignorada por la especulación edilicia entre dos barrios clásicos de Buenos Aires, no era ya Belgrano, pero todavía no era Núñez. En esa zona franca militaba también Marie Anne y lo primero que puedo decir es que era difícil para ella pasar desapercibida, era simplemente bella. Nosotros la conocimos allí, en la escuelita. Era 1973, un año inolvidable. Ibamos de domingo a domingo y a pesar de que nos lamentábamos que no nos quedaba tiempo para nada, no lográbamos faltar ni un solo día porque la militancia era la vida. En las 10 manzanas de la villa vivían unas 10.000 personas, cada manzana tenía su representante elegido por los delegados de pasillo, ya que en su interior serpenteaban senderos laberínticos que llamábamos pasillos. �Los de afuera�, como nos llamaban los villeros, llegamos a ser alrededor de 40 y entre ellos estaba Marie Anne. Teníamos un consultorio médico, se organizaban campañas de salud, de alfabetización, de educación infantil, aunque nuestro proyecto principal era la construcción de viviendas a través de una cooperativa de villeros donde cada uno habría aportado su trabajo. Pero estos planes, así como los sueños de Marie Anne, terminaron siendo proyectos de papel. Por cierto era muy joven y, como todos nosotros, pensaba que para ser realista había que pedir lo imposible. Desgraciadamente el juego duró poco y los límites de lo posible fueron cada vez más estrechos. No hubo espacio para tanta libertad y llegaron los Falcon sin chapas y todo se precipitó, aunque Marie Anne nunca pensó que era un delito tan grave lo que pretendía ni tan caro el costo que habría tenido que pagar.
Muchos delegados y militantes de la villa fueron secuestrados y se sumaron en los años de la dictadura a la lista de los desaparecidos. La villa del Bajo quedaba muy cerca de la cancha de River y para el mundial del �78 los militares decidieron acabar también con ella: los bolivianos y los paraguayos fueron cargados en trenes y brutalmente remitidos a sus países de origen, los argentinos abandonados a su suerte. Luego llegaron las topadoras que allanaron la historia.
Pero el pasado no pasa porque es ya pasado y si es cierto que todos los caminos conducen a Roma el destino del ex mayor Jorge Olivera debería ser el primero de una larga serie. De todos modos, aquí en Roma esperamos ansiosos la llegada de nuevos viajeros.

 

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