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DEBATE EN GRAN BRETAÑA POR EL MEJOR DESEMPEÑO ESCOLAR DE LAS MUJERES 
Las chicas primero

La constatación de que las mujeres superan a los varones en todas las materias abrió una polémica. Para el gobierno hay que revertir esta tendencia que podría provocar �un violento resentimiento� en los chicos.

Los exámenes de este año mostraron que las chicas amplían la ventaja que ya tenían sobre los varones.


Por Marcelo Justo
Desde Londres

t.gif (862 bytes) En la era del conocimiento y la informática, los varones son los nuevos discriminados. Este es el mensaje del gobierno británico tras la publicación de los resultados de dos exámenes clave de la escuela secundaria que muestran que las mujeres están superando a los varones en todas las materias y en todos los niveles. �Si no conseguimos revertir esta situación habrá una reacción negativa de los varones. El peligro es que se genere un violento resentimiento ante el cambio y la agresiva seguridad que están mostrando las mujeres�, dijo el ministro de Educación, David Blunkett. Entre las medidas que está estudiando el gobierno laborista para evitar esta virtual guerra de los sexos y neutralizar el incontenible avance femenino está el retorno a las clases segregadas para que los varones se concentren más en los libros y menos en demostrar que no estudian porque no es �de machos�. Las feministas miran el asunto desde otra óptica: se preguntan por qué esta tendencia genera tanta preocupación, mientras que nada se hace para modificar la desigualdad que impregna el mercado laboral.
Los dos exámenes que están en el centro de la polémica son fundamentales para el futuro académico y la inserción laboral de los estudiantes. Los GCSE, que se toman a los 16 años, definen si el alumno continúa por la vía académica, va a un politécnico o se aparta del sistema educativo. En estos exámenes las chicas incrementaron la brecha que las separa de los varones y que en los últimos 11 años ha aumentado con cada examen. En 1989 las chicas superaban en seis puntos porcentuales a los varones cuando se comparaban las calificaciones de ambos sexos. Este año la diferencia es de más de un diez por ciento. Ni siquiera matemáticas, viejo santuario de la primacía masculina, se salvó del asedio femenino. 
En el examen preuniversitario, los �A Levels�, que se toma normalmente a los 18 años, las chicas también superaron a los varones en las notas promedio que obtuvieron, algo que confirmó la tendencia de la última década, pero además los aventajaron por primera vez en el porcentaje calificado con A, la nota máxima. Estos resultados son determinantes a la hora de elegir universidad, que en el clasista sistema inglés resulta decisivo en la posterior inserción laboral que será diferente si el graduado es de las universidades de elite �como Oxford, Cambridge, London School of Economics� que si obtiene su título en otras de menor prestigio. �En esto el sistema inglés es diferente al de otros países europeos, y el rendimiento escolar, en los GCSE y aún más en los A Levels, es muy importante a la hora de ubicarse laboralmente�, indicó a Página/12 Ann Edge, investigadora en temas de educación de la London School of Economics. 
El gobierno reaccionó con alarma y atribuyó la brecha de los sexos a la llamada �laddish culture� (cultura juvenil masculina). Desde principios de los �90 este concepto de moda ha servido para explicar hechos tan diversos como el rendimiento escolar, la diferencia de comportamiento de los sexos y el hooliganismo futbolero. La �laddish culture� es una reivindicación adolescente de la masculinidad, que tiene algo de la tradición inaugurada en los �50 por James Dean y que se manifiesta como rechazo a la buena conducta y a la aplicación académica, actitudes que otorgan credibilidad a nivel grupal e imagen de cool, tipo canchero y frío, capaz de desafiar a las autoridades parentales o escolares y ganarles la apuesta. Entre las propuestas que está estudiando el gobierno se encuentra la de iniciar proyectos piloto paraestudiar la segregación escolar y la mayor participación de profesores que puedan constituir modelos de identificación para los adolescentes. 
La reacción gubernamental y la cobertura que dio la prensa al hecho fueron criticadas duramente por diversos sectores vinculados con el feminismo, cuyas ideas impregnan el debate colectivo con una gravitación similar a la que tienen los conceptos psicoanalíticos en la Argentina. �Es curioso que en vez de congratular a las adolescentes por sus excelentes resultados, el gobierno ponga el grito en el cielo. No hace nada similar para revertir la desigualdad que existe en el mercado laboral, donde menos del 4 por ciento de los puestos de dirección están ocupados por mujeres�, señaló desde una columna de The Guardian Yvonne Roberts. En este campo las estadísticas abundan. El sueldo medio de un varón casi duplica al de una mujer. Entre los 100 ejecutivos que más ganan en Gran Bretaña hay sólo dos mujeres: entre los primeros 20 ni una. Los trabajos peor pagos también están ocupados mayoritariamente por mujeres. En el Parlamento, la ratio hombre-mujer es de 6 a 1. El hecho de que para el gobierno la diferencia de resultados escolares fuera un problema y que se llegase a hablar de un posible �backlash� (reacción negativa y violenta) masculino, generó acusaciones de duplicidad y machismo, encubierto por una retórica supuestamente igualitaria. Según la socióloga Janet Holland, coautora de The Male in the head (�El macho en la mente�), un estudio de la sexualidad femenina adolescente, la reacción de la prensa y el gobierno huele a viejos fantasmas masculinos. �Se parece sospechosamente al eterno temor masculino a la mujer, a la visión de ésta como una amenaza�, indicó a Página/12. 

