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REPORTAJE EXCLUSIVO A RAUL REYES, CANCILLER DE LAS FARC
�El Plan Colombia significa guerra�

El �Plan Colombia� se inició en pleno esta semana cuando Bill Clinton desató su resorte clave: 1300 millones de dólares en ayuda predominantemente militar. En esta producción, un enviado de Página/12 viaja al centro de operaciones de la guerrilla para recoger el testimonio de su �canciller� Raúl Reyes. En la página 29, el contexto políticomilitar de la medida.


Por Román
Desde San Vicente del Caguán

t.gif (862 bytes) No es difícil ingresar a la zona de despeje controlada por las FARC, que tiene una superficie equivalente a la provincia de Tucumán. Desde el aeropuerto de Las Delicias, a tan sólo media hora de vuelo de Bogotá, hasta el campamento de las FARC en San Vicente del Caguán hay sólo 150 kilómetros. La forma más común de llegar hasta allí es en colectivo, corriendo el riesgo de un asalto o bien en taxis conducidos por choferes kamikazes que en una ruta que parece bombardeada por la erosión de las lluvias escapan a posibles emboscadas mientras escuchan a todo volumen canciones que cuentan leyendas heroicas de narcotraficantes.
Luego de traspasar tres retenes militares armados hasta los dientes, y los retenes de las FARC �que sólo se diferencian unos de otros porque unos usan borceguíes y otros botas de goma�, un inmenso cartel al costado de la ruta con las caras de Bolívar y el Che Guevara que recomienda el cuidado del medio ambiente, anuncia la llegada a Nueva Colombia, el centro de la zona de los diálogos de paz entre las FARC y el gobierno de Andrés Pastrana.
Para entrevistarse con el comandante Raúl Reyes, �canciller� de las FARC, hay que anunciarse en la Casa de la Cultura y esperar a que una impresionante 4x4 japonesa pase a buscar a los visitantes para luego hundirse en la selva por caminos construidos por los guerrilleros en medio de una enmarañada espesura que no permite la entrada de la luz del sol.
Después de una hora de camino surge sorpresivamente el campamento, una organizada infraestructura en el medio de la selva donde se combinan desde austeras carpas dormitorio hasta modernas antenas satelitales, y donde el ir y venir de jóvenes guerrilleros, hombres y mujeres, es incesante.
El lugar de encuentro con Reyes es en su despacho, una construcción de palos y nylon. En sus manos, un libro de poemas de Mario Benedetti y apoyado en el escritorio su fusil M16. Al verlo da la impresión de ser más un profesor universitario que un guerrillero que lleva décadas
combatiendo en la selva colombiana. Mientras se desata una fuerte lluvia tropical que repiquetea en el techo de nylon, Reyes, que nunca da tregua a su mirada atenta, dice abriendo los brazos: �Pregunten pues, pregunten lo que quieran�.
�¿Cuál es la visión de las FARC frente al Plan Colombia?
�El Plan Colombia es un plan de guerra. Es un plan que les abre las puertas de par en par a los halcones de la guerra de Estados Unidos para que tengan una mayor intervención en los asuntos internos de Colombia. Es un plan que para dolor de los dos pueblos, del norteamericano y del colombiano, de ejecutarse tal como lo han concebido desde Washington, contribuye a enfrentar a las dos naciones. Por eso, nosotros llamamos a la comunidad internacional, a los pueblos latinoamericanos para que no realice Estados Unidos la operación de la intervención sobre Colombia con el disfraz de la lucha contra el narcotráfico autorizados por la clase gobernante colombiana.
�¿Qué futuro tienen los diálogos de paz con el gobierno después del Plan Colombia?
�El Plan Colombia pone en grave riesgo los diálogos. Sabemos que en el propio gobierno de Estados Unidos hay distintas fracciones. Hay un sector que se opone al Plan Colombia, que ve con mucha preocupación la mayor presencia de asesores militares norteamericanos en Colombia, que ve con mucha preocupación los aviones, los helicópteros, los elementos sofisticados para detectar comunicaciones que hacen parte del Plan Colombia. Esos sectores están en el Parlamento norteamericano, en los círculos pensantes de Estados Unidos, en la población norteamericana, y seoponen a que Colombia vaya a ser un experimento más de la guerra del Imperio. A ellos también nos dirigimos para apelar a su sensatez, para que incidan en su propio país, ante su propio gobierno, para que Colombia pueda definir sus problemas internos sin injerencia de ninguna de las potencias del mundo. Y le hemos dicho al gobierno nacional en las últimas reuniones con toda franqueza que nosotros no aceptamos ninguna comisión que venga a controlar el comportamiento de las FARC en este lugar ni en ninguna parte de Colombia, porque nosotros somos la insurgencia, somos pueblo en armas, somos una organización armada que se levantó contra el Estado, contra la injusticia del Estado. Por lo tanto, no reconoce ninguna de las leyes del Estado. De ahí que no pueden pretender que las FARC se sometan a sus leyes porque no las van a aceptar. Las FARC tienen toda la voluntad de dialogar, de buscar acuerdos mediante el diálogo para la solución de los problemas de nuestro pueblo, de los 18 millones de colombianos que están desempleados, en la pobreza y algunos acercándose a la miseria. De ninguna manera las FARC aceptan presiones, ninguna, ni externa, ni interna. 
�¿Qué riesgos implica para la región el Plan Colombia?
�No es cierto que el Plan Colombia sea para combatir el narcotráfico. Ese cuento es, en realidad, la disculpa. Es un plan de exterminio de la población colombiana. Es un plan que, de seguir aplicándose �porque ya empezó� no solamente destruye las precarias formas de subsistencia que tiene el campesinado mediante la producción de hoja de coca o de amapola sino que contamina el medio ambiente, atenta contra el ecosistema, destruye la riqueza hídrica y de oxígeno que hay en la Amazonia colombiana, declarada como el pulmón del mundo. Una Amazonia que compartimos con Brasil, Venezuela, Perú y Ecuador, patrimonio de la humanidad porque es un laboratorio de oxígeno y una riquísima fuente de fauna y flora.
