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ESTA SEMANA DEJA EL PAIS EL EMBAJADOR DE ISRAEL
Un amigo de sus amigos

Aviran parte rumbo a Nueva York, un premio a una gestión de siete años en Argentina. Al mismo tiempo, deja una enconada polémica en la comunidad judía, donde muchos lo definen como un amigo del menemismo y señalan su habilidad para los negocios.

Su relación con el menemismo fue cercana y eficiente: aumentó el comercio y el apoyo diplomático.


Por Raúl Kollmann

t.gif (862 bytes) En la semana que empieza, el embajador de Israel Itzhak Avirán dejará su puesto y será trasladado a Nueva York, destinado a una misión ante las Naciones Unidas. Eso, para un diplomático, es todo un premio y, de hecho, un reconocimiento de su gobierno. Paralelamente, la opinión pública judeoargentina lo despide con un altísimo grado de controversia, con dudas sobre su participación en el mundo de los negocios y considerando que mantuvo relaciones más que estrechas con el menemismo y el duhaldismo. Esto se refleja en que casi una docena de presidentes de instituciones judías argentinas se negaron ante Página/12 a opinar sobre el diplomático, por cuanto tienen de él una imagen negativa y no quieren un conflicto con el gobierno de Jerusalén. Esto se expresó también en una reciente encuesta realizada en una de las páginas judías de Internet, donde se lanzó una encuesta sobre Avirán: casi un 80 por ciento consideró negativa su gestión y un 20 la evaluó en forma positiva. Las dos puntas contradictorias –la conformidad del gobierno israelí y la escasa adhesión de la comunidad argentina.- signaron la gestión de siete años de un diplomático que, claramente, deja marcada su huella. Avirán será reemplazado por Benjamín Dorón, un hombre nacido en Brasil y reciente embajador de Israel en Portugal.
No hay dudas de que para Israel la gestión de Avirán fue algo muy parecido a un éxito:
Multiplicó por cinco las exportaciones de Israel a la Argentina.
Israel hizo negocios con casi todas las provincias en materia de riego, industria lechera, desarrollo provincial, seguridad, comunicaciones y agricultura.
Mantuvo una relación muy estrecha con el gobierno de Carlos Menem e incluso fue amigo personal del Presidente y de su ministro del Interior, Carlos Corach.
Logró que el gobierno argentino apoyara a Israel en todos los foros internacionales. Debe recordarse que Menem envió naves a la Guerra del Golfo y nunca apoyó en las Naciones Unidas ninguna moción contraria a Jerusalén por la invasión al Líbano. Consiguió que la Argentina, a pesar de las escasas evidencias en la causa, imputara a Irán –uno de los enemigos de Israel.- por los atentados. A partir de ello hubo una reducción notoria de las relaciones entre la Argentina y el régimen de los ayatolas. 
Como solían decir tanto el embajador como el Presidente, “las relaciones entre Israel y la Argentina son las mejores de la historia”.
En contraste, las críticas al diplomático han sido igualmente duras:
Pese a los dos atentados y la evidente poca predisposición a investigarlos, Avirán acompañó a Menem a Anillaco y lo acompañó en su fiesta de cumpleaños.
Nunca intercedió en serio a favor de los familiares de desaparecidos de origen judío. Otros países –España, Francia, Suecia, Italia.- tuvieron una real política de derechos humanos, pero Israel recién en los últimos meses hizo algún gesto para abordar la cuestión. Y todo fue más bien por el esfuerzo de los Familiares y la AMIA.
Su política en referencia a los atentados fue ambigua: es cierto que disparó durísimas críticas a la Corte Suprema (cuando ésta ya estaba desprestigiada), pero fueron reclamos muy aislados y nunca dirigidos al Gobierno. En el caso AMIA respaldó completamente a Carlos Corach y al juez Juan José Galeano, incluso en los últimos meses, cuando el magistrado ya era blanco de fuertes cuestionamientos. “Galeano hizo un gran trabajo”, sostuvo Avirán al día siguiente del acto-aniversario.
En la comunidad judía hay nítidas dudas sobre los negocios personales de Avirán. La presencia del empresario Osvaldo Schwartzer en casi todas las operaciones comerciales con empresas israelíes sugiere algún tipo deasociación con el diplomático. Avirán rechaza estas acusaciones y sostiene que “las companías israelíes utilizan los servicios de Schwartzer porque ya tiene experiencia y necesitan alguien confiable que les sirva como una especie de intermediario”.
Mantuvo también una cercana relación con el gobernador Eduardo Duhalde, al punto que empresas israelíes construyeron casas para policías bonaerenses, justamente cuando varios de ellos están imputados en el atentado contra la AMIA. El acercamiento con el gobernador fue utilizado por éste durante la campaña presidencial del PJ.
Asombra su propia definición de las relaciones entre Argentina e Israel: “Son ideales, aunque hubo dos nubes, los atentados”. No habla de dos tormentas o de verdaderas catástrofes que produjeron 110 muertos, sino apenas de unas nubes.
En el mismo sentido debe decirse que Israel colaboró poco y nada con la investigación de los atentados. Es cierto que llegó al país un grupo de rescate no bien se produjo el ataque y que después hubo una cierta participación en una de las pericias. Pero la realidad es que el gobierno de Jerusalén ni siquiera contestó a los reiterados oficios del juez Galeano en los que se pidió un informe sobre la charla de cinco horas que mantuvo el testigo-clave Wilson Dos Santos con funcionarios israelíes del consulado en Milán, dos semanas antes del atentado contra la AMIA. En esa ocasión Dos Santos habría advertido que se venía un nuevo ataque, pero Israel nunca contestó el pedido de información del juez Galeano. 
Con todos estos datos a la vista, surge la polémica sobre la relación entre Israel y los judíos que viven en el resto del mundo. No parece casual que el gobierno de Jerusalén haya mantenido a Avirán en el puesto por el inhabitual período de siete años, cuando lo normal son tres o cuatro. A pesar de las denuncias, las fiestas de cumpleaños y la relación con el menemismo, en Jerusalén dicen que Avirán –al menos para ellos– se va con la consigna de aquel viejo programa de televisión: ¡tarea cumplida! Aquí, en la comunidad judía, queda la controversia.