 


 

ENTREVISTA A UNA INVESTIGADORA BRITANICA
La brecha entre los sexos

Por M.J.

Investigadora del Centro de Análisis de la Exclusión Social de la London School of Economics, Abigail Mc Knight encabezó un trabajo de campo para el Ministerio de Educación sobre la inserción laboral después de la Universidad. Uno de los resultados más evidentes de cuatro años de investigación fue la brecha entre hombres y mujeres.
�¿Cuál es la situación de los graduados en los años subsiguientes a recibirse?
�La proporción de hombres y mujeres que acceden a un trabajo tras recibirse es más o menos la misma. La diferencia es el tipo de trabajos. Las mujeres tienen una tendencia mayor a tomar trabajos en los que no se requiere un título universitario. También hay diferencias en lo que ganan. Un 4 por ciento de esta diferencia se puede explicar en términos del tipo de calificación que tienen y otros factores, como edad o clase social. Los hombres tienden a ir más por carreras como computación o matemáticas, en las que se gana más que en ciencias sociales o humanidades, en las que hay más graduadas. Pero hay una brecha salarial de alrededor de un 10 por ciento que no puede explicarse en estos términos.
�¿Qué hipótesis manejan?
�Hay varias posibilidades. Por ejemplo, sólo una cuarta parte de la fuerza laboral del sector público, que paga mucho menos que el privado, está conformada por hombres. Esto explicaría en parte la diferencia salarial pero no por qué las mujeres están más inclinadas a trabajar en el sector público. Otra hipótesis es que las mujeres tienen menores expectativas salariales al terminar la universidad. En los resultados de la investigación quedó en claro que si se comparaba las aspiraciones salariales de hombres y mujeres, éstas tenían un techo salarial más bajo, lo que puede tener un impacto a la hora de decidir qué tipo de trabajo se busca.
�¿Qué importancia tiene la licencia por maternidad para explicar estas diferencias?
�No debería ser tan importante porque estamos hablando de mujeres de unos 25 años que no tienen como prioridad formar pronto una familia. Hoy en día, en promedio, las universitarias piensan en tener hijos a los 35 años. Pero lo cierto es que no sabemos si existe un prejuicio por parte de los empleadores que considere a los hombres menos �peligrosos� a este nivel. Es una hipótesis, pero nada más que eso. 
�¿Se puede hablar o no entonces de discriminación laboral contra las mujeres?
�Es una hipótesis. Por el momento hemos encontrado una diferencia entre ambos sexos pero no sabemos a qué atribuirla. Creo que hay que ser cuidadosos al hablar de discriminación, porque es un término que se puede utilizar con mucha facilidad. Otra hipótesis que se baraja es que las mujeres no atribuyen tanta importancia al trabajo y que tienen sus propios intereses más diversificados. Es una hipótesis que no hemos podido constatar. En todo caso lo que sí sabemos es que si esta investigación, que monitorea lo ocurrido en los cuatro años que siguen a la graduación universitaria, demuestra que hay diferencias salariales entre los sexos, es de imaginar que con el tiempo esta brecha se irá profundizando, sobre todo a partir de que las mujeres interrumpen la carrera por razones familiares o de otro tipo.

 

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