�¿Cómo se verifica hoy la presencia de Estados Unidos en la región?
�Como un grave peligro de la soberanía nacional de los colombianos, como un grave riesgo para los diálogos, como una amenaza para Colombia y para el continente porque hoy es nuestro país y mañana pueden escoger a cualquier otro. Estados Unidos está muy envalentonado luego del derrumbe de los soviéticos y busca guerra por todos lados con cualquier pretexto.
Hoy en Colombia es el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, pero Estados Unidos no combate al narcotráfico en su propio país. Y en otras partes es el pretexto de la lucha por los derechos humanos, que tampoco respeta en su propio país. Luego, es una amenaza muy grande porque busca intimidar a todo aquel pueblo u organización que esté en contra de sus políticas y tenga el valor de oponerse a ellas. Es lo que ha hecho todos estos años contra Cuba Socialista y contra todo los pueblos que han tenido el valor de luchar contra sus políticas imperiales.
�El lanzamiento del Movimiento Bolivariano en abril de este año, ¿es una respuesta al despliegue político y militar de Estados Unidos en toda la región andina?
�El Plan Colombia no sólo afecta la dignidad del pueblo colombiano y de toda su geografía sino que atenta también contra los países de América del Sur, y en particular contra Venezuela, Perú, Ecuador y Brasil. Es una ofensa muy grande que hace el imperio contra esos pueblos dependientes y del llamado Tercer Mundo que se encuentran en una situación de pobreza, de explotación, de miseria y de atraso por responsabilidad de las políticas de Estados Unidos, que han sido aplicadas por los gobernantes de nuestro país en los últimos 50 años. Esa situación de pauperización de la vida colombiana ha crecido ahora con la aplicación de la apertura económica, el modelo neoliberal, las políticas del FMI y del Banco Mundial. A esto se suma la teoría de la seguridad nacional que se ha aplicado en Colombia luego de que los militares han sido unos de los mejores alumnos de laescuela de la tortura, de la desaparición, de la masacre, del asesinato que hace la Escuela de las Américas con instructores norteamericanos. Por eso la responsabilidad que tiene Estados Unidos en la situación de violencia que viven Colombia y los países del área es muy grande. En Colombia hay organizaciones paramilitares financiadas por el narco dedicadas al crimen, dirigidas, auspiciadas y entrenadas por los propios militares colombianos.
Con el Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, las FARC buscan en primer lugar ofrecerle al pueblo una opción distinta, de lucha, combate de dignificación de su vida y su derecho. Consideramos que la obra de nuestro Libertador está inconclusa, que hay que hacerla realidad y para eso les ofrecemos a las masas populares una opción distinta para que protesten, distinta de la que han ofrecido los partidos Liberal y Conservador, distinta de la misma lucha armada, distinta en la medida que es una organización clandestina a la que pueden vincularse todas las personas de distintos sectores políticos, militares, religiosos, étnicos, sin ninguna distinción porque se trata de defender el patrimonio de los colombianos, que es su riqueza, su dignidad, su patria, su soberanía nacional. Este Movimiento Bolivariano puede salir de las fronteras de Colombia y se inspira en la concepción libertadora de Simón Bolívar y de los próceres de América latina como San Martín, Martí y tantos otros que han dejado un camino para lucha contra la emancipación definitiva.
El Movimiento Bolivariano tiene mucho futuro. Es una alternativa que dejará de ser clandestina una vez que hayamos logrado reunir a millones de colombianos y colombianas dispuestos a cambiar los destinos de este país y emprender la construcción de la Nueva Colombia, de la Colombia en camino al socialismo.
�¿Cómo es la relación con la población en las zonas de despeje bajo control de las FARC?
�Desde que las FARC surgen como movimiento político revolucionario con el compromiso de luchar por el poder para gobernar a Colombia, se han ocupado de resolver los problemas de la gente. Hay muchos problemas de la población que el gobierno no resuelve, que al Estado no le preocupan porque en muchas regiones de Colombia el Estado no tiene presencia y muchas veces dice que hay presencia cuando hay ejército o hay policía. Esa no es la presencia del Estado sino de una parte, la represiva, la violenta, la que intimida. 
La presencia del Estado debería comenzar garantizando la protección de los derechos humanos de sus habitantes desde que nacen hasta que mueren. No hay derechos políticos. Por eso tenemos una larga lista de colombianos muertos, desaparecidos, desplazados, en el exilio. Las FARC, donde quiera que estén presentes, y no solamente en el área despejada, se encargan de resolver los problemas de la gente. Entonces la población se acerca a los guerrilleros y les pide ayuda para resolver los problemas que no solucionan ni los alcaldes ni los gobernadores ni los inspectores de policía ni tampoco los políticos, como por ejemplo el mejoramiento de los caminos, los puentes, las carreteras, las escuelas, los puestos de salud o las deudas que tienen con las instituciones gubernamentales o las administraciones municipales. Todo esto es tratado con nuestra gente en todo el país donde quiera que estén las FARC.
�Es llamativa la presencia de tantos hombres y mujeres jóvenes en las FARC.
�La guerrilla de las FARC es una guerrilla joven, los viejos son su dirección nacional pero la guerrillerada, desde comandantes de frente para abajo, es gente con menos de 30 años. El Estado Mayor Central de las FARC, que es su organismo superior, está por debajo de los 50 años. Cada día llegan a las filas de las FARC más jóvenes, más mujeres del campo, del estudiantado, de las universidades, de todos lados. Y aumenta elporcentaje de mujeres. Hoy en las FARC tenemos un 40 por ciento de mujeres.