 

 

Cuatro voces sobre un embajador

Por Hugo Ostrower *. 
“Demasiado larga”

La gestión de Avirán fue muy larga. Es un hombre controvertido. Es cierto que estableció muchos contactos comerciales entre Israel y la Argentina. Al mismo tiempo, ha sido criticado por incursionar demasiado en la vida interna de la comunidad judía argentina. Creo que los próximos diplomáticos de Israel deberían abstenerse de hacer esas incursiones en nuestra comunidad.

* Presidente de la AMIA.

Por Daniel Goldman *. 
“Protagonismo desmedido”

Hay dos factores que yo veo críticamente. El primero es el protagonismo desmedido, sobre todo en la interna de la comunidad judía. En esta comunidad con tantos problemas, lo bueno sería una homogeneización democrática y no el caudillismo que él intentó ejercer. Pretendió tomar un liderazgo que no correspondía. La otra cuestión es que llevó a la confusión entre la comunidad judía y los intereses del Estado de Israel. Si bien existe una relación espiritual, el representante del Estado no debería ser, no puede ser, el representante de la comunidad.

* Rabino.

Por Diana Malamud *.
“Por la complicidad”

La gestión de Avirán consistió en darle incondicional apoyo al juez Galeano y a las querellas de la AMIA y la DAIA. El trató siempre que nos unamos a esas instituciones, pero prácticamente subordinándonos a ellas. En otras palabras, Avirán respaldó todo el tiempo la no-investigación. Tenía un discurso que parecía de reclamo, pero siempre estuvo al lado de los que en este caso significaron el encubrimiento y la complicidad de una investigación vergonzosa. En lo personal, yo esperaba que el Estado de Israel y sus representantes hicieran algo para encontrar a los culpables, pero Israel no colaboró nada. Wilson Dos Santos estuvo en el consulado israelí en Milán dos semanas antes del atentado y fue interrogado durante cinco horas. En privado, ahora dicen que no le prestaron atención supuestamente porque no les prestan atención a todos los locos que aparecen. Sin embargo, Dos Santos tenía muchos detalles y mucha información, que hasta el día de hoy Israel no quiere revelar. Me parece una vergüenza. 

* Memoria Activa.

Por Herman Schiller *.
“La pata judía”

El embajador Avirán, que una vez apareció por televisión haciendo propaganda para la campaña electoral de Eduardo Duhalde, fue la pata judía del menemismo, priorizando las relaciones comerciales -.de Israel y las propias–, defecándose en la lucha por la justicia después de los pogroms de la AMIA y la embajada. Estuvo más cerca de Anillaco que de la clase obrera israelí y de la farándula corrupta del entorno gubernamental que de los familiares que buscan a los asesinos de sus seres queridos. Además hizo la apología de la tortura y combatió a quienes, en el frente interno judío, luchamos por un judaísmo alternativo, lejos del poder. Cuando cayó el Banco Mayo fue a interesarse por él ante las autoridades. Obviamentenunca se interesó por los miles de judíos pobres que, igual que los no judíos pobres, son víctimas del modelo de ajuste neoliberal.

* Periodista.

 

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