 

 

Una guerrilla de jóvenes

La edad promedio de los integrantes de las FARC es de 25 años. La mayoría de ellos ingresaron a la guerrilla entre los 13 y los 15 años. En Colombia los chicos comienzan a trabajar en el campo a los 7 años, y cinco años después ya son considerados como hombres, están en condiciones de casarse y comenzar a sumar hijos. Para quienes quieren escapar de un destino de certera pobreza, la llegada a un pueblo de una columna de las FARC, con sus combatientes bien alimentados, alfabetizados, armados y sobre todo respetados, ejerce una increíble fascinación. Sumarse a la guerrilla es una opción para los que no tienen nada.
Enfundado en su impecable uniforme camuflado, un moreno de aspecto escultural al que llamaban �el negro�, que tiene 22 años y diez en la guerrilla, asegura con voz firme: �Mi vida son las FARC. Afuera, la juventud colombiana no tiene futuro. Lo único que les queda es trabajar de sol a sol para emborracharse en una taberna los fines de semana y llenar a una mujer de hijos. Aquí si uno quiere no para de aprender y yo quiero aprender a ser un revolucionario como el Che�.

Las mujeres en las FARC

Shurley tiene 19 años, las uñas prolijamente pintadas, cuatro aros en una de sus orejas y un cuidado pelo largo y negro. 
Podría ser cualquier adolescente de Colombia, con la diferencia de que viste un uniforme, de su cintura cuelga un ramillete de granadas, cargadores, pistola y carga un fusil de cinco kilos durante todo el día. 
El 40 por ciento de los integrantes de las FARC son mujeres. De no estar allí, la mayoría de ellas serían madres cuando todavía no terminaron de cuidar a sus hermanos menores.
Luego de las tareas del día, a las seis de la tarde, hora de la cena, Shurley se reúne con su novio, un guerrillero de su misma edad. Sus fusiles descansan cerca de ellos mientras ambos se dan de comer en la boca, un gesto tan tierno como distinto al machismo y a la violencia doméstica que deben soportar la mayoría de las mujeres colombianas.
Son tiempos de guerra y en las FARC cada pareja tiene libertad para convivir pero en cambio debe pedir permiso para casarse, con la posibilidad de tener que separarse si las condiciones militares lo requieren y respetando un estricto control de la natalidad.

 

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